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	<title>Salud - Hábitat - Conciencia :: Bienvenidos a la página de Mariano Bueno &#187; Conciencia</title>
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	<description>Página de Mariano Bueno, Huerto ecológico, Biohabitabilidad, Agricultura ecológica, Casa Sana, Geobiología, Bioconstrucción, Vida saludable, Conciencia</description>
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		<title>¿Sentimos o vemos los campos magnéticos?</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jul 2013 09:08:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Geobiología]]></category>
		<category><![CDATA[Radiaciones naturales]]></category>

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		<description><![CDATA[Bioelectromagnetismo y magnetorrecepción Mariano Bueno La vida en el planeta tierra se ha desarrollado en millones de años de continua evolución, y todos los seres vivos hemos estado continuamente inmersos en un mar de radiaciones cósmicas, solares y terrestres. De hecho, la mayoría de seres vivos aprovechamos gran parte de las radiaciones ambientales para realizar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>Bioelectromagnetismo y magnetorrecepción </strong></h2>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-1-opcion-a.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1747" title="Magnetosensores 1 opcion a" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-1-opcion-a-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-10.jpg"><br />
</a></p>
<p><strong>Mariano Bueno<br />
</strong></p>
<p>La vida en el planeta tierra se ha desarrollado en millones de años de continua evolución, y todos los seres vivos hemos estado continuamente inmersos en un mar de radiaciones cósmicas, solares y terrestres. De hecho, la mayoría de seres vivos aprovechamos gran parte de las radiaciones ambientales para realizar ciertos procesos biológicos, siendo un</p>
<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-7..jpg"><br />
</a></strong></p>
<p>o de los más conocidos el de la fotosíntesis –que realizamos incluso los seres humanos-, al tiempo que hemos desarrollado funciones y mecanismos biológicos de protección o reparación de los daños producidos por la exposición a radiaciones dañinas como las generadas por la presencia de radiactividad o la de los rayos ultravioleta.</p>
<p>Al tiempo que nos hallamos inmersos y rodeados de radiaciones diversas -o quizás por esa circunstancia- todos los seres vivos poseemos sensores biológicos que nos permiten percibir la multitud de señales que nos llegan del  medio ambiente en el que nos desarrollamos; lo que posibilita, por ejemplo, el que sintamos la temperatura del aire o de los materiales que nos rodean –percepción de la radiación infrarroja-, que podamos ver la luz, las formas y los colores de los objetos –percepció</p>
<p>n de las ondas electromagnéticas de entre 380 nm y 800 nm-, que oigamos el ruido de un objeto al caer o el susurro del viento -percepción de las ondas sonoras cuya frecuencia se sitúa entre los 20 ciclos y los 10.000 ciclos por segundo-, o que percibamos los aromas de las flores o los sabores de la comida que ingerimos -gracias a la percepción de las moléculas químicas presentes en el aire o los alimentos, mediante la estimulación electroquímica de los sensores olfativos y gustativos ubicados en la nariz y la lengua-.</p>
<p>La gran pregunta que nos asalta a menudo, gira en torno a si los seres humanos poseemos sensores específicos que también nos permiten captar y “ser conscientes” de fenómenos físicos y ambientales menos conocidos, como la radiactividad, la diferencia de potencial eléctrico de la electricidad del aire que nos rodea, e incluso de algo más sutil, como la intensidad o el flujo del campo magnético terrestre -presentes en un lugar determinado-.</p>
<p>La pregunta podría ir más allá del hecho de que dispongamos de magnetosensores o de algún sistema de magnetorrecepción; y cabria preguntarse si los sensores biológicos con funciones magnetorreceptoras ¿Serian -o son- sensibles solo al campo magnético terrestre, o tendríamos también la capacidad de percibir los campos eléctricos, magnéticos o electromagnéticos, artificiales?</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<div><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-7..jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1744" title="Magnetosensores 7." src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-7.-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" /></a></strong></div>
<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-2..jpg"><br />
</a></strong></div>
<div><span style="color: #0000ee;"><strong><br />
</strong></span><strong>Magnetismo en la realidad cotidiana</strong></p>
<p>El magnetismo es un fenómeno singular que se produce cuando determinadas estructuras moleculares, tienden a polarizar sus partículas internas -de forma temporal o permanente- en el mismo sentido del flujo eléctrico que mueven los electrones -en fluctuación const</p>
<p>ante alrededor de los núcleos atómicos a los que están vinculados-, y se da sobre todo, en minerales ricos en compuestos ferromagnéticos -como la magnetita, el hierro o el acero -hierro enriquecido con carbono -. En algún momento de la historia, los seres humanos nos dimos cuenta de la existencia de magnetismo por el hecho de que existen piedras como la magnetita con propiedades de imantación, que atraen hacia sí minerales ferromagnéticos -compuestos básicamente de hierro u otras aleaciones-. Los antiguos griegos ya conocían las peculiaridades magnéticas de ciertos minerales como la magnetita (de ahí le viene el nombre al magnetismo), aunque fueron los chinos los que aprendieron a aprovechar dichas propiedades para fabricar las primeras brújulas, ya que un imán suspendido en movimiento libre, siempre se orienta según el eje norte-sur del planeta tierra. (Foto 2)</p>
<p>Con el tiempo descubrimos que existían piedras y elementos magnetizados –e incluso magnetizables- y nos sorprendimos con el relevante hecho de que la tierra posee un campo magnético (de 0.5 Gauss de media), con sus líneas de fuerza por las que fluye una energía electromagnética que sale por el polo Sur y entra por el polo Norte. Según las observaciones científicas, probablemente el campo magnético terrestre sea el resultado de un fenómeno de dínamo autoinducida, cuyo componente primordial sea el núcleo de hierro macizo en suspensión y rodeado de un fluido de magma incandescente, que se halla en el interior de esa inmensa esfera en constante rotación que llamamos planeta Tierra. (Foto 3)</p>
<p>La hipótesis de que la Tierra se comporta como un enorme imán (dipolo magnético) fue presentada por primera vez en Inglaterra, en 1600, por el médico de la corte W. Gilbert. Aunque -como señalamos-, desde el siglo II los chinos ya usaban los imanes para la orientación de los planos y fueron los primeros en usarlos para la orientación en la navegación.</p>
<p>Los estudios geopaleontologicos mas recientes, muestran que los polos del campo geomagnético no siempre han estado en el mismo lugar. El campo magnético terrestre fluctúa continuamente y cada año va variando algunos grados; incluso, en varias ocasiones se ha llegado a invertir completamente su posición. La interacción entre magnetismo terrestre y los procesos biológicos se hace patente al haberse constatado que cuando se han producido inversiones completas del campo magnético terrestre, grandes grupos de seres vivos se han extinguido o han sufrido cambios singulares en su biología o morfología. (Foto 4)</p>
<p>De hecho, el campo geomagnético es uno los fenómenos naturales implicados en las habilidades de orientación en los seres vivos y ha estado presente desde mucho antes del surgimiento de la vida en la Tierra. Para numerosas especies de seres vivos, la capacidad de orientarse en un determinado espacio o territorio, y las posibilidades de migración o de navegación a lo largo de miles de kilómetros, son en gran medida responsables de su sobrevivencia.</p>
<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-2..jpg"><img title="Magnetosensores 2." src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-2.-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></strong></p>
<p><strong>El electromagnetismo en el ser humano</strong></p>
<p>Que la electricidad y el magnetismo están presentes en los seres vivos y consecuentemente en el ser humano, no hay duda alguna, ya que hoy sabemos que todas las células del organismo humano funcionan y se expresan mediante campos eléctricos y diferencias de potencial eléctrico; por lo que, como siempre que se mueve un flujo de electrones, se produce a su alrededor un campo magnético, queda patente que las células poseen un campo electromagnético e interactúan envueltas en un medio repleto de campos electromagnéticos de intensidades y frecuencias muy variadas. Esto se hace especialmente relevante en la actividad del cerebro, ya que las corrientes eléctricas y los campos electromagnéticos que genera la actividad neuronal, son las responsables del funcionamiento de todo organismo y no solo de los procesos asociados al pensamiento o a la memoria.</p>
<p>Al contrario de lo que se creía hasta hace unas décadas, la transmisión de impulsos nerviosos no es solo electroquímica sino sobre todo: electromagnética. Los  impulsos que se dan en  la sinapsis de dos células nerviosas están causados por un campo electromagnético. Cuando un elemento conductor de electricidad (neurotransmisor) se mueve  en un campo magnético, se produce una corriente eléctrica a través de las neuronas y los conductos nerviosos –axones-.</p>
<p>Aunque tiempo atrás estos fenomenos pudieran parecer algo muy poco común, es más que evidente que todas las células de todos los organismos vivos poseen electromagnetismo. En el interior de las células hay unas mitocondrias cuyos mecanismos de funcionamiento resultan muy similares a los de las pilas eléctricas (pilas de Volta). Todas las células vivas usan energía potencial electrostática para almacenar energía metabólica, realizar trabajo, producir cambios internos, e intercambiar señales con otras células. La intensa y continua actividad bioeléctrica o bioelectromagnética, no solo es un fenómeno interno de los procesos biológicos, sino que interactúa con el entorno, emitiendo y captando señales eléctricas, magnéticas y electromagnéticas, provenientes del exterior de la célula, del exterior del órgano y del exterior del propio organismo. (Foto 5)</p>
<p>Todas las células vivas mantienen una diferencia de potencial eléctrico que las hace sensibles a corrientes inducidas desde el exterior. A partir de dicha constatación, queda claro que nuestro cuerpo, nuestros órganos y nuestras células, actúan como antenas receptoras de las ondas electromagnéticas. Nuestro sistema nervioso (central y periférico) se encuentra conectado funcionalmente con la mayoría de las actividades vitales, no sólo por la actividad de un complicado sistema bioquímico y hormonal, sino a través de una constante actividad electromagnética o bioelectromagnetica. Es, por lo tanto, una estructura muy sensible, influenciable y fácilmente alterable por las emisiones eléctricas, magnéticas o electromagnéticas que inciden desde el exterior.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Del Electromagnetismo al Bioelectromagnetismo</strong></p>
<p>El electromagnetismo es el fenómeno físico en el que se manifiesta y propaga la energía eléctrica en forma de ondas y partículas al mismo tiempo. También recibe el nombre de electromagnetismo la rama de la física que estudia los fenómenos eléctricos y magnéticos y los unifica en una sola teoría, cuyos fundamentos fueron expuestos por Michael Faraday y James Clerk Maxwell. La teoría del electromagnetismo estableció la relación entre electricidad y magnetismo al descubrirse que cualquier corriente eléctrica genera un campo electromagnético, y asimismo, cualquier campo magnético en movimiento puede generar una corriente eléctrica.</p>
<p>El bioelectromagnetismo es el fenómeno mediante el cual los organismos vivos generan campos electromagnéticos e interactúan con otros campos eléctricos, magnéticos o electromagneticos. Los seres vivos en su funcionamiento biológico emiten pequeñas descargas y corrientes eléctricas que crean, por tanto, campos electromagnéticos.</p>
<p>A nivel académico al Bioelectromagnetismo a veces se le denomina parcialmente como bioelectricidad o biomagnetismo, y es una rama de las ciencias biológicas que estudia el fenómeno consistente en la presencia y actividad de <a title="Magnetismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Magnetismo">campos magnéticos</a> o <a title="Electricidad" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electricidad">eléctricos</a> en <a title="Ser vivo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ser_vivo">seres vivos</a>, aunque hoy tenemos claro que los dos conceptos en la práctica van fuertemente unidos, ya que toda <a title="Corriente eléctrica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Corriente_el%C3%A9ctrica">corriente eléctrica</a> produce un campo magnético y la presencia de campos magnéticos cercanos a un conductor eléctrico -en movimiento- induce la circulación de corrientes eléctricas por el conductor.</p>
<p>En el organismo humano existen numerosos ejemplos del fenómeno denominado Bioelectromagnetismo<strong>,</strong> y entre los más conocidos hallamos la intensa actividad bio-electro-química asociada al <a title="Potencial eléctrico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Potencial_el%C3%A9ctrico">potencial eléctrico</a> de las <a title="Membrana celular" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Membrana_celular">membranas celulares</a> y las <a title="Corriente eléctrica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Corriente_el%C3%A9ctrica">corrientes eléctricas</a> que fluyen en los axones, <a title="Nervio" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nervio">nervios</a> y <a title="Músculo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsculo">músculos</a> como consecuencia de su <a title="Potencial de acción" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Potencial_de_acci%C3%B3n">potencial de acción</a>. (Foto 6)</p>
<p>De la rama científica del Bioelectromagnetismo, se derivan otras dos: la <a title="Bioelectromagnética (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Bioelectromagn%C3%A9tica&amp;action=edit&amp;redlink=1">bioelectromagnética</a>, ciencia que se ocupa de los efectos de una fuente externa de electricidad o magnetismo sobre los organismos vivos, y la <a title="Magnetorrecepción" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Magnetorrecepci%C3%B3n">magnetorrecepción</a>, vinculada a la capacidad de percepción por parte de los seres vivos, del campo magnético terrestre -o de campos magnéticos artificiales-,.</p>
<p>La biología y la medicina, ha pasado muchas décadas ignorando sistemáticamente las cuestiones relacionadas con la actividad eléctrica y electromagnética en los procesos biológicos –centrándose casi exclusivamente en una visión mecanicista, en la que solo parecían ser relevantes los procesos moleculares y bioquímicos-. Con la aparición de numerosos estudios en esta área de la ciencia, el bioelectromagnetismo está empezando a analizarse como uno de los aspectos más vitales absolutamente de todos los <a title="Ser vivo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ser_vivo">seres vivos</a>.</p>
<p>En la práctica, podemos observar las células biológicas como circuitos eléctricos, con estructuras y funciones similares a las de los condensadores eléctricos, las resistencias, los transistores o los microchips presentes en los circuitos electrónicos. De hecho, las células recurren al manejo de gradientes de potencial eléctrico o electrostático para realizar funciones tan variadas como almacenar <a title="Energía metabólica (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Energ%C3%ADa_metab%C3%B3lica&amp;action=edit&amp;redlink=1">energía metabólica</a>, realizar trabajo, <a title="Transducción de señales" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transducci%C3%B3n_de_se%C3%B1ales">desencadenar cambios internos</a> adaptativos, e incluso intercambiarse señales e información entre células cercanas o muy alejadas.</p>
<p>También recibe el apelativo de bioelectromagnetismo, a<em> </em>la corriente eléctrica producida a nivel biológico, por diferencias de potenciales de acción, cuando estas son producidas -o están estrechamente vinculadas- con los <a title="Campo magnético" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_magn%C3%A9tico">campos magnéticos</a> que se generan a través del fenómeno del <a title="Electromagnetismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electromagnetismo">electromagnetismo</a>.</p>
<p>A nivel de laboratorio, el bioelectromagnetismo se estudia principalmente a través de sofisticadas técnicas de <a title="Electrofisiología" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electrofisiolog%C3%ADa">electrofisiología. Aunque como deciamos, el conocimiento de fenómenos bioelectromagneticos no es algo nuevo, pues ya a</a> finales del siglo XVIII, el <a title="Médico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9dico">médico</a> y <a title="Físico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%ADsico">físico</a> <a title="Italia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Italia">italiano</a> <a title="Luigi Galvani" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Luigi_Galvani">Luigi Galvani</a>, mientras diseccionaba una <a title="Rana" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rana">rana</a> en una mesa donde había realizado experimentos con <a title="Electricidad" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electricidad">electricidad</a>, registró por primera vez el fenómeno de la contracción por impulsos eléctricos del músculo de un cadáver. Galvani y sus contemporáneos consideraron que la activación muscular era resultado de un fluido eléctrico o sustancia presente en el propio <a title="Nervio" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nervio">nervio</a>. Galvani acuñó el término electricidad animal para denominar los fenómenos de electricidad en los animales, mientras que actualmente a este fenómeno se le denomina <a title="Galvanismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Galvanismo">galvanismo</a>, ya que se ha constatado que se trata de flujos eléctricos inducidos externamente por diferencias de potencial electrocelular o por descargas neuromusculares –axonicas- y no como pensaba Galvani, producidas por los propios músculos.</p>
<p>Las variaciones del magnetismo terrestre y las tormentas magnéticas solares, también parecen influir en los procesos biológicos, y de hecho, se han constatado numerosos episodios de observación de comportamientos extraños en ciertos animales que parecían reaccionar a las bruscas alteraciones geomagnéticas que preceden a los terremotos. A nivel humano, son conocidas algunas alteraciones de salud que se ven intensificadas en los periodos de incremento de la actividad solar -durante las horas o los días de tormentas solares-, habiéndose constatado un claro aumento de incidencias medicas relacionadas con infartos de miocardio y derrames cerebrales, e incluso el incremento de los intentos de suicidio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Del bioelectromagnetismo a la magnetorrecepción</strong></p>
<p>los sucesivos descubrimientos y las continuas observaciones sobre los fenómenos asociados con el magnetismo de ciertos minerales o con los campos magnéticos como el que posee la tierra o el sol, unidas a las evidencias de que muchos animales poseen algún sistema sofisticado de magneto-percepción o magneto-localización -que permite por ejemplo a pájaros o cetáceos guiarse en las largas travesías migratorias-, plantea la interesante cuestión de si los seres humanos tenemos algún tipo de sensor específico para la percepción de los campos magnéticos naturales o artificiales. (Foto 7)</p>
<p>Durante décadas la ciencia más ortodoxa ha negado que el ser humano tuviera magnetorreceptores -sensores de los campos magnéticos- básicamente por el hecho de que en los mapeos anatómicos no se encontraban sensores susceptibles de responder a los estímulos inducidos por campos magnéticos naturales o artificiales.</p>
<p>A día de las evidencias son claras, ya que entre los componentes del complejo cerebro humano se ha constatado la presencia de magnetosomas, que son partículas de magnetita rodeadas de una membrana biológica, que permite la interacción con las neuronas y otras células sensibles. De hecho, la existencia de magnetosomas en los animales es algo que ya viene siendo conocido por la Biología desde hace unas décadas, constatándose que están implicados en las capacidades que permiten orientarse –a modo de brújula- a animales migratorios como las aves, las ballenas, los delfines o las tortugas marinas. En la práctica, se dan abundantes episodios de desorientación de animales posteriores a producirse perturbaciones magnéticas terrestres de gran intensidad. Las investigaciones sobre los magnetosomas en el cerebro humano llevadas a cabo desde los años 90, han revelado datos  interesantes como que en el cerebro de las personas afectadas de Alzheimer, existe una menor proporción de partículas magnetorreceptoras o magnetosomas.</p>
<p>La observación de la magneto-percepción en bacterias y pequeños animales, unido al descubrimiento de partículas de magnetita en los cerebros y los picos de las aves migratorias, hacía sospechar con la posibilidad de que muchos seres vivos hayan desarrollado -a lo largo del proceso evolutivo- mecanismos sensoriales que les permiten orientarse siguiendo las líneas de fuerza al campo magnético terrestre; siendo capaces de aprovechar dichas habilidades de magneto-percepción y magneto-localización, como herramienta de geo-localización en un determinado espacio.</p>
<p>Biólogos y científicos llevan años observando las habilidades magneto-sensoras o magneto-receptoras de seres vivos tan diversos como las bacterias magnetotácticas -presentes entre el agua y el lodo de algunos estanques, lagos y lechos marinos-, cuya estructura biológica integra minúsculos cristales de magnetita que les permiten permanecer siempre orientados en alineaciones según el eje magnético terrestre; observando que pierden la orientación norte-sur propia del planeta Tierra, si se les acerca un imán artificial, cuyo campo magnético sea superior al terrestre y cuyas líneas de fuerza estén en una polarización u orientación distinta al eje norte-sur magnético de la tierra.</p>
<p>Un caso muy especial, es el de una especie de cangrejos ciegos que salen y entran del mar -recorriendo una larga playa de arena- siempre orientándose en el eje norte-sur magnético de la Tierra. Cuando en su recorrido, los biólogos entierran bajo la arena una barra de acero imantada, cuyo norte-sur magnético está dispuesto atravesado en perpendicular al norte-sur magnético terrestre, los cangrejos que siguen el recorrido norte-sur magnético de la tierra, al llegar a la altura de la barra imantada, hacen un giro de 90° y siguen su camino guiados por el magnetismo emanado de la barra imantada. Curiosamente, van siguiendo el recorrido del campo magnético de la barra imantada, hasta el momento en que se alejan lo suficiente de ella como para que las líneas de fuerza de su campo magnético ya no les influya y en ese momento vuelven a recuperar la orientación norte-sur del magnetismo terrestre. (Foto <img src='https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-includes/images/smilies/icon_cool.gif' alt='8)' class='wp-smiley' /> Esta observación deja patente que en ausencia de ojos que les permitan orientarse en el espacio -mediante referencias visuales-, son sus magneto-sensores los que se encargan de la geo-localización espacial que les permite moverse en su territorio sin grandes dificultades (siempre y cuando la curiosidad de algún biólogo no les engañe falseando la posición u orientación de las líneas de fuerza del campo magnético terrestre).</p>
<p>Más sorprendente resulta un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Florida, publicado en la revista Current Science, en el que constatan como Las tortugas bobas (Caretta caretta) pueden hacer desde el momento en que nacen, lo que los humanos venimos intentando desde hace siglos, navegar miles de kilómetros en el océano hasta las playas de destino -sin puntos de referencia visual y sin adiestramiento por parte de tortugas adultas-, como si dispusieran de unos mapas geo-magnéticos internos, siguen rutas de miles de kilómetros desplazándose tanto longitudinalmente como en dirección de este a oeste. Los experimentos de laboratorio con crías de tortuga recién nacidas, corroboraron que dicha habilidad está asociada a su capacidad de percibir las débiles señales magnéticas del campo magnético terrestre.</p>
<p>En los cerebros de las abejas también se han localizado diminutas partículas de magnetita en áreas específicas, lo que les permitiría orientarse espacialmente cuando está nublado u oscurece y la posición del sol no le sirve de referente para ubicarse y poder alejarse de la colmena y volver a ella sin dificultades. Partículas de magnetita similares a las de las abejas, se han localizado en atunes o salmones, y sobre todo en los cerebros y picos de las aves migratorias y palomas mensajeras. Lo que explicaría sus capacidades de hacer migraciones recorriendo miles de kilómetros durante el día y las oscuras noches, pudiendo llegar con precisión a su lugar de destino. Los diferentes estudios en abejas y aves muestran que la habilidad de magneto localización no es el único sistema geo-referencial, sino que está imbricado en un sistema mucho más complejo en el que los animales con capacidad de orientarse sin perderse en largas distancias, procesan datos referenciales físicos o espaciales -como la orografía de un territorio, las formas de las montañas-, manejando también referencias astronómicas como la posición del sol, la luna o las estrellas en un momento dado. Al parecer recurren a sus técnicas de geolocalización -utilizando las diversas herramientas disponibles- en función de la complejidad de la situación en la que se encuentran en un determinado momento. En vuelos diurnos y cortos -de pocos kilómetros-, básicamente hacen uso de la memoria visual respecto a elementos físicos como árboles, carreteras, montañas, cursos de agua e incluso edificios y construcciones humanas. Al parecer, sólo cuando todas esas referencias no están disponibles -noche cerrada-, es cuando activan los procesadores neuronales basados en sus magnetorreceptores que les permitirían lo que podríamos llamar magneto-geo-localización.</p>
<p>Ahora sabemos que no sólo las bacterias, los insectos, los pájaros y otros animales de mediano tamaño poseen magnetosensores o magnetorreceptores que les permiten percibir y orientarse según las líneas de flujo del campo magnético terrestre. También Los grandes mamíferos como renos, caballos o vacas poseen algún tipo de mecanismos de magnetorecepción, que les permite percibir y orientarse según el sentido de flujo del magnetismo terrestre.</p>
<p>Esta hipótesis quedo corroborada en otoño del año 2008 por un grupo de geólogos y biólogos (geobiológos) alemanes y americanos, los cuales, analizando miles de fotografias de Google Earth, estudiaron el comportamiento y la posición predominante durante el pastoreo y el descanso, de miles de vacas, renos y ciervos, en zonas de pastos alrededor del mundo.</p>
<p>A partir de los estudios realizados en el primer estudio, en el año 2009 otro equipo de investigadores europeos observaron que las grandes líneas de transporte eléctrico -alto voltaje- parecían interferir con la habilidad de las vacas y los ciervos para responder normalmente al campo magnético de la tierra. (Foto 9)</p>
<p>Los investigadores descubrieron que cuando dichos animales están pastando, la mayor parte del tiempo tienden a orientarse mirando hacia el Norte o el Sur magnéticos. Aunque también observaron que cuando pastan cerca de tendidos de alta tensión, se modificaba dicho comportamiento. Al parecer el intenso flujo eléctrico y electromagnético de las líneas eléctricas cambia localmente el sentido del flujo del campo magnético de la tierra, así que los investigadores decidieron estudiar específicamente a vacas que suelen pastar cerca o debajo de estas líneas para observar sus reacciones.</p>
<p>En total, estudiaron a 1.699 vacas en 153 localidades de Bélgica, Alemania, Gran Bretaña y Holanda, además de 47 rebaños de ciervos en la República Checa. Aparentemente, bajo las líneas de alto voltaje el sentido de orientación de los rumiantes no sigue una orientación predominante y apunta en todas las direcciones.</p>
<p>El resultado de la investigación fue que las vacas que pastan cerca de las líneas de alta tensión no se orientan como lo hacen habitualmente, es decir, de Norte-Sur, sino que se colocan en las posiciones más disímiles y totalmente al azar. Aunque lo más curioso de dicha observación es, que si las líneas de alta tensión discurren orientadas Este-Oeste, las vacas cercanas tienden a alinearse predominantemente en esa dirección E-O.</p>
<p>Conclusión: el ganado bovino es capaz de percibir el campo magnético terrestre y los campos electromagnéticos artificiales.</p>
<p>Ante estas constataciones, los científicos se vieron en la necesidad de concluir que si las vacas cambian su comportamiento es porque se produce algún tipo de interacciones o cambios en el cerebro, y son esos cambios los que ahora quieren estudiar.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<div>
<p><strong>Magnetorrecepción</strong></p>
<p>Definición publicada en<strong> Wikipedia</strong> -la enciclopedia libre-</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Magnetorrecepción</strong> es la capacidad que tienen algunos seres vivos de detectar la dirección y el sentido del campo magnético en el que se encuentran. Los primeros animales en los que se descubrió este sentido fueron las <a title="Paloma mensajera" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paloma_mensajera">palomas mensajeras</a>, para las cuales es un importante (pero no el único) medio de orientación. Se descubrió luego que también lo tienen otras <a title="Aves" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Aves">aves</a>, algunas <a title="Tortuga" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tortuga">tortugas</a> e insectos como las <a title="Abeja" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Abeja">abejas</a>, <a title="Hongo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hongo">hongos</a> y hasta ciertas <a title="Bacteria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bacteria">bacterias</a>.</p>
<p>Los seres humanos tienen depósitos de materiales magnéticos en el <a title="Hueso etmoides" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hueso_etmoides">hueso etmoides</a> de la nariz, y hay indicios de cierta capacidad de magnetorrecepción.</p>
<p>Se supone que tanto en las palomas mensajeras como en las <a title="Trucha" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trucha">truchas</a> como en ciertas bacterias, el sensor consiste en unos cristales de <a title="Magnetita" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Magnetita">magnetita</a>, un <a title="Óxido" href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93xido">óxido</a> de <a title="Hierro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hierro">hierro</a>, conectados con otros <a title="Orgánulo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Org%C3%A1nulo">orgánulos</a> <a title="Transductor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transductor">transductores</a> todavía no bien comprendidos.</p>
<p>Las bacterias magnetotáticas y los hongos contienen órganos llamados magnetosomas que contienen la magnetita. En las abejas, la magnetita está embutida en las membrana celular de ciertos grupos de neuronas y se cree que cuando se reorienta siguiendo al <a title="Campo magnético terrestre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_magn%C3%A9tico_terrestre">campo magnético terrestre</a>, induce corrientes que modifican la polarización celular. Los magnetorreceptores cuya acción como tal, ha sido demostrada, se encuentran en varias <a title="Bacteria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bacteria">bacterias</a> y <a title="Fitoplancton" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fitoplancton">fitoplancton</a>, que contienen cristales, bien de magnetita, bien de <a title="Greigita (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Greigita&amp;action=edit&amp;redlink=1">greigita</a> -un <a title="Sulfuro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sulfuro">sulfuro</a> de hierro que también es <a title="Ferrimagnetismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrimagnetismo">ferromagnético</a>-.</p>
<p>Más allá de los cristales magnéticos, se han postulado otros medios por los que los seres vivos perciben los campos magnéticos. Los <a title="Tiburón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tibur%C3%B3n">tiburones</a> y las <a title="Raya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Raya">rayas</a> -los llamados <a title="Elasmobranquio" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elasmobranquio">elasmobranquios</a>-, tienen canales en el interior de su cuerpo que funcionan a modo de cables eléctricos, y cuyo movimiento en principio podrían servir para detectar la orientación del campo magnético. Otro mecanismo propuesto se basa en reacciones bioquímicas. La influencia de campos magnéticos en reacciones químicas habitualmente es extremadamente débil, sin embargo, en muchas reacciones <a title="Redox" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Redox">redox</a> <a title="Fotoquímica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fotoqu%C3%ADmica">fotoquímicas</a> la <a title="Velocidad de reacción" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Velocidad_de_reacci%C3%B3n">velocidad de reacción</a> está determinada por procesos de <a title="Transferencia electrónica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transferencia_electr%C3%B3nica">transferencia electrónica</a>; en ciertos casos particulares, los electrones implicados interaccionan durante cierto tiempo con los espines nucleares, y esta interacción puede ser enormemente sensible a la orientación del campo magnético. Más recientemente se han observado las reacciones de <a title="Criptocromo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Criptocromo">criptocromos</a>, moléculas que se encuentran en los ojos de algunos pájaros migratorios, las drosophilas silvestres e incluso en la retina humana, que podrían servir como órganos magnetorreceptores.</p>
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<p><strong>¿Tiene el ser humano magnetorreceptores que le permiten percibir el campo magnético terrestre o los campos electromagnéticos artificiales?</strong></p>
<p>Resulta obvio que con tantos animales en la naturaleza que disponen de sensores de magnetorrecepción y habilidades de percepción del magnetismo terrestre, nos preguntemos si el ser humano también está dotado de esta sorprendente habilidad. La respuesta nos llega clara y contundente a raíz de una reciente investigación realizada por científicos de la escuela de medicina de la Universidad de Massachusetts, que han analizado las propiedades de una proteína encontrada la retina humana. Los resultados de la investigación sugieren que dicha proteína posee la habilidad de funcionar como un detector de campos magnéticos. (Foto 10)</p>
<p>Inicialmente, algunos aspectos de la percepción de los campos magnéticos en los animales, se había relacionado con los ya mencionados magnetosomas, y algunos estudios hacían referencia a una serie de proteínas especiales que poseían algunos animales magnetosensibles llamadas criptocromos, proteínas magnetoreceptoras que recientemente también se han localizado ubicadas en la retina del ojo humano. Este hallazgo resulta relevante, ya que si hasta la fecha se dudaba de la capacidad de percepción del magnetismo por parte de los seres humanos, era porque no se había encontrado ningún mecanismo claro que ejerciera de sensor a los campos magnéticos. El neurobiólogo Steven Reppert, del equipo de investigación médica que realizó el estudio, declaraba: &#8220;Se cree que esta proteína es importante en las migraciones animales. Tal vez esta proteína también cumple una función magneto-sensitiva importante en los humanos&#8221;.<a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-10.jpg"><img title="Magnetosensores 10" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-10-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" /></a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/magnetosensores-13.jpg"><br />
</a></p>
<p>Para comprobar si los seres humanos poseen realmente sensores a los campos magnéticos, se realizaron investigaciones insertando criptocromos de la retina humana en moscas de la fruta de laboratorio. Previamente habían comprobado las diferencias entre las moscas de la fruta salvajes (las cuales poseen sus criptocromos intactos) y las drosophilas que llevan muchas generaciones desarrollándose exclusivamente en laboratorios, en las cuales se ha observado que carecían de dichos criptocromos. Por lo que para realizar el experimento, en los ojos de las moscas de laboratorio -carentes de criptocromos- se insertaron las versiones humanas de dichas proteínas, que hacen la función de criptocromos.</p>
<p>Los investigadores partían del hecho de que los magneto receptores estuvieran ubicados en la retina -junto a otros receptores de percepción visual y de la luz-, implicaba que la habilidad de detectar campos magnéticos podría ayudarles también en algún modo de percepción visual espacial, deduciendo que tal vez los animales con sistemas de magneto-localización posean una especie de sistema de coordenadas basadas en las líneas de fuerza al campo magnético que percibirían superpuestas a los objetos que ven físicamente. El propio Reppert señalaba: &#8220;pudiera ser que esto ayudará a que los animales percibieran los objetos en el espacio-tiempo de un modo en el que no habíamos pensado anteriormente&#8221;.</p>
<p>Las moscas de laboratorio con la versión humana de la proteína que desarrolla los criptocromos magneto sensores, fueron ubicadas en un laberinto hecho con tubos en forma de T, en el que en cada uno de los tres extremos se colocó una bobina que los envolvía, de modo que cuando se aplicaba una corriente eléctrica en una de las tres bobinas, ésta generaba un campo magnético. Los científicos iban alternando la magnetización de las tres bobinas al tiempo que variaban la potencia del campo magnético generado. Llegando en algunos casos dicho campo magnético artificial a superar en ocho veces la intensidad del campo magnético de la Tierra.</p>
<p>Mientras que las moscas de laboratorio –sin criptocromos- no mostraron ninguna variación en su comportamiento en relación con la presencia o ausencia de campos magnéticos artificiales en algún tramo del laberinto en forma de T; las moscas que tenían insertados en sus retinas los criptocromos humanos, mostraban una clara sensibilidad a los campos magnéticos, evitando el tramo del laberinto magnetizado, de un modo similar al que se observa en dichas moscas cuando no se encuentran aclimatadas a un determinado magnetismo. Luego se entrenó a las moscas, recompensándolas con azúcar y nutrientes apetitosos si acudían a la zona del laberinto excitada con un campo magnético artificial (inducido por una bobina electrificada). Las evidencias del uso de sus magneto sensores quedaron patentes al observar que las moscas entrenadas, se dirigían raudas y veloces a los extremos del laberinto cuyas bobinas estaban excitados magnéticamente, aunque no se hubiese dispuesto azúcar y nutrientes en ellas, en un claro ejemplo de reflejo condicionado “pabloviano”. Un detalle interesante de esta investigación es que se observo que la proteína humana responsable de estos criptocromos o magnetosensores, sólo se activa en la gama cromática del azul del espectro de luz visible.</p>
<p>Al visualizar con detalle microscópico las imágenes con las formas de espirales, solenoides o bobinas entrecruzadas, que forman las proteínas de los criptocromos, nos hacen pensar en las bobinas de los sofisticados magnetómetros triaxiales o los de los detectores de campos electromagnéticos de baja frecuencia.</p>
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<p><strong>Magnetosensores y Radiestesia</strong></p>
<p>Una vez comprobado que tenemos en nuestro cerebro y cuerpo células sensibles a los campos magnéticos –magnetosomas- y sobre todo, que en las subcapas de nuestras retinas tenemos dispuestas unas proteínas –en forma de bobinas y espirales-, que ejercen la función de magnetosensores, podríamos inferir que en mayor o menor medida la mayoría de seres humanos poseemos la capacidad de “ver” las líneas de fuerza del campo magnético terrestre y posiblemente -de algún modo inconsciente- estemos percibiendo las variaciones del campo magnético en la vertical de zonas de intensa alteración de la energía terrestre -zonas geopatogenas- así como las denominadas líneas Hartmann; y ello estaría claramente relacionado con las habilidades de sensibilidad radiestésica –radiestesia etimologicamente significa: sensibilidad a las radiaciones- a las que recurrimos al realizar una prospección geobiológica. (Foto 11)</p>
<p>En este sentido, resulta interesante observar la estrecha relación entre la ubicación de los criptocromos en la retina ocular y el hecho de que en las experiencias clásicas de localización de redes que practicamos en geobiología, a menudo observamos que no disponemos de la misma sensibilidad &#8220;radiestésica&#8221;, si realizamos las pruebas con los ojos abiertos o con los ojos cerrados. Esta investigación sobre los criptocromos presentes en nuestra retina podría dar explicación a dicho fenómeno.</p>
<p>Aunque es muy probable que no sólo dispongamos en la retina de magnetosensores capaces de ayudarnos en la geolocalización espacial; el físico francés Yves Rocard, en los años 80 ya describrió la existencia de minúsculas partículas de magnetita, distribuidas en la mayoría de articulaciones del cuerpo humano. Siendo así, cada vez que movemos los brazos o las piernas, al agacharnos, levantarnos, desplazarnos, caminar, girar a la derecha o torcer a la izquierda, estaríamos modificando nuestra posición con respecto a las líneas de fuerza del campo magnético terrestre; por lo que las diminutas partículas de magnetita -repartidas como magnetosensores en todas las articulaciones del cuerpo- inducirían estímulos electromagnéticos, traducibles en señales eléctricas y serian percibidas por el sistema nervioso, las cuales -vía axones- llegarían a los procesadores neuronales e informarían al cerebro de nuestra posición, ubicación o movimientos precisos, incluso con los ojos cerrados. ¿Te has preguntado alguna vez como hace tu mente, cuando estás con los ojos cerrados, para saber exactamente si levantas del brazo o lo bajas -con respecto a la posición inicial-?</p>
<p>Las respuestas neuromusculares que sentimos cuando caminamos &#8220;varillas en mano&#8221; sobre un terreno por el que discurre una corriente de agua subterránea o una falla geológica, las asociábamos a esas ínfimas variaciones en la intensidad de polaridad de las líneas de fuerza del campo magnético terrestre, distorsionadas por la fricción del flujo de agua sobre las rocas, o por la rotura de las estructuras geofísicas del subsuelo.</p>
<p>Ahora conocemos que tenemos otros magnetosensores de los que no éramos conscientes, ubicados en la retina de nuestros ojos y que según las investigaciones citadas anteriormente, permiten a nuestro cerebro percibir las líneas de fuerza del campo magnético de la tierra e incluso posiblemente de un imán, de una bobina electrificada y porque no, de un transformador eléctrico, de una línea de alta tensión o de una antena de telefonía móvil. El mecanismo de percepción existe, y aunque no seamos conscientes de ello, posiblemente, nuestra mente y nuestro cerebro recurren de forma habitual y cotidiana a esos mecanismos de magnetopercepción. Estas constataciones también nos permiten entender porque se aconseja que cuando realizamos practicas radiestésicas no llevemos encima objetos metálicos –sobre todo ferromagneticos- o el móvil conectado en el bolsillo, ya que estarían distorsionando o alterando las líneas de fuerza del geomagnetismo terrestre, o que al generar ondas electromagnéticas –teléfono móvil- se estarían alterando las señales de magnetorrecepcion en nuestro cuerpo, y posiblemente falseando las reacciones radiestésicas.</p>
<p>Aparte de las implicaciones que estos descubrimientos tienen en las prácticas radiestésicas, la pregunta que surge a raíz de las evidencias citadas, es si podemos ser conscientes de esta habilidad -que ahora sabemos existe en nuestra fisiología- y si la respuesta es afirmativa, surgirá otra pregunta:</p>
<p>¿Qué podemos hacer para ser más conscientes y desarrollar al máximo dicha habilidad magneto-receptora visual?.</p>
<p>Posiblemente existan técnicas especificas para aprender a “visualizar los campos magnéticos” -o tal vez se pueden desarrollar en un futuro-; pero posiblemente, si nos abrimos a la práctica regular de técnicas que potencien las habilidades asociadas al hemisferio cerebral derecho (sensibilidad e intuición) como la relajación, la introspección y la meditación, se irán despertando progresivamente y haciéndose más conscientes, las capacidades de magnetorrecepcion y de sensibilidad a los campos magnéticos y a las radiaciones naturales y artificiales que nos rodean. (Foto 12)</p>
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<p><strong>Definición de Criptocromos en Wikipedia:<a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/magnetosensores-13.jpg"><img title="magnetosensores 13" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/magnetosensores-13-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></strong></p>
<p>Los criptocromos (del <a title="Idioma griego" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_griego">griego</a> κρυπτό χρώμα, &#8220;color oculto&#8221;) son una clase de <a title="Fotorreceptor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fotorreceptor">fotorreceptores</a> de luz azul de <a title="Plantae" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Plantae">plantas</a> y <a title="Animalia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Animalia">animales</a>. Constituyen una familia de <a title="Flavoproteína" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Flavoprote%C3%ADna">flavoproteínas</a> que regulan la <a title="Germinación" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Germinaci%C3%B3n">germinación</a>, elongación, <a title="Fotoperiodo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fotoperiodo">fotoperiodicidad</a>, y otras respuestas a los estímulos ambientales en las plantas superiores. Los criptocromos también están involucrados en el <a title="Ritmo circadiano" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ritmo_circadiano">ritmo circadiano</a> de plantas y animales, y en la <a title="Magnetocepción (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Magnetocepci%C3%B3n&amp;action=edit&amp;redlink=1">detección de campos magnéticos</a> en algunas especies. (Foto 13)</p>
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		<title>EL VUELO DE LA MARIPOSA   &#8211; EL VOL DE LA PAPALLONA-</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Oct 2011 08:57:21 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Conciencia y Espiritualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[EL VUELO DE LA MARIPOSA   &#8211; EL VOL DE LA PAPELLONA- Link que da acceso a unos programas psicoeducativos sobre la enfermedad y la muerte que se han empezado a emitir en la xarxa catalana de Tv. Se llaman el Vol de la Papallona (duran 15 min) y se estrena uno cada miercoles. Se pueden [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/10/Gota-de-Agua-sobre-hoja-1-.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1080" title="Gota de Agua sobre hoja 1" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/10/Gota-de-Agua-sobre-hoja-1--300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a>EL VUELO DE LA MARIPOSA   &#8211; EL VOL DE LA PAPELLONA-<br />
Link que da acceso a unos programas psicoeducativos sobre la enfermedad y la muerte que se han empezado a emitir en la xarxa catalana de Tv. Se llaman el Vol de la Papallona (duran 15 min) y se estrena uno cada miercoles. Se pueden ver por internet</p>
<h4><a href="http://www.elvoldelapapallona.com">www.elvoldelapapallona.com</a></h4>
<h2>Capitulo  1</h2>
<h3><a href="http://xtvlblocs.cat/elvoldelapapallona/2011/10/05/capitol-1-veure-la-mort-i-sortir-sen/">http://xtvlblocs.cat/elvoldelapapallona/2011/10/05/capitol-1-veure-la-mort-i-sortir-sen/</a></h3>
<h2>Capitulo 2</h2>
<h3><a href="http://xtvlblocs.cat/elvoldelapapallona/2011/10/12/capitol-2-la-por-a-la-mort/">http://xtvlblocs.cat/elvoldelapapallona/2011/10/12/capitol-2-la-por-a-la-mort/</a></h3>
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		<title>“No existe ninguna razón científica para negar la conciencia en la totalidad de la naturaleza”.</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 00:41:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conciencia y Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Otros temas]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevista a Rupert Sheldrake, publicada en la revista Agenda Viva de la Fundacion Felix Rodriguez de la Fuente Entrevista realizada por: Odile Rodríguez de la Fuente Estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Cambridge, Filosofía en Harvard y se doctoró en Bioquímica de nuevo en Cambridge. Su audaz teoría, que amenaza con alterar todas las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/03/sheldrakebaja.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-681" title="sheldrakebaja" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/03/sheldrakebaja.jpg" alt="" width="150" height="183" /></a></p>
<p><strong>Entrevista a Rupert Sheldrake, publicada en la revista Agenda Viva de la Fundacion Felix Rodriguez de la Fuente</strong></p>
<p><strong>Entrevista realizada por:</strong><strong> Odile Rodríguez de la Fuente</strong></p>
<p><em>Estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Cambridge, Filosofía en Harvard y se doctoró en Bioquímica de nuevo en Cambridge. Su audaz teoría, que amenaza con alterar todas las referencias inamovibles de las ciencias de la vida, es la de los campos morfogenéticos. El Dr. Sheldrake pone en duda el aspecto meramente mecánico de la biología, sustituyéndolo por una causalidad formativa que estaría en la base de la morfogénesis (creación de la forma, estructura, orden), interviniendo la bioquímica y la genética únicamente a posteriori. Esta causalidad formativa se expresaría por los campos morfogenéticos, los cuales darían forma a los átomos, las moléculas, los cristales, las células, los tejidos, los organismos, las sociedades, los ecosistemas, el sistema planetario, el sistema solar, la galaxia, etc.</em></p>
<p>Los campos morfogenéticos llevan información, no energía y son utilizables a través del espacio y del tiempo sin pérdida alguna de intensidad después de haber sido creados. Son campos no físicos que ejercen influencia sobre sistemas que presentan algún tipo de organización inherente. A través de este prisma, las propias e inalterables leyes de la naturaleza son para el Dr. Sheldrake regularidades o hábitos que originan y dan lugar a los campos morfogenéticos, los cuales almacenan dichos hábitos en una especie de memoria integrada y actúan sobre la materia imponiendo patrones restrictivos sobre procesos cuyos resultados son indeterminados o probabilísticos.</p>
<p><em><br />
El Dr. Sheldrake es uno de los biólogos más innovadores y controvertidos de nuestra época, cuyas hipótesis están revolucionando el pensamiento científico, especialmente en lo referente a las ciencias de la vida. Algunos de sus colegas más ortodoxos tratan de desprestigiarle pero, dada su preparación académica y los más de 75 artículos que ha publicado en revistas científicas y que le avalan sobradamente, sus teorías merecen respeto y consideración. La más audaz de ellas es la que postula la existencia de campos morfogenéticos: campos no físicos que llevan información y almacenan la memoria de los hábitos de la naturaleza.</em></p>
<p><strong>¿De qué modo las teorías e hipótesis que usted presenta implican una nueva visión de la realidad?</strong></p>
<p>Mis teorías implican una visión holística de la realidad en la que la naturaleza no está formada sólo por pequeñas piezas, como átomos y moléculas, sino que se compone de muchos niveles de organización. El Todo contiene unas partes que a su vez son todos. Del mismo modo que el cuerpo contiene órganos que contienen tejidos que contienen células, cada sociedad de organismos contiene individuos. En cada nivel existe una globalidad que es más que la suma de las partes. Lo que yo propongo es que, en cada uno de estos niveles, la totalidad se organiza en campos mórficos. Estos campos tienen una organización propia y son la base de la organización del Todo. Además, cada uno de estos campos mórficos tiene una especie de memoria. Por tanto, la nueva visión de la realidad que propongo implica un universo en evolución, en el que las denominadas leyes naturales son más bien hábitos y existe una especie de memoria intrínseca en la naturaleza.</p>
<p><strong>A diferencia de la visión materialista de la realidad, otorga usted mucha importancia a lo intangible, a esos campos. ¿En qué consisten exactamente? ¿Qué es eso que no vemos pero que rige la forma en que se organiza el mundo material, e incluso el comportamiento y la inteligencia?</strong></p>
<p>En primer lugar, la materialidad de la realidad está en la actualidad totalmente dominada por la idea de los campos. Es incorrecto describir la ciencia actual como materialista. El filósofo de la ciencia Sir Karl Popper afirmaba que mediante la física moderna el materialismo se ha trascendido a sí mismo. La materia ya no es el principio explicativo fundamental. Ahora son los campos y la energía. La propia materia se compone de campos y energía. Y, según la física moderna, en toda la naturaleza están presentes esos campos invisibles alrededor de los cuales se organizan todas las cosas, incluida la materia. Todo el universo está lleno del campo gravitatorio. Cualquier sala en la que nos encontremos está llena de ondas de radio, televisión y telefonía móvil. El mundo está lleno de campos e información invisibles. Por tanto, mi idea de que los campos y la información invisibles intervienen en el mundo no difiere totalmente de lo que afirma la ciencia moderna. De hecho, es una continuación de este paso de la materia a los campos en el que se basa el avance de toda la ciencia de los últimos 150 años.</p>
<p><strong>Mientras que en la física moderna, desde Einstein, hace años que se acepta este nuevo paradigma, en las ciencias de la vida es un concepto muy difícil de introducir, como usted mismo sabe a raíz de la polémica que han suscitado sus hipótesis. ¿Por qué cree que es así?</strong></p>
<p>Creo que en el siglo XX la física se abrió con las revoluciones de la cuántica y la relatividad. La física ha adoptado una visión cada vez más amplia. Algunos físicos serios incluso afirman que cada vez que se realiza una medición en el laboratorio, el universo se parte en dos o más y que hay millones de universos paralelos. La física se toma en serio esas cuestiones, por increíble que parezca. En cambio, desde el XX hasta el siglo XXI, la biología ha seguido la dirección contraria y se ha vuelto cada vez más estrecha, dogmática y mecanicista. En ese sentido, la biología ha tomado un rumbo opuesto. Ello se debe en parte a la revolución de la biología molecular de los años sesenta y setenta, que atrajo una enorme inversión comercial en biotecnología y en la modificación genética de los cultivos. Al invertirse cientos de miles de millones de dólares en las industrias biotecnológicas basadas en la biología molecular, toda la disciplina biológica se ha visto abocada a tomar una dirección más reduccionista y radicalmente mecanicista. En cierto modo, la biología se ha vuelto menos tolerante, y actualmente tiene una falta absoluta de sintonía con la física moderna. La mayoría de los biólogos no saben nada de física, y la mayoría de los físicos no saben nada de biología, por lo que estas dos disciplinas científicas siguen rumbos más o menos independientes.</p>
<p>Por ejemplo, algunos físicos afirman que los procesos cuánticos tienen probablemente un peso importante en la organización del cerebro y la conciencia, algo que disgusta enormemente a algunos biólogos y neurólogos, que siguen tratando el cerebro como si se rigiera por la física del siglo XIX. Asistimos a la paradoja de que la biología moderna trata de reducir el fenómeno de la vida a la física del siglo XIX, mientras que la propia física ha avanzado. Mi visión personal de la biología coincide más con el espíritu de la física moderna, concretamente de la cuántica, mientras que la biología molecular mecanicista convencional diverge mucho del espíritu de la física moderna.</p>
<p><strong>¿Podría hablar brevemente de las jerarquías de los campos mórficos y de cómo interactúan entre sí?</strong></p>
<p>Toda la naturaleza está organizada en jerarquías anidadas. Por jerarquía me refiero a que el nivel superior influye en el inferior. Si tomamos como ejemplo la astronomía, la totalidad de una galaxia como la Vía Láctea presenta un patrón de organización jerárquica. En una galaxia hay muchas estrellas, cada una con una organización propia, pero la relación de la estrella con el resto de la galaxia viene determinada por la galaxia en su totalidad, es decir, la galaxia representa un nivel de organización superior, se halla por encima en la jerarquía. Cada estrella posee un sistema solar como el nuestro, y en él, cada planeta tiene su propia organización. A su vez, cada planeta tiene una organización propia y contiene ecosistemas, en cada uno de los cuales viven ciertas especies. Los organismos también tienen su propia organización. Cada animal contiene órganos, que se encuentran por debajo en la jerarquía. El nivel superior contiene los inferiores. No me refiero a un ejercicio arbitrario del poder, como en una jerarquía política o militar. Me refiero a una organización en que los niveles superiores incluyen los inferiores.</p>
<p><strong>¿Cómo se forma un nuevo patrón que no pertenezca a un campo preestablecido? Si se establece un nuevo patrón, ¿está influido por los campos circundantes? ¿Por qué tipo de campos, y de qué jerarquía? ¿Cómo se crea un nuevo patrón, ya sea conductual, funcional o de cualquier otro tipo?</strong></p>
<p>Es el gran misterio de la creatividad, que es un fenómeno que ciertamente sucede. Creo que el proceso evolutivo implica una interacción entre los hábitos y la creatividad. La explicación de la creatividad no está clara. No sabemos ni siquiera cómo se produce la creatividad humana. Y creo que la ciencia no puede resolver esta cuestión, porque la creatividad es un fenómeno singular, mientras que la ciencia se basa principalmente en el estudio de la repetición; sirve más para estudiar la resonancia mórfica y los hábitos, que son fenómenos repetitivos. La teoría de la creatividad depende de la visión del mundo de cada cual. Para un materialista no hay nada más allá del mundo material, de modo que la creatividad tiene que proceder, en última instancia, de la casualidad. Para alguien que acepte los campos mórficos, todo acto creativo se da en un contexto más amplio. Cada nueva especie surge en un ecosistema, y cada ecosistema existe en el campo del planeta Gaia, que a su vez se desarrolla en el campo del Sol, y éste en el campo de la galaxia. Por tanto, puede que exista una influencia creativa que actúa de arriba a abajo, inspirando, por decirlo de algún modo, los actos creativos.</p>
<p><strong>Si creemos en la jerarquía de los campos mórficos y en su resonancia e influencia en los distintos niveles, ¿cómo es posible que la humanidad haya desarrollado un comportamiento destructivo hacia la naturaleza? Esto parece contrario a la lógica de todo el sistema…</strong></p>
<p>El comportamiento humano no lo determina todo el sistema, sino ciertos hábitos acumulados por motivos históricos. Por ejemplo, el sistema económico actual está totalmente dominado por las empresas, que se inventaron en el siglo XVIII como unas figuras legales ficticias, una especie de personas artificiales. Así pues, hemos creado un sistema económico que se rige por normas y hábitos que no dan respuesta a la crisis global. Cuando se inventaron las empresas y las leyes que las gobiernan, no existía ninguna crisis medioambiental mundial. El caso es que ahora tenemos esos monstruos de nuestra propia creación, que recuerdan un poco al monstruo de Frankenstein. Los hemos creado y no podemos detenerlos. Los gobiernos no controlan a las empresas; son las empresas las que controlan a los gobiernos. Y los propios gobiernos se dedican a soluciones a corto plazo porque tienen que salir reelegidos. Por desgracia, las instituciones que hemos creado no son las mejores para vivir en un planeta amenazado, superpoblado y ecológicamente frágil.</p>
<p><strong>¿Y cómo se puede apaciguar a ese monstruo? Una vez creado ese hábito, ¿qué debería suceder para que se modificase? ¿Cree que si un número creciente de gente cambiase de mentalidad, actitud y conciencia se produciría un efecto contagioso y daríamos un salto a un nuevo nivel de conciencia? </strong></p>
<p>El problema es que las empresas y los gobiernos se encuentran en un nivel organizativo superior al individuo. Podemos cambiar la mentalidad de los individuos, pero ello no tendrá mucha repercusión en el comportamiento de las empresas o los gobiernos, que tienen sus propios hábitos. Lo que hay que modificar es la política o las estructuras superiores de organización. Podría argumentarse que en democracia los individuos pueden introducir cambios mediante el voto, pero en realidad no es verdad. Aquí, en el Reino Unido, todos los partidos políticos comparten en el fondo las mismas ideas. Todos están a favor de las grandes empresas, el crecimiento económico, la construcción de aeropuertos más grandes, etc. Y lo mismo sucede en Estados Unidos. Creo que intentar modificar la mentalidad de los individuos ahora mismo conllevaría más desesperación que cambio. Además, el proceso de transformación más importante del mundo en la actualidad es la conversión de los países del Tercer Mundo y en vías de desarrollo al consumismo de estilo occidental a través de la publicidad. Miles de millones de personas en todo el mundo quieren acceder al estilo de vida americano: hipermercados, coches, consumismo en definitiva. Por tanto, el efecto de la resonancia mórfica favorece tanto o más al consumismo extremo como a las actitudes más responsables.</p>
<p><strong>Si el nivel jerárquico superior tiene un hábito que el nivel inferior, en este caso el individuo, no puede cambiar. ¿Qué propone usted?<br />
</strong><br />
Las personas, los países o las empresas sólo cambian a través del algún tipo de crisis. Hace ya veinte años que existe información sobre la destrucción del planeta que está provocando nuestra conducta, pero lo único que ha sucedido es que los transportes aéreos y el petróleo siguen siendo baratos, y el consumismo aumenta. Hace mucho tiempo que esta información está disponible para aquellos que quieran conocerla, pero ello no ha significado ninguna diferencia. Creo que la gente sólo cambia cuando hay una crisis real y no tiene más remedio. Claro que entonces puede que sea demasiado tarde para algunas personas y que ya no se pueda evitar un gran cambio en el clima y en los recursos del planeta.</p>
<p><strong>Me gustaría conocer su opinión, desde el punto de vista de los campos mórficos, sobre tres cosas. En primer lugar, las revelaciones místicas. </strong></p>
<p>Para mí no hay duda de que muchas personas tienen experiencias místicas. De hecho, muchas más de las que pensamos. Son fenómenos que le suceden a la gente habitualmente, y a menudo de forma espontánea. Quienes viven una experiencia mística tienen la sensación de que su conciencia forma parte de algo mayor que ellos mismos. Creo que hay muchas formas de conciencia mayores que la del individuo. Existe una mente humana colectiva, un campo de los seres humanos. Posiblemente formamos parte de una conciencia humana más amplia. También podemos hablar de la conciencia de Gaia, de los planetas, la conciencia del sistema solar, de las galaxias, del universo, e incluso de Dios. Hay muchas formas de conciencia superiores a la nuestra, y quizás en las experiencias místicas contactamos con uno o varios de esos niveles. El nivel con el que contactemos dependerá de cada experiencia.</p>
<p><strong>¿Y la inspiración del artista?</strong></p>
<p>En cierto sentido es una cuestión relacionada, porque si un artista cree en la existencia de esos espíritus o formas de conciencia superiores a él, puede canalizarlos y utilizarlos como fuente de inspiración. La palabra “inspirar” significa literalmente “atraer el aire a los pulmones”, es decir, tiene que ver con la respiración, y el término “espíritu” está relacionado con el aliento. Por tanto, “inspiración” se refiere al acto de atraer hacia sí un espíritu superior. Hay muchas fuentes de inspiración. Para los artistas materialistas, que no creen que exista nada más allá de su propio cerebro, la inspiración, en un sentido literal, es imposible. Están literalmente faltos de inspiración, porque nada puede inspirarlos desde fuera. Pueden ser creativos, pero no lo consideran una inspiración, ya que la inspiración significa que el artista es un vehículo de algo que se halla fuera de él.</p>
<p><strong>¿Y el comportamiento de las células cancerosas?</strong></p>
<p>Lo que sucede en el cáncer es que algo libera las células cancerosas del control normal que ejerce el campo del cuerpo. Los motivos por los que las células escapan al control son varios, y no creo que puedan generalizarse, porque varían en cada tipo de cáncer y también entre animales y plantas. Lo que sí tienen en común las células es que la mayoría de ellas poseen la capacidad de dividirse, si bien normalmente lo hacen dentro de unos límites que garantizan la buena salud del cuerpo. Las células cancerosas, en cambio, se dividen y crecen sin control. Podríamos decir que las células cancerosas han escapado al control ejercido por el campo mórfico del cuerpo, o que el propio cáncer, el tumor, tiene su campo mórfico particular que compite con el del cuerpo para el crecimiento de una región concreta.</p>
<p><strong>¿Cómo se puede romper la pauta de conducta o funcionamiento que marca un campo superior? ¿Cómo puede hacerlo una célula?</strong></p>
<p>Los campos superiores influyen sobre los inferiores a través de la resonancia. Supongamos que la célula cancerosa del campo inferior sufre una mutación que modifica las proteínas de su membrana. Como consecuencia de ese cambio proteico, la membrana celular vibra de otra forma, tiene un patrón de actividad diferente, y puede que ya no resuene en sintonía con el campo que rige esa parte del organismo. Así pues, puede escapar a ese control simplemente perdiendo la resonancia a causa de una mutación genética o de la acción de un agente químico sobre la membrana. La célula modifica su comportamiento porque ya no está en sintonía con el campo que la rige. En definitiva, es una pérdida de sintonía provocada por factores como agentes químicos o mutaciones.</p>
<p><strong>¿Qué opina de la afirmación de que siempre tenemos libertad de elección? Si nuestra conducta no sólo se ve influenciada por la predisposición genética, sino también por los campos mórficos individual, familiar, cultural y colectivo, ¿somos realmente libres? ¿Cómo se pueden romper unas pautas de conducta sólidamente establecidas y crear otras nuevas?</strong></p>
<p>El determinismo rígido sobre el que se basaba la ciencia es una ilusión. En la naturaleza no hay nada rígidamente determinado, a excepción, quizás, de unos cuantos sistemas simples y máquinas artificiales. La mayor parte de los procesos naturales, como la meteorología, la ruptura de las olas en el mar, la actividad del sistema nervioso, son indeterminados. Los procesos cuánticos son indeterminados y pueden tener varios resultados. Para cada sistema existen varias posibilidades en cada momento. Los campos mórficos actúan limitando la gama de posibilidades de los sistemas que se hallan bajo su influencia. Cada célula tiene varias posibilidades, puede dividirse en una u otra dirección, pero el campo del tejido que controla la célula limita esas opciones, limita la aleatoriedad o el indeterminismo para imponer una pauta. Pero esa pauta no es totalmente rígida, y no todos los tejidos se desarrollan exactamente igual. Siempre existe una cierta variación. Por tanto, en la naturaleza siempre existe un cierto indeterminismo, una cierta libertad. Es posible que una pauta de un nivel superior influya sobre un proceso concreto, pero esa misma pauta puede verse influida por otras de un nivel aún superior. La mayor parte de nuestra propia conducta responde a hábitos, y también las conductas sociales y económicas. Los hábitos, una vez establecidos, suelen ser inconscientes, y la única forma de modificarlos es tomar conciencia de ellos situándolos en un contexto más amplio, así como tener un motivo para el cambio. El motivo habitual suele ser una crisis. En general, no modificamos nuestros hábitos porque sí, sino por obligación, ya sea porque nos perjudican la salud, molestan a nuestra pareja, incomodan a nuestra familia, nos complican el futuro laboral, etc.<br />
<strong><br />
Dado que usted defiende la posibilidad de que el sistema Gaia tenga campos mórficos que influyan sobre todas sus criaturas de maneras que desconocemos, si el equilibrio de la vida se ve amenazado, no por una fuerza externa como un meteorito, sino por una de las formas de vida de su sistema como sucede actualmente con los humanos, ¿es posible que exista un mecanismo a nivel de campos mórficos por el que Gaia pueda recuperar el equilibrio? </strong></p>
<p>Probablemente lo mejor que podría hacer Gaia es deshacerse de los seres humanos. Y el mejor modo de deshacerse de los seres humanos es dejarlos como están, porque ya se eliminarán a sí mismos si las cosas siguen como hasta ahora. Si los seres humanos agotan todos los recursos minerales y energéticos y modifican el clima, Gaia no se extinguirá. La vida no desaparecerá del planeta porque se produzca un cambio climático. Ya se han producido muchos en el pasado. Sin embargo, la civilización humana podría derrumbarse fácilmente. El problema humano se resolverá solo, a través de crisis y catástrofes.</p>
<p><strong>Pero a un nivel más global, y dado que los grandes cambios llegan a través de crisis, ¿es posible que la desaparición de la vida pensante signifique una gran pérdida más que una solución? Quizá nos encontramos en un proceso que somete a la vida pensante a una crisis fundamental para que demos un salto cualitativo que nos lleve a un nuevo nivel. ¿Podría ser, no?<br />
</strong><br />
Me gustaría pensar que sí. Me gustaría pensar que podemos llegar a otro nivel, que podemos evitar esta crisis y adoptar una actitud no tan derrochadora, más sensata y responsable. A veces lo veo con optimismo. De hecho soy optimista, pero cuando pienso en la crisis planetaria actual, en la cantidad ingente de población y en la enormidad de las fuerzas económicas, me siento bastante pesimista. No creo que este sistema pueda seguir por mucho tiempo. Es posible cambiar. Sólo sé que la historia está llena de sorpresas, y creo que veremos algunas. Pero precisamente por tratarse de sorpresas, no podemos prever en qué consistirán.</p>
<p><strong>¿Le ronda ahora mismo por la cabeza alguna idea o hipótesis que no haya difundido aún a la espera de reunir más pruebas y que querría compartir con nosotros?<br />
</strong><br />
Algo que me interesa desde hace años son las formas de conciencia más allá del nivel humano. ¿Y si todos los niveles del universo tuvieran algún tipo de conciencia? ¿Y si los planetas, las estrellas y las galaxias fueran conscientes? ¿Y si todo el universo estuviese lleno de conciencia, en lugar de ser simplemente materia inanimada? Para mí, es la nueva perspectiva más interesante de la ciencia. La idea de que el universo es inanimado e inconsciente es una mera presunción de la teoría mecanicista de la vida y la naturaleza. Y esa propia teoría no es más que un dogma que era útil en el siglo XVII y ha sido un método de trabajo productivo para la ciencia durante bastante tiempo. Pero creo que ha llegado el momento de superarlo. La existencia de otras formas de conciencia de niveles superiores en el universo es una cuestión que la ciencia todavía no ha empezado a explorar, pero creo que lo hará. De todos modos, no existe ninguna razón científica para negar la conciencia en la totalidad de la naturaleza. Es simplemente un hábito de pensamiento que procede de una mentalidad muy cerrada y limitada. La ciencia lo superará tarde o temprano; lo que no sé es cuándo.</p>
<p><strong>Acceso al sitio de origen: Agenda Viva. Invierno 2006</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.agendaviva.com/revista/articulos/Entrevistas/Rupert-Sheldrake">http://www.agendaviva.com/revista/articulos/Entrevistas/Rupert-Sheldrake</a></strong></p>
<ul>
<li><strong><em>Bibliografía de Rupert Sheldrake en español:</em></strong></li>
<li>Una nueva ciencia de la vida: la hipótesis de la causación formativa. Kairós, 1989.</li>
<li>La presencia del pasado: resonancia mórfica y hábitos de la naturaleza. Kairós, 1990.</li>
<li>El renacimiento de la naturaleza: una nueva imagen de la ciencia y de Dios. Paidós, 1994.</li>
<li>Siete experimentos que pueden cambiar el mundo: una guía para revolucionar la ciencia. Paidós, 1995.</li>
<li>Ciencia y espiritualidad: la nueva visión. Kier, 1999.</li>
<li>De perros que saben que sus amos están camino de casa y otras facultades inexplicadas de los animales. Paidós, 2001.</li>
<li>Caos, creatividad y conciencia cósmica. Eliago, 2005.</li>
<li>El séptimo sentido: la mente extendida. Vesica Piscis, 2005.</li>
</ul>
<p>Más información: <a href="http://www.sheldrake.org">www.sheldrake.org</a></p>
<p><a href="http://www.sheldrake.org/homepage.html">http://www.sheldrake.org/homepage.html</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Las utopías de hoy son las realidades de mañana</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 00:16:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conciencia y Espiritualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevista a Mariano Bueno, publicada en la revista Namaste Por Alberto D. Fraile Oliver Mariano Bueno, experto en geobiología, bioconstrucción y agricultura ecológica. Es un hombre renancentista. Su sabiduría nace de su contacto con la Tierra. Su investigación ha seguido una interesante trayectoria, inició su andadura con la agricultura ecológica, después amplió su campo al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a title="Artículos por Alberto D. Fraile Oliver" href="http://www.revistanamaste.com/author/alberto/"></a></strong></p>
<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/03/mariano-namaste.png"></a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/03/Flor-verde.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-816" title="Flor verde" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/03/Flor-verde-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Entrevista a Mariano Bueno, publicada en la revista Namaste</strong></p>
<p>Por <strong><a title="Artículos por Alberto D. Fraile Oliver" href="http://www.revistanamaste.com/author/alberto/">Alberto D. Fraile Oliver</a></strong></p>
<p>Mariano Bueno, experto en geobiología, bioconstrucción y agricultura ecológica. Es un hombre renancentista. Su sabiduría nace de su contacto con la Tierra. Su investigación ha seguido una interesante trayectoria, inició su andadura con la agricultura ecológica, después amplió su campo al estudio de cómo afectan las radiaciones a nuestra salud, convirtiéndose en un profundo conocedor de la geobiología y la bioconstrucción. En ambos campos ha sido pionero y gran divulgador, sus libros sobre estas materias son ya clásicos. Hay otra faceta en la que Mariano Bueno es también un gran conocedor y es el estudio de la conciencia. Si interés por las regresiones y las experiencias cercanas a la muerte dan a su trabajo una profundidad poco usual.</p>
<p>En su vida ha conseguido aunar teoría y práctica de una manera muy coherente ya que él sabe muy bien que lo que le está sucediendo al planeta tiene mucho que ver con nuestros actos cotidianos. Todo ello convierte a Mariano Bueno en una persona a quien merece la pena escuchar.</p>
<p><strong>Cada vez más gente reconoce que los árboles son un elemento muy necesario ¿Por qué son tan importantes los árboles para los humanos y el resto de la vida?</strong></p>
<p>La vida es ante todo biodiversidad, es el conjunto de sinergias y de interdependencias entre todos los seres vivos que poblamos el planeta. Nadie es más importante que nadie; el árbol no es más importante que la hierba y el ser humano no es más importante que cualquier otro animal, sino que todos formamos parte de un conjunto del que dependemos todos y la colaboración mutua es la que permite que la vida perviva. Es cierto que el árbol juega un papel importantísimo en tanto que es una pieza que permite que la vida se genere. Debajo de los bosques, debajo de cualquier árbol, la materia orgánica que va cayendo en forma de hojas, o esa hierba que puede crecer porque no da tanto el sol, permite que se haga una capa de humus que a su vez crea mucha diversidad de insectos, de animales que van a vivir de esa materia en descomposición. El humus es suelo fértil.</p>
<p>Además, el árbol tiene la capacidad de absorber la energía del sol, almacenarla en moléculas de carbono. Sabemos que el árbol es un buen elemento para absorber el carbono atmosférico. El árbol utiliza este carbono para hacer la celulosa de su estructura, de sus ramas, de sus hojas, de sus frutos. En realidad lo que hace es coger las partículas de carbono y las utiliza como materia donde almacena la energía. O sea una rama de árbol, un trozo de leña que utilizamos para el fuego, es carbono atmosférico almacenado en forma de celulosa que cuando nosotros le prendemos fuego liberará esa energía en forma de radiación infrarroja, en forma de fotones de luz. Esa energía que ha absorbido del sol, la devuelve. Esa energía también se convierte en un fruto. Cuando comes una fruta, comes energía solar almacenada por el árbol. Vemos que el árbol es un eslabón importante en la transformación de energía que permite la propia vida, tanto en la forma directa de energía solar convertida en alimento o en fuente de calor, de luz, hasta este mismo carbono desintegrándose y aportando nutrientes a las plantas que crecen en el suelo, a los animales que viven allí. En todo el ciclo de la vida, el árbol juega un papel importante, además de sus facetas estéticas, limpiadoras.</p>
<p><strong>¿Qué quieres decir con faceta limpiadora?</strong></p>
<p>Hay un estudio de longevidad en Japón, muy curioso, hecho con 4000 médicos residentes en Tokio. Se ha visto que personas que viven cerca de parques o de sitios dónde hay árboles tenían una media de vida de 5 años más que las que viven en zonas degradadas y sin purificación. El árbol purifica el aire y también crea un ambiente mucho más sano para nuestra propia vida.</p>
<p><strong>Cada vez más gente despierta a una conciencia más holística y respetuosa con la naturaleza. De momento este “despertar” sucede a nivel de individuos aislados ¿crees que a nivel de comunidades de millones de habitantes, seremos capaces de dar este salto?</strong></p>
<p>Creo que no nos queda más remedio. En el fondo los seres humanos nos movemos por paradigmas o por estructuras de conciencia y lo que estamos viviendo hoy como realidad era la utopía de nuestros abuelos o de nuestros padres porque nuestros abuelos ni siquiera se podían imaginar que se podía vivir con el nivel de confort y de lujo que vivimos hoy. Paradójicamente nos quejamos continuamente pero no nos damos cuenta de que cualquier trabajador normal, de la construcción o de cualquier fábrica, vive mucho mejor que un rico de hace 100 años, hoy día. Incluso tiene coches mucho más potentes e instalaciones mucho más lujosas que un rico de hace 100 años. Estamos viviendo una realidad que hace 100 años era una utopía, pero lo que estamos viviendo es lo que estuvo en la mente de muchas personas. Ahora nos damos cuenta de que esta cantidad de hormigón por todas partes, y carreteras y edificios en la costa están degradando y destruyendo el entorno, pero eso es lo que en los años 60 era el objetivo, salir de la pobreza y la miseria, tener precisamente más carreteras, más hormigón, más “progreso”. Ahora de repente, ya hemos conseguido este objetivo, pero nos damos cuenta de que hemos ganado en cosas materiales y hemos perdido en calidad de vida y en salud a muchos niveles. Tenemos el problema de la alimentación de mala calidad, de contaminación del aire y de la degradación del medio ambiente en general. Eso nos lleva a preguntarnos qué es lo que de verdad queremos. Es cuando empezamos a crear otra utopía, a darnos cuenta de que nuestra vida sería mucho más saludable a nivel físico, emocional, de relaciones, a todos los niveles, si el entorno no estuviera tan degradado. Entonces decimos: ¿Qué podemos hacer? Y es allí cuando empiezan a surgir voces de todas partes diciendo que podemos hacer cosas: podemos plantar árboles, podemos hacer agricultura ecológica, podemos decir: “yo gasto mi dinero en comprar alimentos que han sido producidos de forma ecológica y no financio la destrucción del planeta comprando alimentos baratos pero de producción química”, etc… Al principio son 4 ó 5 personas pero al final se creará un campo morfogenético, como dice Rupert Sheldrake, que creará dentro de unos años una dinámica en espiral que abarcará a millones de personas. Entonces el cambio se dará. Ahora nos puede parecer casi utópico, pero las utopías de hoy están destinadas a ser la realidad de mañana.</p>
<p><strong>El paradigma emergente, más holistico e integral, ¿va a ser el paradigma alternativo al actual?</strong></p>
<p>La sociedad y el sistema tienden a adaptarse continuamente a las necesidades y al patrón de lo que la propia sociedad pide o demanda. Yo últimamente estoy recordando mucho que a los 10 años un maestro que yo apreciaba mucho me regaló un librito, era el año 68, se titulaba “España progresa”. Mostraba todas las autopistas que se hacían, todas las fábricas que se montaban, las líneas de alta tensión, los hoteles en la costa, y eso era el símbolo donde todos nos sentíamos orgullosos de que España progresara. Hoy, mi hijo que tiene 10 años, en sus libros lee la importancia del respeto medioambiental, la ecología, el reciclaje; todo aquello que posiblemente cuando ellos lleguen al poder las cosas cambien.</p>
<p>Así como los políticos y los economistas que hoy dirigen la economía fueron educados en esta visión de “progreso hormigón”, las generaciones actuales se están educando con el objetivo del equilibrio medioambiental. Cuando ellos tengan el poder, está claro que irán en una dirección distinta a la de ahora. Primarán el respeto medioambiental y la calidad de vida entendida como integración correcta con el entorno sobre el simple progreso material. También habremos visto que el progreso material no nos lo ha dado todo, que hay un límite en el cual dices “ya tengo suficiente”, una vez tienes dos sofás y tienes dos coches y ya basta. Porque también quieres sentirte a gusto contigo mismo y tener gente con la que puedes compartir todo eso y tiempo para disfrutarlo. Nadie tiene tiempo. Para conseguir toda esta comodidad material hemos sacrificado el tiempo para nosotros, para la familia, para el entorno, para todo. De repente empezaremos a dar más valor al tiempo e iremos sacrificando tiempo que dedicábamos a producir, a ganar y a tener, para vivir de una forma más plena.</p>
<p><strong>¿Crees que cuando se manifieste esta utopía el ser humano podrá entrar en un estado de armonía?</strong></p>
<p>La armonía es en el fondo el equilibrio de los polos positivo y negativo; en mi opinión el equilibrio es imposible. La vida es un positivo y negativo, un yin yang cambiándose continuamente; hay altos y bajos. Por lo tanto, ahora estamos en el fondo del péndulo, va a girar en el otro sentido, mantendrá un tiempo en el que parecerá que está equilibrado pero va a polarizarse para luego volver al opuesto. La vida es mutación y cambio, día y noche, luz y sombra, bien y mal, ésa es la gran escuela de la vida. Habrá cambios continuos porque es el cambio lo que permite la vida, la transformación.</p>
<p>Ésto lo vemos en la agricultura. Es lo que nos enseña el humus, que es la clave entre lo mineral y lo vivo. Ese carbono que han utilizado los árboles, las hojas, las plantas junto con la energía solar que se integra con los minerales y hace este complejo arcilloso único. Esta arcilla es un estado único porque ni es un ser vivo ni es mineral. Es un intermedio, y es el que nutre y permite que la vida se desarrolle. Pero de alguna forma, es muerte porque el humus viene de una planta o de un animal que ha muerto, de una lombriz o unas bacterias que han muerto. En la vida hay crisis constantes, hay reajustes constantes, ciertas ideas, ciertos conceptos y realidades mueren para nacer otras realidades, otros conceptos y otras posibilidades que van dando posibilidad a una nueva forma de expresión y de vida, de evolución.</p>
<p><strong>¿Cuál es el papel del ser humano dentro de la vida?</strong></p>
<p>Podemos verlo desde muchas áreas. Podemos verlo como un ser más dentro de un gran ecosistema, que si sabe adaptarse pervivirá en el ecosistema o desaparecerá del ecosistema. Hay mucha gente que se siente superior, otros que se sienten inferiores. Cuando miras un ecosistema, ves que no hay seres más o menos importantes. Ves que es tan importante una lombriz que permite que la tierra sea fértil y que un árbol sea majestuoso, como el león que se come a la gacela, como la gacela que se come la hierba, como la hierba que permite que la gacela viva. O sea, no hay nadie más importante que nadie, sino que somos como células de un gran organismo. Por lo tanto, para mí el ser humano no es ni mejor ni peor, ni está más evolucionado ni menos que cualquier otro ser vivo.</p>
<p><strong>Pero el ser humano tiene un rasgo que le diferencia del resto: el nivel de conciencia. Y la conciencia suele implicar responsabilidad ¿Qué opinas?</strong></p>
<p>La investigación de la conciencia es un área que siempre me ha apasionado, saber si la conciencia es una expresión simplemente del cerebro humano como elemento evolutivo o si es algo más. En mi trabajo personal, con las regresiones y con el estudio de la muerte, he llegado una conclusión muy similar a la que ha llegado el cardiólogo holandés Tim van Lommel, quien ha investigado el tema de las experiencias cercanas a la muerte, de gente que tiene muertes clínicas temporales. Su conclusión es: la conciencia pervive a la muerte del cuerpo físico. Y mi experiencia personal y el trabajo que yo hago con la gente me lleva a la misma conclusión. La conciencia es algo ajeno, separado del cuerpo físico. Utiliza al cuerpo como base de experimentación. La conciencia se une a un cuerpo físico y a través de éste aprende, evoluciona, progresa. Y cuando este cuerpo físico se desintegra, sea por edad o por accidente, esa conciencia va a procesar las experiencias vividas. Lo único que nos llevamos cuando nos morimos son esas experiencias vividas. Ni lo material, ni los logros personales, ni que te hayan aclamado, ni que hayas fracasado; cada experiencia vivida es un cúmulo de información y eso es lo único que nos llevaremos. Y con toda esta información tendremos la posibilidad de experimentar en otras formas de vida, en otros cuerpos, en otras dimensiones de la realidad donde seguiremos evolucionando con todas estas experiencias que vamos adquiriendo día a día.</p>
<p><strong>¿Tiene algún sentido preguntarse “para qué todo este montaje existencial”, “para qué estamos aquí”?</strong></p>
<p>Es muy lógico preguntárselo. Somos seres humanos y buscamos respuestas, pero hay miles de respuestas. Cada filosofía, cada religión, cada cultura, cada experiencia personal da una respuesta diferente a este por qué. Yo si me preguntas a mí, te diría: yo observo un proceso. El porqué de este proceso todavía se me escapa. La frase que sintetiza más pero que es muy abstracta, y que cada uno puede interpretar como quiera es: Somos luz y vamos hacia la luz, una luz que en un momento determinado empieza a experimentar en dimensiones más densas.</p>
<p>Los físicos cuánticos nos dicen que todo es energía y solo un 0,005% de la energía se expresa como forma material, materia densa, átomos, planetas y galaxias. El resto es energía, o sea, luz. La luz blanca es una frecuencia. Cuando vemos un color estamos viendo una alteración de la luz blanca. Lo que eso me sugiere es que somos luz blanca que un día empezó a vibrar de un tono muy concreto, pasamos por todo el arco iris, por todo un cúmulo de experiencias o frecuencias diferentes de la energía, y un día conseguiremos fundirnos con todas las energías del universo y volver a ser luz blanca. Es una metáfora que cada uno puede interpretar como quiera.</p>
<p><strong>Tú trabajas con las manos. Eres un agricultor y un constructor, pero al mismo tiempo has estudiado intelectualmente varios temas. Unes teoría y práctica ¿Qué beneficios experimentas al juntar esas dos dimensiones?</strong></p>
<p>Si hablamos de equilibrio y hablamos de plenitud, la realidad en la que vivimos es múltiple; tenemos un cuerpo físico, unas emociones, una mente y la conciencia. No me gusta hablar de alma o de espíritu, prefiero decir conciencia lúcida. Hay una conciencia racional, una conciencia emocional, una conciencia intelectual pero hay una conciencia lúcida que es la que experimenta a través de todas las demás, la que utiliza esa conciencia racional y este cuerpo físico para experimentar. Está experimentando en un cuerpo físico, por lo tanto tiene que haber una aceptación y una integración de la realidad física. Y esa realidad física necesita los alimentos para sobrevivir. Para mí, trabajar en las áreas del trabajo físico, del cuerpo, de producir tus alimentos y estar en contacto con la tierra, me hace ser consciente de mi realidad material. Pero al mismo tiempo, trabajo con la energía. Mi trabajo con las casas sanas, con la geobiología, me hace ser consciente de que en el fondo somos energía vibrante que se manifiesta en cuerpos físicos y elementos físicos. En el fondo, somos energía. El aglutinador de todo eso es una conciencia lúcida que permite que el cuerpo se mantenga coherente y como estructura física. De hecho, cuando uno tiene un disgusto o una emoción, el cuerpo se derrumba. Por muy físico y por muy bien alimentado que esté, si emocionalmente no integras bien la experiencia, ese cuerpo sufre. Y al mismo tiempo, somos energía, somos luz, por lo tanto tenemos que abrirnos a esa conciencia lúcida. Lo más importante es buscar el equilibrio entre todos esos elementos. Si uno desarrolla mucho su intelecto y su cuerpo se deteriora, ¿a dónde llega? A la enfermedad. Si uno desarrolla mucho sus emociones, tienes vivencias emocionales muy fuertes, pero no se alimenta bien o no es capaz de ganarse el sueldo cada mes que le permita vivir en la materia, también se deshace su estructura y sufre muchísimo. Si desarrollamos demasiado una de las áreas y las demás las dejamos de lado, hay sufrimiento y dolor.</p>
<p><strong>¿En el fondo sólo hay luz?</strong></p>
<p>Lo que hay es una conciencia de luz manifestada en un cuerpo físico, con la que tenemos que hacer un trabajo de reconexión, descubrir el ser de luz que cada uno somos, y que se puede experimentar. Una de las fases que me ha llegado más es de José Luis Cabouli, uno de mis maestros con las regresiones. En uno de sus libros hace una regresión a una mujer y le dice: “ahora que has repasado tus vidas, ¿qué crees que has aprendido? ¿qué le pides a la vida?” Y ella contesta: “Lo único que quiero es que mi cuerpo y mi personalidad puedan reflejar el cuerpo de luz que soy”.</p>
<p><strong>En este momento que hemos cedido mucha responsabilidad de lo que nos pasa a otros, el reto de la autosuficiencia queda muy lejano. ¿Qué consejos puees dar a alguien que quiera recuperar un poco de la energía que le entrega al sistema?</strong></p>
<p>El nivel de libertad personal depende de las cosas que eres capaz de hacer por ti mismo. Si no soy capaz de coger la cuchara y ponerme la comida en la boca, necesito que alguien coja la cuchara y me dé la comida. Eso lo entendemos y nos parece lógico. Pero no soy capaz de hacer la ropa con la que visto, ni el coche con el que circulo. Dependo de otros. En parte está bien, cuando una sociedad está integrada por muchos elementos, cada uno se especializa en algo. Pero también es cierto que en la medida en que yo voy relegando cosas que yo podría hacer o saber, y digo desde respirar hasta hacer ejercicio… Me sorprende que hoy en día hay hasta máquinas de hacer ejercicios, te tumbas y te mueven los brazos y las piernas… Somos incapaces de caminar o de ir en bicicleta, hemos perdido esa libertad. Eso llevado a otras escalas ocurre también en cuestiones políticas y sociales, relegamos mucho a los supuestos especialistas que tienen que saber más que nosotros. Admiro mucho a Leonardo da Vinci y su concepto de “Homus universalis”, el ser humano tiene que ser capaz de cocinar, fregar platos, hacer una obra de arte, fabricar una máquina, reparar un enchufe, cambiar las bujías de tu coche, etc. Aunque aparentemente no tienes necesidad, porque trabajas para ganar dinero para que un mecánico te arregle el coche, que otro te arregle el enchufe… pero tener la capacidad de manejar todos esos elementos que en cualquier circunstancia de la vida puedes necesitar, y no tener que buscar este especialista, te da mucha seguridad y una gran capacidad para enfrentarte a la vida. Aquellas personas que dependen de los demás porque ganan bastante dinero para pagar a los demás, en realidad están limitando sus capacidades de cara a relacionarse de una forma más completa con la realidad que nos rodea.</p>
<p><strong>Entrevista a Mariano Bueno, publicada en la revista Namaste</strong></p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/mariano-bueno/">http://www.revistanamaste.com/mariano-bueno/</a></p>
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		<title>La vida continúa (Life goes on )</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Mar 2011 21:13:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conciencia y Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[La conciencia pervive a la muerte del cuerpo fisico]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevista a Pim Van Lommel (cardiologo) Tijn Touber. Este artículo apareció en la revista ODE número: 29 El cardiólogo Pim van Lommel realizó un monumental estudio sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) que levanta fascinantes preguntas acerca de la vida después de la muerte, del ADN, del inconsciente colectivo, y sobre el karma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/03/Sol-montaña1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-814" title="Sol montaña" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/03/Sol-montaña1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Entrevista a Pim Van Lommel (cardiologo) </strong></p>
<p><em>Tijn Touber. Este artículo apareció en la revista ODE número: 29</em></p>
<p>El cardiólogo Pim van Lommel realizó un monumental estudio sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) que levanta fascinantes preguntas acerca de la vida después de la muerte, del ADN, del inconsciente colectivo, y sobre el karma de todo el mundo.<br />
Cuando The Lancet publicó su estudio sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte, el cardiólogo holandés Pim van Lommel no podría haber sabido que eso lo convertiría en uno de los científicos de quien más se hablase en el mundo. Parece que todos quieren saber acerca del hombre que se las arregló para conseguir que su estudio sobre este polémico tema fuese publicado en una de las revistas líderes en la investigación médica. Sin embargo, no sorprende realmente que su publicación en 2001 crease una conmoción. Nunca anteriormente se había realizado un estudio tan sistemático sobre las experiencias de personas que fueron declaradas muertas y después volvieron a la vida. Y nunca anteriormente habíamos visto una ilustración tan clara de cómo estos relatos de personas podrían afectar nuestra manera de pensar acerca de la vida y de la muerte.<br />
Van Lommel, de 63 años, no es alguien que busque nombre y fama. En este encantador día de verano en su jardín cerca de la ciudad holandesa de Arnhem, él demuestra más interés en lo que pasa en la revista Ode que en su propia historia. Esa misma profunda curiosidad estaba operando hace 35 años cuándo Van Lommel, trabajando como médico ayudante en un hospital, escuchó atentamente a un paciente contar su Experiencia Cercana a la Muerte. Él se quedó inmediatamente fascinado. Pero no fue hasta años más tarde, cuando leyó el libro “Regreso del Mañana” [Return from Tomorrow] en el que el doctor Americano George Ritchie describe su propia Experiencia Cercana a la Muerte con todo detalle, cuando Van Lommel se preguntó si habría muchas otras personas que habían atravesado por experiencias semejantes.<br />
Van Lommel decidió desde entonces preguntarles a todos sus pacientes si ellos recordaban cualquier cosa que hubiera sucedido durante sus paros cardíacos. “La respuesta era generalmente ‘no’ pero algunas veces ‘¿por qué?’ Cuando yo escuchaba esto último, prolongaba la visita a la oficina.” Durante dos años él escuchó relatos de 12 pacientes y su curiosidad científica se despertó. Esos relatos fueron el principio de un estudio que duró años.<br />
“Miraba hacia abajo a mi propio cuerpo desde allí arriba, y vi médicos y enfermeras luchando por mi vida. Podía oír lo que decían. Entonces tuve un sentimiento acogedor y yo estaba en un túnel. Al final de ese túnel había una luz brillante, acogedora, blanca y vibrante. Era maravilloso. Me dio un sentimiento de paz y confianza. Floté hacia ella. El sentimiento de acogida llegó a ser más y más fuerte. Me sentía en casa, amado, casi en estado de éxtasis. Vi mi vida destellar como un flash ante mí. De repente sentí una vez más el dolor del accidente y regresé disparado a mi cuerpo. Estaba furioso de que los médicos me hubieran traído de vuelta.</p>
<p>Casi todas las descripciones de las Experiencias Cercanas a la Muerte son así de hermosas. Las personas se sienten conectadas y apoyadas. Llegan a comprender cómo funciona el universo. Experimentan amor incondicional. Se sienten libres de las opresivas preocupaciones de la existencia terrenal. ¿Quién no querría una experiencia así? “Suena fantástico, ¿no es así?” Van Lommel se ríe. “Pero no siempre es fácil afrontarlas. Cuando las personas regresan, a menudo tienen el sentimiento de que están encarceladas. Y puede llevar años antes de que sean capaces o tengan el valor de integrar en la vida cotidiana ese nuevo entendimiento que han obtenido en su experiencia.”<br />
Sin embargo, una mayoría de personas que han tenido una Experiencia Cercana a la Muerte la describen como algo magnífico y dicen que les enriqueció la vida. Van Lommel explica que “la cosa más importante que les dejan [estas experiencias] a estas personas es que ellas ya no tienen miedo a la muerte. Esto es porque ellas han experimentado que su consciencia sigue viva, que hay continuidad. Su vida y su identidad no terminan cuando el cuerpo muere. Ellas simplemente tienen la sensación de que se han quitado su abrigo.”<br />
Eso puede sonar como si viniese de alguien que ha estado más tiempo de la cuenta frecuentando librerías de la New Age [La Nueva Era]. Pero por lo que Van Lommel ha visto, las Experiencias Cercanas a la Muerte no están en absoluto limitadas a miembros de esa comunidad “espiritual”. Estas experiencias son igual de frecuentes entre personas que eran muy escépticas de antemano en relación a este tema.<br />
“Llegué a estar “separado” del cuerpo y floté sobre él y sobre sus alrededores. Era posible ver el dormitorio circundante y mi cuerpo, aunque mis ojos estaban cerrados. Yo era de repente capaz a “pensar” cientos o miles de veces más rápido—y con mayor claridad—de lo que es humanamente normal o posible. En este momento me di cuenta y acepté que había muerto. Era hora de continuar. Era un sentimiento de total paz—completamente sin temor o dolor, y no implicaba ninguna emoción en absoluto.</p>
<p>La cosa más notable, dice Van Lommel, es que sus pacientes tienen tales experiencias de expansión de la consciencia durante el tiempo en que sus cerebros no registran actividad. Pero eso es imposible de acuerdo con el nivel actual del conocimiento médico. Debido a que la mayoría de los científicos creen que la consciencia ocurre en el cerebro, esto crea un misterio: ¿Cómo pueden las personas experimentar la consciencia [o tener actividad cognoscitiva] durante el tiempo en el que están inconscientes mientras tienen un paro cardíaco (una muerte clínica)?</p>
<p>Después de todos esos años de intenso estudio, Van Lommel todavía habla con reverencia acerca del milagro de la Experiencia Cercana a la Muerte. “En ese momento estas personas no sólo están conscientes; su consciencia está incluso más expandida que nunca. Ellos pueden pensar con extrema claridad, tienen recuerdos que se remontan a su niñez más temprana y experimentan una conexión intensa con todo y con todos a su alrededor. ¡Y sin embargo el cerebro no muestra ninguna actividad en absoluto!”</p>
<p>Esto ha suscitado varias grandes preguntas para Van Lommel: “¿Qué es la consciencia y dónde está localizada? ¿Qué es mi identidad? ¿Quién está haciendo las observaciones cuando veo mi cuerpo allí abajo en la mesa de operaciones? ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte?”<br />
“El cuerpo que observé y que estaba tumbado en la cama era el mío, pero yo supe que no era tiempo de partir. Mi tiempo en la tierra no había terminado todavía; todavía había un propósito.”<br />
Para convencer a sus colegas de la validez de estas nuevas percepciones [o conocimientos. Insights], Van Lommel primero tuvo que demostrar que esta expansión de la consciencia ocurría, de hecho, durante el período de muerte cerebral. Eso no fue difícil de demostrar. Los pacientes eran a menudo capaces de describir con precisión lo que había sucedido durante su paro cardíaco. Ellos sabían, por ejemplo, exactamente dónde la enfermera puso sus dentaduras postizas o lo que habían dicho los médicos y los miembros de la familia. ¿Cómo una persona cuyo cerebro no estaba activo podría saber estas cosas?</p>
<p>No obstante, algunos científicos continúan afirmando que estas experiencias deben suceder en el momento durante el cuál todavía se está produciendo alguna función cerebral. Van Lommel es claro como el cristal en su respuesta:<br />
“Cuando el corazón deja de latir, el riego sanguíneo se detiene en el plazo de un segundo. Entonces, 6,5 segundos más tarde, la actividad del EEG [Electroencefalograma] comienza a cambiar debido a la escasez de oxígeno. Después de 15 segundos hay una línea recta y plana, y la actividad eléctrica en la corteza cerebral ha desaparecido completamente. Nosotros no podemos medir el tallo cerebral, pero experimentos en animales han demostrado que esa actividad también se ha detenido allí.”<br />
“Más aún, se puede demostrar que el tallo cerebral ya no está funcionando porque regula nuestros reflejos básicos, tales como la respuesta de la pupila y el reflejo de tragar, que ya no responden. De ese modo puedes introducir fácilmente un tubo por la garganta de una persona. El centro respiratorio también se detiene. Si el individuo no es reanimado dentro de un plazo de 5 a 10 minutos, sus células del cerebro se dañan de forma irreversible.”</p>
<p>Él es consciente de que sus conclusiones sobre la consciencia se oponen abiertamente al pensamiento científico ortodoxo. Es extraordinario que una revista científica con autoridad como The Lancet estuviese dispuesta a publicar su artículo. Pero no fue sin una lucha. Van Lommel recuerda con una sonrisa, “llevó meses antes de que me diesen la luz verde. Y luego de repente querían concluirlo, en un día.”</p>
<p>El trabajo de Van Lommel suscita profundas preguntas acerca de lo que realmente significa “la muerte”: “hasta ahora, ‘la muerte’ simplemente significaba el fin de la consciencia, de la identidad, de la vida,” él indica. Pero su estudio derriba ese concepto, junto con los actuales mitos médicos acerca de quienes tienen Experiencias Cercanas a la Muerte.</p>
<p>“En el pasado, estas experiencias eran atribuidas a razones fisiológicas, psicológicas, farmacológicas o religiosas. Así como a una escasez de oxígeno, a la liberación de endorfinas, obstrucciones de receptores, al temor a la muerte, alucinaciones, expectativas religiosas o a una combinación de todos estos factores. Pero nuestra investigación indica que ninguno de estos factores determina si alguien tiene o no tiene una Experiencia Cercana a la Muerte.”<br />
“Esta experiencia es una bendición para mí, pues ahora sé con seguridad que el cuerpo y el alma se separan, y que hay vida después de la muerte. Me ha convencido de que la consciencia vive más allá de la tumba. La muerte no es la muerte, sino otra forma de vida.</p>
<p>Van Lommel afirma que el cerebro no produce la consciencia ni almacena la memoria [o los recuerdos]. Él indica que el experto americano en informática [o ciencias de ordenadores. Computer Science] Simon Berkovich y el investigador holandés del cerebro Herms Romijn, trabajando independientemente el uno del otro, llegaron a la misma conclusión: que es imposible para el cerebro almacenar todo lo que usted piensa y experimenta en su vida. Esto requeriría una velocidad de procesamiento de 1024 bits por segundo. Simplemente viendo una hora de televisión ya sería demasiado para nuestros cerebros. “Si usted quisiera almacenar esa cantidad de información—junto con los pensamientos asociativos producidos—su cerebro se quedaría bastante lleno,” dice Van Lommel. “Anatómicamente y funcionalmente, es simplemente imposible para el cerebro tener este nivel de velocidad.”<br />
De ese modo, esto significaría que el cerebro es realmente un receptor y transmisor de información. “Se Podría comparar el cerebro con un aparato de televisión que sintoniza con ondas electromagnéticas específicas y las convierte en imagen y sonido.”<br />
“Nuestra consciencia en estado de vigilia, la consciencia que tenemos durante nuestras actividades diarias,” continúa Van Lommel, “reduce toda la información que hay a una única verdad que experimentamos como ‘la realidad.’ Durante las Experiencias Cercanas a la Muerte, sin embargo, las personas no están limitadas a sus cuerpos ni a su consciencia en estado de vigilia, lo que significa que experimentan muchas más realidades.”</p>
<p>Esto explica por qué las personas que tienen una Experiencia Cercana a la Muerte tienen a veces gran dificultad para funcionar en su vida diaria posteriormente. Ellas retienen la sensibilidad que les permite sintonizar con diferentes canales simultáneamente, lo que hace que una fiesta-cóctel o un viaje en autobús se conviertan en una experiencia agobiante, ya que toda la información de las personas a su alrededor les llega a través de todos los canales.<br />
“Vi a un hombre que me miró de forma amorosa, pero al que yo no conocía. En el lecho de muerte de mi madre, ella me confesó que yo había nacido de una relación extramarital, mi padre era un hombre judío que había sido deportado y asesinado durante la Segunda Guerra mundial, y mi madre me mostró su retrato. El hombre desconocido que yo había visto hacía años durante mi Experiencia Cercana a la Muerte resultó ser mi padre biológico.</p>
<p>Según Van Lommel, las Experiencias Cercanas a la Muerte sólo pueden explicarse si asumes que la consciencia, junto con todas nuestras experiencias y memorias, se localizan fuera del cerebro. Cuando se le pregunta dónde se localiza la consciencia, Van Lommel sólo puede especular. “Sospecho que hay una dimensión en la que se almacena esta información—una clase de consciencia colectiva a la que sintonizamos para acceder a nuestra identidad y nuestras memorias.”<br />
Por medio de este campo colectivo de información, nosotros no sólo estamos conectados a nuestra propia información, sino también a la de los demás, e incluso a la información del pasado y del futuro. “Hay personas que ven el futuro durante una Experiencia Cercana a la Muerte,” dice Van Lommel. “Por ejemplo, había un hombre que vio a su futura familia. Años más tarde, él se encontró en una situación que ya había visto durante su Experiencia Cercana a la Muerte. Sospecho que así es como también funciona el ‘déjà vu’.”</p>
<p>De acuerdo a la investigación de Van Lommel, durante una Experiencia Cercana a la Muerte las personas también pueden ponerse en contacto con los muertos, incluso si no los conocen.<br />
¿Pero cómo hace el cerebro para “saber” con qué información sintonizar? ¿Cómo puede alguien sintonizar con sus propias memorias y no con las de otras personas? La respuesta de Van Lommel es sorprendentemente corta y sencilla: “ADN. Y principalmente el llamado ‘junk ADN,’ [o ‘ADN basura’] que supone alrededor del 95 % del total, cuya función no entendemos.” Él sospecha que el ADN, único para cada persona y cada organismo, funciona como un mecanismo de recepción, una especie de traductor simultáneo entre los campos de información y el organismo.</p>
<p>La idea de que el ADN funciona como un mecanismo receptor para sintonizar a las personas con sus campos específicos de consciencia arroja nueva luz en la discusión de los transplantes de órganos. Imagínese que usted obtiene un nuevo corazón. El ADN de ese corazón se conectará con el campo de consciencia del donante, no del receptor. ¿Significa eso que usted de repente obtiene información diferente? Sí, dice Van Lommel: “hay relatos de personas que desarrollaron deseos y estilos de vida radicalmente diferentes después de un trasplante de órgano. Por ejemplo, hay un relato de una bailarina de ballet que quiso de repente manejar una motocicleta y comer comidas basura”.<br />
“Percibí no sólo lo que había hecho, sino incluso de qué manera eso había influido a los demás.<br />
El cliché es verdad: Las personas ven su vida destellar [como un flash] ante ellas en el momento de la muerte. Y las personas adquieren percepciones [o conocimientos. En inglés: gain insight] sobre las consecuencias de sus actos. Ellas quizás se vean a sí mismas como si tuviesen 4 años de edad, quitándole los juguetes a su hermana, y sientan su dolor. Van Lommel comenta, “en esos momentos es como si tuvieses los pensamientos de otra persona dentro de ti mismo. Se te dan percepciones [o conocimientos. Insights] sobre el impacto de tus pensamientos, palabras y actos sobre ti mismo y sobre los demás. De ese modo, parece que cada pensamiento que tenemos es una forma de energía que continúa existiendo siempre.”<br />
La gente que ha experimentado tal “revisión de la vida” dice que no es tanto acerca de lo que haces como de la intención que hay detrás de ello. “Es extremadamente intenso experimentar que todo lo que va, vuelve.” Van Lommel se inclina hacia adelante para asegurarse de que sus palabras se entienden bien. “Nadie evita las consecuencias de sus pensamientos. Eso es muy fuerte [o impactante. En inglés: confrontational]. Algunas personas descubren que hay algo que nunca pueden corregir. Otras regresan e inmediatamente comienzan a llamar a personas para disculparse por algo que hicieron hace 20 años.”</p>
<p>¿Así que hay un Juicio Final después de todo? Van Lommel es claro: “Absolutamente no. Nadie es juzgado. Es una experiencia de percepción propia [o de entendimiento propio, o de interiorización. En inglés: “It’s an insight experience”]. La mayoría de las personas atraviesan por esta escena retrospectiva [o revisión, destello. En inglés: flash back] en presencia de un ser hecho de luz. Ese ser es completamente amoroso, absolutamente acogedor [o que acepta. En inglés: absolutely accepting], que no juzga, pero que tiene una percepción completa [o entendimiento completo. En inglés: “complete insight”].<br />
La escena retrospectiva [o revisión, destello. En inglés: flash back] cambia la comprensión que las personas tienen de la vida. Ellos adoptan otros valores. Ellos sienten que son uno con la naturaleza y con el planeta. Ya nunca más hay ninguna diferencia entre ellos mismos y los demás. No es acerca del poder, de las apariencias, de los coches agradables, de las ropas, de un cuerpo joven. Es acerca de cosas completamente diferentes: amor por ti mismo, por la naturaleza, por tus prójimos los seres humanos. El mensaje es tan viejo como el tiempo, pero ahora lo han experimentado por si mismos y tienen que vivir en consonancia con él.”<br />
Entonces, después de un corto silencio, dice pensativo: “Hasta casi da miedo darse cuenta de que cada pensamiento tiene una consecuencia. Si reflexionas en profundidad sobre ello… cada pensamiento que tenemos, positivo o negativo, tiene un impacto en nosotros, en los demás y en la naturaleza.”</p>
<p>¿Tienes que estar cerca de la muerte para aprender estas lecciones sobre la vida? No, dice Van Lommel, que nunca ha tenido una Experiencia Cercana a la Muerte él mismo. Gracias a su investigación, él aprendió tantas lecciones valiosas que decidió abandonar su carrera de cardiología en 1992 y dedicarse a tiempo completo a profundizar en la investigación, publicando y dando conferencias sobre el tema de las Experiencias Cercanas a la Muerte. Fundó la Fundación Merkawah en la Haya, el departamento holandés de la “Asociación Internacional para Estudios Cercanos a la Muerte” (IANDS. International Association for Near-Death Studies), que ofrece información y guía a personas holandesas que han tenido Experiencias Cercanas a la Muerte.<br />
“Trabajando en este tema y estando abierto a ello ha cambiado mi vida,” dice Van Lommel. “Yo ahora veo que todo proviene de la consciencia. Tengo un mejor entendimiento de que uno crea su propia realidad basada en la consciencia que tiene y la intención con la que vive. Entiendo que la consciencia es la base de la vida, y esa vida es principalmente sobre la compasión, la empatía y el amor.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Puedes completar la informacion con el articulo de Josep Pamies:</p>
<h2>VIDA DESPUES DE LA MUERTE O DESDOBLAMIENTO DEL TIEMPO</h2>
<p>abril 6, 2013 por <a title="Entradas de joseppamies" href="https://joseppamies.wordpress.com/author/joseppamies/">joseppamies</a></p>
<p><a href="https://joseppamies.wordpress.com/2013/04/06/vida-despues-de-la-muerte-o-desdoblamiento-del-tiempo/">https://joseppamies.wordpress.com/2013/04/06/vida-despues-de-la-muerte-o-desdoblamiento-del-tiempo/</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Fabricados para no durar</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jan 2011 21:56:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[sensibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[tierra]]></category>

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		<description><![CDATA[TVE emite Comprar, tirar, comprar, documental sobre caducidad programada Desde los años 20 se fabrican productos para que tengan una duración limitada El documental se puede ver y comentar RTVE.es Su directora, Cosima Dannoritzer, charlará con los internautas el lunes 10 Baterías que se &#8216;mueren&#8217; a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>TVE emite <strong><a href="http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/" target="_blank"><strong>Comprar, tirar, comprar</strong></a>, documental sobre caducidad programada</strong></p>
<p><strong>Desde los años 20 se fabrican productos para que tengan una duración limitada</strong></p>
<p><strong> </strong><strong><a href="http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/directo" target="_blank">El documental se puede ver y comentar RTVE.es</a></strong></p>
<p><a href="http://encuentrosdigitales.rtve.es/2011/cosima_dannoritzer.html" target="_blank"><strong>Su directora, Cosima Dannoritzer, charlará con los internautas el lunes 10</strong></a></p>
<p><img class="size-full wp-image-484 alignleft" title="1294230124235" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/01/1294230124235.jpg" alt="" width="280" height="200" />Baterías que se &#8216;mueren&#8217; a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas&#8230; ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?</p>
<p>La 2 de Televisión Española y RTVE.es emiten este domingo en prime time &#8220;Comprar, tirar, comprar&#8221; un documental que nos revela el secreto: <strong>obsolescencia programada</strong>, el motor de la economía moderna.</p>
<p>Rodado en España, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, Comprar, tirar, comprar, hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la <strong>reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo</strong> porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, &#8220;un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios&#8221;.</p>
<p>El documental, dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, es el resultado de tres años de investigación, hace uso de imágenes de archivo poco conocidas; aporta pruebas documentales y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan de esta práctica. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente.</p>
<p><strong>Una bombilla en el origen de la obsolescencia programada</strong></p>
<p>Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas. Pero, tal y como se revela en el documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó<strong> limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas</strong>. Este cártel se llamó Phoebus y oficialmente nunca existió pero en Comprar, tirar, comprar se nos muestra el documento que supone el punto de partida de la obsolescencia programada, que se aplica hoy a productos electrónicos de última generación como impresoras o iPods y que se aplicó también en la industria textil con la consiguiente desaparición de las medias a prueba de carreras.</p>
<p><strong>Consumidor</strong><strong>es rebeldes en la era de Internet</strong></p>
<p>A través de la historia de la caducidad programada, el documental pinta también un fresco de la historia de la Economía de los últimos cien años y aporta un dato interesante: el <strong>cambio de actitud en los consumidores gracias al uso de las redes sociales e Internet</strong>. El caso de los hermanos Neistat, el del programador informático Vitaly Kiselev o el catalán Marcos López, dan buena cuenta de ello.</p>
<p><strong>África, vertedero electrónico del primer mundo</strong></p>
<p>Este usar y tirar constante tiene graves consecuencias ambientales. Tal y como vemos en este trabajo de investigación, países como <strong>Ghana</strong> se están convirtiendo en el basurero electrónico del primer mundo. Hasta allí llegan periódicamente cientos de contenedores cargados de residuos bajo la etiqueta de &#8216;material de segunda mano&#8217; y el paraguas de una aportación para reducir la brecha digital y acaban ocupando el espacio de los ríos o los campos de juego de los niños.</p>
<p>Más allá de la denuncia, el documental trata de <strong>dar visibilidad a emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio</strong> y escucha las alternativas propuestas por intelectuales como Serge Latouche, que habla emprender la revolución del &#8216;decrecimiento&#8217;, la de la reducción del consumo y la producción para liberar tiempo y desarrollar otras forma de riqueza, como la amistad o el conocimiento, que no se agotan al usarlas.</p>
<p>ENLACE AL DOCUMENTAL <a href="http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/" target="_blank">&#8220;COMPRAR, TIRAR, COMPRAR&#8221;</a></p>
<p>Fuente: <a href="http://www.rtve.es" target="_blank">RTVE</a></p>
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		<title>Un gran tabú en torno a la muerte</title>
		<link>https://antiguaweb.mariano-bueno.com/2010/11/25/un-gran-tabu-en-torno-a-la-muerte/</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Nov 2010 12:02:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El trepidante y a la vez fascinante siglo XX recién terminado ha supuesto para Occidente una oportunidad única de enfrentarse a tabúes ancestrales, los cuales estaban basados en una percepción de la realidad condicionada por conceptos religiosos o socioculturales que ejercían una nefasta influencia a la hora de vivir fluidamente, tanto las relaciones humanas &#8220;el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2010/11/foto_articulo_muerte_1.jpg"><img class="size-medium wp-image-427 alignleft" title="foto_articulo_muerte_1" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2010/11/foto_articulo_muerte_1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>El trepidante y a la vez fascinante siglo XX recién terminado ha supuesto para Occidente una oportunidad única de enfrentarse a tabúes ancestrales, los cuales estaban basados en una percepción de la realidad condicionada por conceptos religiosos o socioculturales que ejercían una nefasta influencia a la hora de vivir fluidamente, tanto las relaciones humanas &#8220;el tabú de las razas y el racismo&#8221;, como las relaciones amorosas &#8220;el tabú del sexo&#8221; o las relaciones sociales &#8220;el tabú de las clases sociales superiores o inferiores&#8221;.</p>
<p>Con la incorporación de la Carta de los Derechos Humanos y su lenta pero progresiva integración en la vida cotidiana, se han ido enfrentando y aboliendo las distintas barreras culturalmente establecidas en torno a las discriminaciones por raza, sexo o religión. Y, aunque queda aún mucho camino por recorrer y existen reductos anquilosados y anclados en ideas del pasado, el conjunto global de la población intenta ir en la buena dirección.</p>
<p>Pero, sin que seamos muy conscientes de ello y a pesar de todos los grandes logros sociales y culturales de las últimas décadas, sigue existiendo un tabú que a Occidente le cuesta enfrentar. Nos referimos al tabú de la muerte.</p>
<p><strong>El miedo ante la muerte es fruto de la ignorancia</strong></p>
<p>La sola mención de la palabra muerte pone nerviosas a la mayoría de las personas. Ello se debe, en gran parte, a que nuestra sociedad actual esta centrada en unos modelos de éxito y belleza asociados a estereotipos de juventud. Vivimos de espaldas a la muerte, procuramos vivir como si esa realidad cotidiana no existiera y tal vez la tememos tanto porque lo ignoramos todo acerca de ella. Lo curioso de este paradigma es que lo ignoramos todo en torno a la muerte porque el propio miedo que nos provoca pensar en ella nos lleva a vivir como si no existiera. Este miedo visceral está anclado en lo más íntimo de la mayoría, debido en parte a la creencia de que, tras la muerte del cuerpo físico, ya no hay nada más, acaba todo, no nos espera nada, &#8230;negro, &#8230;vacío, &#8230;punto final. Tan limitativa concepción de la realidad contrasta con los testimonios positivos que nos describen quienes han estado cerca de la muerte y, sobre todo, de la mayor parte de quienes han vivido una experiencia de muerte clínica temporal y han vuelto a la vida.</p>
<p>Pero, antes de ahondar en tales experiencias, conviene investigar en las razones que nos hacen creer que la muerte es el punto final de la vida o de la conciencia.</p>
<p>Hay dos factores dominantes en el arraigo de tal creencia. Por un lado tenemos los condicionantes religiosos, empeñados en vendernos unas imágenes de resurrección de los cuerpos en un cielo concebido como un paraíso eterno, o en su opuesto, un infierno también eterno, los cuales nos resultan un tanto folclóricos, trasnochados y poco creíbles por parte de la sociedad actual, más culta y razonadora. El otro factor de negación está estrechamente ligado a ese exceso de racionalismo impuesto por una cultura &#8220;científica&#8221; y cientifista, en la que los dioses de la religión han sido suplantados por los dioses del laboratorio, las ecuaciones matemáticas o la tabla periódica. &#8220;Todo lo que no puede ser probado en el laboratorio de forma objetiva y racional simplemente no existe&#8221;.</p>
<p><strong>Experiencias cercanas a la muerte</strong></p>
<p>Por suerte, desde la década de los 70, numerosos investigadores y científicos serios y respetables se atrevieron a abordar la espinosa cuestión de las experiencias cercanas a la muerte que relataban numerosos pacientes de hospitales o personas que habían padecido un accidente o un infarto, el cual les había llevado a permanecer clínicamente muertos durante unos instantes, varios minutos e incluso algunas horas, en casos muy espectaculares.</p>
<p>Tras analizar miles de testimonios de experiencias cercanas a la muerte o de muertes clínicas temporales, se constató una serie de patrones comunes, que fueron observados tanto por la conocida doctora en psiquiatría Elisabeth Kübler-Ross, como por el popular psicólogo Raymond Moody autor del célebre libro Vida después de la vida y muchos otros investigadores.</p>
<p>La mayor parte de quienes han tenido el valor de relatar sus experiencias nos cuentan los cambios de percepción y conciencia que experimentan, siendo frecuente el verse sorprendidos flotando fuera del cuerpo y observando lo que sucede a su alrededor en el preciso momento en que su corazón dejó de latir.</p>
<p>Muchos se descubren deambulando por el quirófano, las salas del hospital o el lugar del accidente, o visitando a sus seres queridos, que en esos momentos están a muchos kilómetros de distancia. Son numerosos los casos que hablan de sentir como se elevan y se ven atravesando un oscuro túnel, al final del cual aparece una brillante y majestuosa luz que les llena de paz, amor, felicidad y plenitud, o se hallan junto a seres queridos y familiares que han muerto con anterioridad o en el mismo accidente, aunque la persona no lo supiese. Algunos viven experiencias místicas y trascendentes, notando una comprensión del porqué de todas las cosas y una expansión de conciencia que les resulta muy difícil de explicar una vez regresan de nuevo a la vida física.</p>
<p>La mayoría aceptan mal que cuando estaban en la Luz les dijeran que tenían que volver, porque su tarea, misión o trabajo en la Tierra no había acabado. Algunos se resisten a volver y se les tiene que recordar lo que aún les queda por hacer aquí.</p>
<p>Lo más trascendente de estas experiencias suele acontecer cuando el corazón empieza a latir de nuevo y estas personas recuperan su conciencia unida al cuerpo físico. A partir de la experiencia, la mayoría tienen una visión de la realidad más amplia, menos condicionada por factores sociales, religiosos o culturales, son más espirituales aunque menos religiosos, les cambia la percepción del tiempo y del espacio, siendo frecuente que abandonen el habito de llevar reloj. Al parecer encuentran un mayor sentido a sus vidas y empiezan a interesarse más en la ayuda a los demás y en la mejora de la sociedad o del medio ambiente, que en cuestiones personales y egoístas. Pero, sobre todo, la experiencia les supone el perder para siempre el miedo a la muerte.</p>
<p>Muchos médicos y científicos reduccionistas insisten en que tales experiencias son provocadas por sustancias alucinógenas que genera el cerebro ante el fuerte choque que supone la parada cardíaca o la muerte clínica o por la falta de riego sanguíneo o de oxígeno en el cerebro. Pero la minuciosa investigación llevada a cabo por prestigiosos médicos, como el pediatra clínico americano Melvin Morse o el cardiólogo británico Sam Permia, ha constatado que esa hipótesis no puede explicar el conjunto de las experiencias cercanas a la muerte y, a raíz de sus investigaciones, se aventuran a afirmar incluso el haber constatado algo tan trascendente como que &#8220;la conciencia sobrevive a la muerte del cuerpo físico&#8221;.</p>
<p><strong>La muerte y los moribundos</strong></p>
<p>Ante todas estas evidencias, parece paradójico que en Occidente sigamos temiendo a la muerte y no sepamos como responder ante la súbita o tal vez esperada pérdida de un ser querido, sumergiéndonos muy a menudo en un mar de angustia y dolor e incluso entrando en profundos estados depresivos.</p>
<p>Pero, el intentar ignorarla y el vivir de espaldas a la muerte nos dificulta el enfrentarla de forma lúcida y positiva, pero, sobre todo, nos impide vivir el acompañamiento de los enfermos terminales o de las personas moribundas, de forma que se puedan llevar a cabo aspectos tan trascendentales como despedirse de los seres queridos,  reconciliarse con las personas con las que existían conflictos de relación o poner orden en la vida que se está a punto de abandonar.</p>
<p>En este sentido, hay que alabar el valiente trabajo llevado a cabo por la insigne psiquiatra de origen suizo Elisabeth Kübler-Ross, la cual, tras cientos de entrevistas con personas en fase terminal, publicó el magnífico libro Sobre la muerte y los moribundos, donde se detallan las sucesivas etapas que vive una persona cuando se entera de que está próximo su fin. Etapas que empiezan por la negación de los hechos &#8220;¡No es posible que esto me suceda a mí!&#8221;, para desencadenar posteriormente &#8220;ante la evidencia de lo inevitable&#8221; una actitud de rabia, que por desgracia tienden a descargar sobre cuantos les rodean, pasando luego a otra fase, la de pacto, en donde se escuchan expresiones ten clásicas como &#8220;Señor, déjame vivir hasta que vea nacer a mi nieto o permíteme vivir mis últimas Navidades&#8221;. A partir de ahí se suele entrar en una fase de depresión, tras la cual, si todas estas fases han podido ser vividas intensa y correctamente, la persona termina aceptando su realidad y empieza a sentirse preparada para abandonar este mundo, en paz y de forma no traumática.</p>
<p>En todo este proceso, la sinceridad y el estar junto al moribundo, escuchándole o simplemente reconfortándole con nuestra presencia, son las mejores herramientas de que disponemos, unidas a las del afecto, la comprensión y el sincero amor, y teniendo muy presente que, en todo momento, la esperanza es lo último que debe perderse.</p>
<p><strong>El duelo y el consuelo</strong></p>
<p>La profunda pena, el dolor en el alma e incluso ciertos estados de confusión y depresión son inherentes a la irremediable pérdida de un ser querido. Tales estados psíquicos y anímicos deberán, con el transcurso del tiempo &#8220;al igual que lo que sucede con las fases descritas al hablar sobre los enfermos terminales&#8221;, dejar paso a una aceptación de los hechos y conducir a una nueva etapa, en la que la persona que ha perdido al ser querido recupera poco a poco el ánimo y la alegría de vivir y es capaz de llevar una vida plena, con el recuerdo del ser que partió, pero sin la angustia, la tristeza o la desolación por un acontecimiento que no era deseado.</p>
<p>Por desgracia, son muchas las personas que quedan atrapadas en la pena y la desesperación y viven en el constante recuerdo y el dolor que les ha supuesto la pérdida del ser querido. Lo más terrible de tan negativa situación es que las palabras de consuelo o los consejos de familiares y seres cercanos no suelen servir de mucho y no parecen ayudar a salir del oscuro pozo de dolor en que les ha sumergido la pérdida. Por suerte para todas estas personas sumidas en el dolor del duelo, en los últimos años se han ido creando asociaciones y grupos de apoyo, formados por personas que han pasado por tan dramáticas experiencias. El hecho de poder hablar y compartir con personas que viven o han vivido el mismo dolor ante la pérdida del ser querido es la mejor ayuda y la terapia más eficaz para recuperar las ganas de vivir y darse cuenta de que la vida prosigue y hay muchas otras personas a nuestro alrededor a las que podemos ofrecer o que pueden darnos el amor que, al parecer, compartíamos muy exclusivamente con el ser que partió.</p>
<p>En este punto, las experiencias de quienes han estado clínicamente muertos y han vuelto, así como las frecuentes y extrañas comunicaciones, sueños o visiones, en las que el ser que nos abandonó intenta transmitir un mensaje de tranquilidad y nos hace saber que está bien y que desea que estemos bien, son de gran ayuda y consuelo.</p>
<p><strong>Los recuerdos de vidas pasadas</strong></p>
<p>La mayor contribución que ha recibido Occidente para enfrentarse, sin miedo, a la muerte, quizás nos llega de la mano de los psicólogos y terapeutas que han recurrido a las regresiones o a las terapias regresivas a vidas pasadas. A través de las experiencias de regresión a vidas pasadas, llegamos a ser conscientes de que ésta no es nuestra única existencia y de que, tal vez, como diría el doctor y terapeuta regresivo José Luís Cabouli, vivimos una sola vida, pero en muchos cuerpos y personalidades distintas.</p>
<p>Quienes, por dramáticas circunstancias de la vida, hemos tenido la suerte de experimentar una regresión a una o a varias vidas pasadas, somos conscientes de que tal experiencia no puede calificarse como fruto de una fértil imaginación o como una simple alucinación. Es más, el efecto terapéutico de la experiencia de la regresión, asociada al recuerdo de una vivencia traumática acaecida en un remoto pasado, es algo más que sorprendente. A menudo, un par de regresiones bien dirigidas son suficientes para olvidarse de un asma crónico o de la desagradable sensación de claustrofobia que padecen algunas personas, las cuales hallan la raíz del problema en, por ejemplo, la muerte por lapidación en una vida pasada o en algún otro tipo de muerte traumática.</p>
<p>Las populares obras del psiquiatra americano Brian Weis &#8221; Muchas vidas, muchos maestros o Lazos de amor&#8221; han hecho posible que miles de personas abran su mente y conozcan las inmensas posibilidades de las terapias regresivas.</p>
<p>Algo que también sorprende gratamente son los trabajos de investigación llevados a cabo durante más de veinte años por Ian Stevenson, el cual ha recogido más de 2.500 testimonios fidedignos de niños de todas las partes del mundo que recuerdan espontáneamente sus vidas pasadas. Estos niños dicen haber sido otra persona, haber vivido en otra población y haber tenido otra familia. En su mayoría, cuando se les hace caso y se les lleva allí, pueden, sin haber estado nunca antes, reconocer las calles, las casas y a las personas que fueron su familia, llamándolas por sus nombres y recordándoles anécdotas que vivieron cuando ese niño tenía otro cuerpo y otra personalidad.</p>
<p><strong>Vivir plena y conscientemente, sin miedo a la muerte</strong></p>
<p>Son numerosos los sicólogos que intentan desautorizar las evidencias en torno a la pervivencia de la conciencia más allá de la muerte del cuerpo físico, insistiendo en que se trata de hábiles recursos de personas de mentes frágiles o excesivamente crédulas, que se montan estrategias para eludir su miedo a la muerte o a lo desconocido. Otros critican a quienes creen en la vida más allá de la muerte, acusándoles de estar tan polarizados en su hipotética vida mejor en el más allá, que se olvidan o no se preocupan de vivir su realidad presente.</p>
<p>Quizás se den casos que justifiquen tales críticas, pero mi propia experiencia personal de muerte clínica temporal y los cientos de testimonios que hemos podido recoger aportan otra visión de los hechos. En realidad, la mayoría de quienes han profundizado en las experiencias cercanas a la muerte o en las terapias regresivas a vidas pasadas y, sobre todo, quienes han experimentado una muerte clínica temporal, suelen tener en común una mayor capacidad para vivir su vida plena y conscientemente, sin miedos ni traumas bloqueadores, viviendo intensamente cada momento e intentando llevar una vida útil y positiva para sí y para la sociedad y, sobre todo, viven sin miedo a la muerte . Por todo ello, como conclusión, nos atreveríamos a decir que la muerte nos enseña a vivir. E incluso, parafraseando el título de mi último libro, la muerte es el nacimiento a una nueva vida. Una vida más lúcida, más consciente y vivida en plenitud.<span id="_marker"> </span></p>
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<p>Puedes completar esta información con el articulo de Josep Pamies:</p>
<h2>VIDA DESPUES DE LA MUERTE O DESDOBLAMIENTO DEL TIEMPO</h2>
<p>abril 6, 2013 por <a title="Entradas de joseppamies" href="https://joseppamies.wordpress.com/author/joseppamies/">joseppamies</a></p>
<p><a href="https://joseppamies.wordpress.com/2013/04/06/vida-despues-de-la-muerte-o-desdoblamiento-del-tiempo/">https://joseppamies.wordpress.com/2013/04/06/vida-despues-de-la-muerte-o-desdoblamiento-del-tiempo/</a></p>
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