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	<title>Salud - Hábitat - Conciencia :: Bienvenidos a la página de Mariano Bueno &#187; Biohabitabilidad</title>
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	<description>Página de Mariano Bueno, Huerto ecológico, Biohabitabilidad, Agricultura ecológica, Casa Sana, Geobiología, Bioconstrucción, Vida saludable, Conciencia</description>
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		<title>¿Qué nos está matando?  Tormentas Solares y Salud</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Sep 2022 09:03:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geobiología]]></category>
		<category><![CDATA[Radiaciones naturales]]></category>
		<category><![CDATA[Salud global]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué nos está matando? Tormentas Solares y Salud ¡Gran sorpresa! y algo más que extrañeza, serían las palabras que resumen mi estupefacción ante la lectura de un reciente el artículo en el que se plantea el desconcierto -médico y científico- ante las cifras estadísticas de muertes no previstas en los meses de primavera y verano [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Qué</strong><strong> nos está matando?</strong></p>
<p><strong>Tormentas Solares y Salud </strong></p>
<p><img title="ciclo 25 manchas solares" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/ciclo-25-manchas-solares-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p>
<p>¡Gran sorpresa! y algo más que extrañeza, serían las palabras que resumen mi estupefacción ante la lectura de un reciente el artículo en el que se plantea el desconcierto -médico y científico- ante las cifras estadísticas de muertes no previstas en los meses de primavera y verano del 2022.</p>
<p>Me sorprendió tanto el artículo que me sumergí en su detallada lectura para poder entender por qué en España entre mayo y julio del 2022 se han producido unas 23.300 muertes más de lo estadísticamente previsible para dicho periodo de tiempo (puedes leer el artículo en el enlace: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/verano-muriendo-gente-esperado-espana-no_1_9272811.html">https://www.eldiario.es/sociedad/verano-muriendo-gente-esperado-espana-no_1_9272811.html</a> )</p>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/De-que-morimos-y-olas-de-calor.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2900" title="De que morimos y olas de calor" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/De-que-morimos-y-olas-de-calor-218x300.jpg" alt="" width="218" height="300" /></a></p>
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<p>En principio todas las miradas en busca de algún responsable directo parecían dirigirse hacia las dramáticas olas de calor que este año han azotado la península superando cifras de récord; y los investigadores también se plantean una posible relación de este incremento de muertes no esperadas con posibles repuntes del COVID, cuestiones que en el artículo se abordan con cierta cautela, mostrando datos gráficos que cuestionan cada una de las diferentes hipótesis que por separado intentan dar una explicación a esa grave anomalía estadísticamente muy preocupante.</p>
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<p>Y es que enterarse de golpe que murieron más de 23000 personas por encima de la estadísticamente previsible en un periodo de tan pocos meses no deja de sorprender e incluso asusta, por lo que resulta más que lógico el interés por encontrar a los posibles responsables.</p>
<p>En esta tarea de búsqueda de respuestas que aporten algo de luz, en el artículo se plantean las diferentes hipótesis y sus inconsistencias y sobre todo se hace hincapié en que posiblemente no haya un único factor que sea el responsable único y directo, y, en todo caso parecería que nos hallásemos ante un fenómeno anómalo en el que estarían confluyendo varios factores de riesgo imbricados o actuando en sinergia.</p>
<p>Mientras ojeaba las gráficas (impactantes) mi mente entrelazaba datos e iba añadiendo posibles factores de riesgo o de posible sinergia negativa, que pudiesen tener suficiente relevancia como para agravar esa compleja ecuación.</p>
<p>Las casualidades hicieron que ese mismo día también leyera unos artículos sobre el incremento de llamaradas solares (manchas solares) y de las tormentas magnéticas y eléctricas que se están produciendo en el Sol e impactando sobre la tierra desde inicio del 2020, pero especialmente desde finales del 2021 e inicios del 2022, siendo excepcionalmente fuertes las llamaradas solares y las tormentas magnéticas registradas el mes de julio y las que ahora mismo estamos sufriendo -a finales de agosto-.</p>
<p>Esta curiosa coincidencia me llevo buscar en internet una gráfica que había visto hace un tiempo en un artículo en el que al abordar las implicaciones de tormentas magnéticas y solares indicaban que desde el año 2020 hemos entrado en “el nuevo ciclo 25 de manchas solares”. Los ciclos de manchas solares suelen tener períodos de unos 11 años, y este nuevo ciclo (el 25) se inició a finales del 2019 y principios del 2020 (curiosamente coincidiendo con los inicios de la pandemia asociada al COVID).</p>
<p>Resulta más que comprensible que con todo este cúmulo de datos cruzados mi cabeza fuera aceleradísima, por lo que para analizar mejor la hipótesis que mis neuronas estaban entrelazando, me tome la molestia de imprimir las dos gráficas, a fin de poder observarlas y contrastarlas con la máxima atención posible. (ver grafica en el artículo:</p>
<p><a href="https://www.telecinco.es/eltiempohoy/el-cielo/ciclo-solar-25-tormentas-solares-2022_18_3288870220.html">https://www.telecinco.es/eltiempohoy/el-cielo/ciclo-solar-25-tormentas-solares-2022_18_3288870220.html</a> )</p>
<p><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-52162066">https://www.bbc.com/mundo/noticias-52162066</a></p>
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<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/Ciclo-solar-años-Manchas-solares.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2894" title="Ciclo solar años Manchas solares" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/Ciclo-solar-años-Manchas-solares-300x174.jpg" alt="" width="300" height="174" /></a></p>
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<p>¡Sorpresa! Las correlaciones de incrementos o de descensos de muertes -estadísticamente previsibles para cada año desde el 2015- mostraban curvas ascendentes o descendentes con una pasmosa similitud entre las dos gráficas.</p>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/similitud-ciclo-25-muertes.jpg"></a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/correlacion-ciclo-25-y-muertes.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2901" title="correlacion ciclo 25 y muertes" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/correlacion-ciclo-25-y-muertes-300x174.jpg" alt="" width="300" height="174" /></a></p>
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<p>Y el hecho más llamativo no fue el ver cómo a partir de mediados del 2021 y mediados del 2022, se constatan unos claros paralelismos entre el incremento de actividad de manchas Solares y el desproporcionado incremento de muertes no previstas para dichos periodos de tiempo; lo más sorprendente para mí, fue, que al mirar la gráfica de manchas Solares -que engloba todo el ciclo 24 e inicios del ciclo 25- el mínimo de actividad de manchas Solares a lo largo de los últimos años se produjo justo a finales del ciclo 24 y esto correspondió entre el año 2018 y el año 2019. Y al contrastar los datos con la gráfica de muertes previsibles, resulta que son los años estadísticamente con menor mortalidad. Es más, el año 2019 fue el año en que no sólo se redujeron las muertes con respecto a los otros años, sino que es el único año de las gráficas en que se produjeron menos muertes de las estadísticamente previstas para los periodos analizados, concretamente 1383 muertes menos de lo previsto. ¡Casualidad o causalidad?</p>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/minimo-manchas-minimo-muertes.jpg"></a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/manchas-solares-18-18-y-menos-muertes.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2902" title="manchas solares 18 - 18 y menos muertes" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/manchas-solares-18-18-y-menos-muertes-300x174.jpg" alt="" width="300" height="174" /></a></p>
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<p>Cabe aclarar que está clara correlación entre actividad de manchas Solares y problemas de salud poblacional no me pilló totalmente por sorpresa. De hecho, en el año 1990 asistí a un congreso de bioelectromagnetismo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares en el que ya se presentaron un par de ponencias que apuntaban hacia esta hipótesis. Datos que entonces ya me resultaron fascinantes y por ello los recogí en “El gran libro de la casa sana” (cuya primera edición es del año 1992). En las páginas 72 y 73 (que adjunto escaneadas) comparto experiencias de mi trabajo como experto en geobiología y medición de radiaciones en las casas (analizando su influencia en la salud) y las diferentes correlaciones observadas en las investigaciones entre manchas solares, tormentas magnéticas, producción o inhibición de melatonina -generada por la glándula pineal- y su correlación con diversos problemas salud de mayor o menor gravedad.</p>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/CCF01092022_00001.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2903" title="CCF01092022_00001" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/CCF01092022_00001-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" /></a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/CCF01092022_00002.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2904" title="CCF01092022_00002" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/CCF01092022_00002-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" /></a></p>
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<p>Quizá lo que más me ha impresionado al releer este texto escrito en 1992 sea la vigencia de las conclusiones expuestas en el último párrafo de la página 72:</p>
<p>…“En la 3ª gráfica podemos observar claramente los resultados del experimento. Las ratas analizadas el día 13 de marzo de 1989 muestran un fuerte descenso de la actividad pineal. Si tenemos en cuenta que esta glándula interactúa con el resto del sistema endocrino, y ejerce su actividad regulando las respuestas del sistema inmunológico y la secreción de la melatonina -de probados efectos anticancerígenos-, podemos deducir claramente que en los periodos de fuerte actividad magnética nuestras respuestas ante los elementos agresores del mundo exterior estarán disminuidas, predisponiéndonos a contraer resfriados u otras enfermedades. Nuestros mecanismos de homeostasis y el sistema inmunológico quedaran indefensos ante la presencia de ciertos virus, sustancias tóxicas, campos eléctricos y electromagnéticos artificiales y un sinfín de otras sustancias o factores de riesgo”.</p>
<p>Lo que explicaría en parte el que en esos períodos en que la tierra está expuestas a las llamaradas solares y es bombardeada por tormentas magnéticas y eléctricas, que alteran el campo electroatmosférico terrestre, se pueda producir un considerable debilitamiento de los sistemas biológicos y del sistema inmunitario y ello incida -directa o indirectamente- en un agravamiento de la salud poblacional y en un posible incremento de muertes estadísticamente no esperadas.</p>
<p>Si retrocedo un poco más en el tiempo, en 1987 -año en el que escribí el libro “Vivir en casa sana”- ya pude observar datos que nos informaban de esa estrecha correlación entre variaciones de la actividad solar y los ciclos de 11 años de incremento o descenso en la intensidad de las manchas solares. Y ya entonces me sorprendió enterarme de la estrecha correlación histórica entre las variaciones cíclicas de las manchas solares y ciertos periodos de graves convulsiones sociales que hemos atravesado la humanidad. (ver páginas 82 y 83 escaneadas)</p>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/CCF01092022_00000.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2905" title="CCF01092022_00000" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2022/09/CCF01092022_00000-300x210.jpg" alt="" width="300" height="210" /></a></p>
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<p>Tengo la impresión de que estamos ante el algo mucho más importante de lo que podríamos pensar a simple vista. Las reflexiones en torno a los datos analizados en esta exposición, plantean unas inquietantes preguntas: ¿tan relevantes son para nuestra vida y nuestra salud la incidencia de las fluctuaciones de la radiación solar -asociadas a las llamaradas solares y a las tormentas magnéticas o eléctricas-? ¿tanto inciden las radiaciones naturales (solares o terrestres) o las artificiales (contaminación electromagnética), en los procesos biológicos y en nuestra salud -o como factores de riesgo provocadores de enfermedades-?</p>
<p>Y de nuevo surge la pregunta que encabeza este escrito: <strong>¿Qué nos está matando?</strong></p>
<p>Con todo lo expuesto quizás podemos deducir (o al menos plantear la hipótesis) de que nos hallamos ante claras evidencias de que nuestra vida y nuestra salud, aparte de depender de factores de riesgo más o menos conocidos -como una alimentación en la que predominan alimentos de mala calidad y ultraprocesados, la falta de ejercicio regular, el estrés, una mala gestión emocional o mental, o la contaminación ambiental-, también depende en gran medida de la capacidad de nuestro organismo de regenerarse y de realizar una continua autorregulación u homeostasis frente a los múltiples factores de riesgo o desequilibrio a los que nos vemos expuestos en la vida cotidiana. Y para la necesaria y constante autorreparación, el organismo echa mano de la glándula pineal y de la producción nocturna de melatonina, elementos que se ha constatado que están estrechamente vinculadas con el sistema de autorregulación y con todos los mecanismos inmunitarios de que dispone nuestro organismo, todo factor que desequilibre la producción durante la noche de suficiente cantidad melatonina, tendrá como consecuencia una mayor predisposición a padecer toda clase patologías, tanto víricas, como degenerativas o asociadas al depresión o a los trastornos mentales. Siendo la contaminación electromagnética, la luz azulada de la iluminación LED o de las pantallas de ordenadores y teléfonos móviles, así como las tormentas solares, los factores que más desequilibran y disminuyen la producción nocturna de melatonina y por ende nos predisponen a enfermar con mayor facilidad.</p>
<p>Estas reflexiones, fruto de las observaciones de una mente curiosa, quizás sean simplemente una llamada a la necesidad de prestar más atención a factores desconocidos -o poco conocidos- que están incidiendo sobre nuestro bienestar y sobre el correcto funcionamiento nuestro organismo en tanto  que seres biológicos adaptados a un medio.</p>
<p>Es más, tal vez por el hecho de observar esta correlación tan estrecha entre las fluctuaciones de la radiación solar, el geomagnetismo terrestre, el bioelectromagnetismo corporal y la salud (o las patologías y la enfermedad), nos plantea que, si queremos gozar de buena salud física y mental, tal vez tengamos que empezar a tener muy presente todo lo relacionado con el bioelectromagnetismo y tomárnoslo como una importante asignatura pendiente.</p>
<p>Es muy probable que tal vez nos agobie el que a los muchos problemas a los que nos enfrentamos cada día, ahora tengamos que sumarle todo lo referente a llamaradas solares, las tormentas magnéticas y la contaminación electromagnética artificial, pero el no querer ver ciertas evidencias, no creo que mejore en nada nuestra salud, ni nuestras condiciones de vida. Quizás no quede otra que ir poco a poco aprendiendo a fluir e interactuar de la forma más sana y equilibrada posible con los fluctuantes campos eléctricos y electromagnéticos -naturales y artificiales- a los que continuamente estamos expuestos. En definitiva: ya que nos ha tocado vivir en este mundo que a menudo nos resulta tan hostil, tendremos que hacer lo posible por aprender convivir armónicamente con las energías y radiaciones procedentes del Sol y de la Tierra, y a vivir lo más sanos y felices que la vida nos permita, fluyendo con las buenas energías y evitando aquellas que no nos aporten equilibrio, salud y felicidad.</p>
<p>¡Salud y buenas energías!</p>
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		<title>ENERGÍAS Y VIDA, Geobiología y Salud en las viviendas</title>
		<link>https://antiguaweb.mariano-bueno.com/2021/12/04/energias-y-vida-geobiologia-y-salud-en-las-viviendas/</link>
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		<pubDate>Sat, 04 Dec 2021 11:31:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geobiología]]></category>
		<category><![CDATA[Otros temas]]></category>
		<category><![CDATA[Radiaciones artificiales]]></category>

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		<description><![CDATA[Conferencia publica: Los buenos sitios para vivir con salud https://www.youtube.com/watch?v=9FWgAwf-lFg&#38;t=789s Energias y Vida, Geobiologia y Salud en las vivienedas Mariano Bueno (con diapositivas) Energías y vida &#8211; VII Soow Food &#8211; Lérida 4-10-14 AmateTv https://www.youtube.com/watch?v=9FWgAwf-lFg&#38;t=789s &#160;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><span style="font-size: 1.17em; font-weight: normal;">Conferencia publica: Los buenos sitios para vivir con salud</span></h1>
<p><span style="font-size: 1.17em; font-weight: normal;"><br />
</span></p>
<h3><a href="https://www.youtube.com/watch?v=9FWgAwf-lFg&amp;t=789s">https://www.youtube.com/watch?v=9FWgAwf-lFg&amp;t=789s</a></h3>
<p><img src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQRF0z_NYgOFMDM5nSu1YwwDZ3EKE3MUtAvrUlwxbZ3rrmF_ez8dA" alt="" /></p>
<h2 dir="ltr"><strong>Energias y Vida, Geobiologia y Salud en las vivienedas</strong></h2>
<h3>Mariano Bueno (con diapositivas) Energías y vida &#8211; VII Soow Food &#8211; Lérida 4-10-14 AmateTv</h3>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h3><a href="https://www.youtube.com/watch?v=9FWgAwf-lFg&amp;t=789s">https://www.youtube.com/watch?v=9FWgAwf-lFg&amp;t=789s</a></h3>
<div dir="ltr">
<p><img src="https://encrypted-tbn3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSTUBZ2UEX5zMNByGbIe6Qqo-2FQzYvwT-ZtIjjmxnBpXcEpMGn" alt="" /></p>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Contaminación electromagnética  &#8220;Basta de experimentos a gran escala&#8221;</title>
		<link>https://antiguaweb.mariano-bueno.com/2014/02/03/contaminacion-electromagnetica-basta-de-experimentos-a-gran-escala/</link>
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		<pubDate>Mon, 03 Feb 2014 15:55:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biohabitabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Opciones de vida saludable]]></category>
		<category><![CDATA[Radiaciones artificiales]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Hay que decir no a los teléfonos móviles y las redes wifi&#8221;. &#8220;Deben rebajarse millones de veces los límites permitidos de emisiones&#8221;. 4 millones de españoles podrían manifestar una sensibilidad a los campos electromagnéticos Manu Corral El Correo del Sol 23.1.2014 Olle Johansson es un sueco con aspecto de Sancho Panza y espíritu de Don [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2014/02/Olle-johanson1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1895" title="Olle johanson" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2014/02/Olle-johanson1-300x217.jpg" alt="" width="300" height="217" /></a></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&#8220;Hay que decir no a los teléfonos móviles y las redes wifi&#8221;.</p>
<p>&#8220;Deben rebajarse millones de veces los límites permitidos de emisiones&#8221;.</p>
<p>4 millones de españoles podrían manifestar una sensibilidad a los campos electromagnéticos</p>
<p><strong>Manu Corral </strong></p>
<p><strong>El Correo del Sol </strong>23.1.2014</p>
<p><a title="&quot;&quot;Basta de experimentos a gran escala&quot;&quot; " href="http://www.elcorreodelsol.com/sites/default/files/olle-johansson.jpeg"></a></p>
<p>Olle Johansson es un sueco con aspecto de Sancho Panza y espíritu de Don Quijote. Bonachón y sosegado, con la ciencia como única arma, explica lo que parece que nadie quiere oír, sobre todo la poderosa industria mundial de las telecomunicaciones.</p>
<p>Durante su reciente visita a Barcelona –invitado por <a href="http://www.oikosambiental.org/" target="_blank">Oikos Ambiental</a> a la Jornada de Técnica sobre Medio Ambiente y Salud, organizada por la <a href="http://associacioapquira.org/" target="_blank">Asociación Apquira</a> de afectados por enfermedades ambientales– ha pedido que digamos no a los teléfonos móviles, no a las redes wifi y no a cualquier fuente innecesaria de radiaciones electromagnéticas.</p>
<h3>Leer el articulo completo en El Correo del Sol:</h3>
<p><a href="http://www.elcorreodelsol.com/articulo/basta-de-experimentos-gran-escala">http://www.elcorreodelsol.com/articulo/basta-de-experimentos-gran-escala</a></p>
<h2>Video entrevista a Olle Johansson</h2>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=mSdNugg2LPY">https://www.youtube.com/watch?v=mSdNugg2LPY</a></p>
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]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>¿Sentimos o vemos los campos magnéticos?</title>
		<link>https://antiguaweb.mariano-bueno.com/2013/07/31/%c2%bfsentimos-o-vemos-los-campos-magneticos/</link>
		<comments>https://antiguaweb.mariano-bueno.com/2013/07/31/%c2%bfsentimos-o-vemos-los-campos-magneticos/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 31 Jul 2013 09:08:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Geobiología]]></category>
		<category><![CDATA[Radiaciones naturales]]></category>

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		<description><![CDATA[Bioelectromagnetismo y magnetorrecepción Mariano Bueno La vida en el planeta tierra se ha desarrollado en millones de años de continua evolución, y todos los seres vivos hemos estado continuamente inmersos en un mar de radiaciones cósmicas, solares y terrestres. De hecho, la mayoría de seres vivos aprovechamos gran parte de las radiaciones ambientales para realizar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>Bioelectromagnetismo y magnetorrecepción </strong></h2>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-1-opcion-a.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1747" title="Magnetosensores 1 opcion a" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-1-opcion-a-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-10.jpg"><br />
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<p><strong>Mariano Bueno<br />
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<p>La vida en el planeta tierra se ha desarrollado en millones de años de continua evolución, y todos los seres vivos hemos estado continuamente inmersos en un mar de radiaciones cósmicas, solares y terrestres. De hecho, la mayoría de seres vivos aprovechamos gran parte de las radiaciones ambientales para realizar ciertos procesos biológicos, siendo un</p>
<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-7..jpg"><br />
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<p>o de los más conocidos el de la fotosíntesis –que realizamos incluso los seres humanos-, al tiempo que hemos desarrollado funciones y mecanismos biológicos de protección o reparación de los daños producidos por la exposición a radiaciones dañinas como las generadas por la presencia de radiactividad o la de los rayos ultravioleta.</p>
<p>Al tiempo que nos hallamos inmersos y rodeados de radiaciones diversas -o quizás por esa circunstancia- todos los seres vivos poseemos sensores biológicos que nos permiten percibir la multitud de señales que nos llegan del  medio ambiente en el que nos desarrollamos; lo que posibilita, por ejemplo, el que sintamos la temperatura del aire o de los materiales que nos rodean –percepción de la radiación infrarroja-, que podamos ver la luz, las formas y los colores de los objetos –percepció</p>
<p>n de las ondas electromagnéticas de entre 380 nm y 800 nm-, que oigamos el ruido de un objeto al caer o el susurro del viento -percepción de las ondas sonoras cuya frecuencia se sitúa entre los 20 ciclos y los 10.000 ciclos por segundo-, o que percibamos los aromas de las flores o los sabores de la comida que ingerimos -gracias a la percepción de las moléculas químicas presentes en el aire o los alimentos, mediante la estimulación electroquímica de los sensores olfativos y gustativos ubicados en la nariz y la lengua-.</p>
<p>La gran pregunta que nos asalta a menudo, gira en torno a si los seres humanos poseemos sensores específicos que también nos permiten captar y “ser conscientes” de fenómenos físicos y ambientales menos conocidos, como la radiactividad, la diferencia de potencial eléctrico de la electricidad del aire que nos rodea, e incluso de algo más sutil, como la intensidad o el flujo del campo magnético terrestre -presentes en un lugar determinado-.</p>
<p>La pregunta podría ir más allá del hecho de que dispongamos de magnetosensores o de algún sistema de magnetorrecepción; y cabria preguntarse si los sensores biológicos con funciones magnetorreceptoras ¿Serian -o son- sensibles solo al campo magnético terrestre, o tendríamos también la capacidad de percibir los campos eléctricos, magnéticos o electromagnéticos, artificiales?</p>
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<div><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-7..jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1744" title="Magnetosensores 7." src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-7.-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" /></a></strong></div>
<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-2..jpg"><br />
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</strong></span><strong>Magnetismo en la realidad cotidiana</strong></p>
<p>El magnetismo es un fenómeno singular que se produce cuando determinadas estructuras moleculares, tienden a polarizar sus partículas internas -de forma temporal o permanente- en el mismo sentido del flujo eléctrico que mueven los electrones -en fluctuación const</p>
<p>ante alrededor de los núcleos atómicos a los que están vinculados-, y se da sobre todo, en minerales ricos en compuestos ferromagnéticos -como la magnetita, el hierro o el acero -hierro enriquecido con carbono -. En algún momento de la historia, los seres humanos nos dimos cuenta de la existencia de magnetismo por el hecho de que existen piedras como la magnetita con propiedades de imantación, que atraen hacia sí minerales ferromagnéticos -compuestos básicamente de hierro u otras aleaciones-. Los antiguos griegos ya conocían las peculiaridades magnéticas de ciertos minerales como la magnetita (de ahí le viene el nombre al magnetismo), aunque fueron los chinos los que aprendieron a aprovechar dichas propiedades para fabricar las primeras brújulas, ya que un imán suspendido en movimiento libre, siempre se orienta según el eje norte-sur del planeta tierra. (Foto 2)</p>
<p>Con el tiempo descubrimos que existían piedras y elementos magnetizados –e incluso magnetizables- y nos sorprendimos con el relevante hecho de que la tierra posee un campo magnético (de 0.5 Gauss de media), con sus líneas de fuerza por las que fluye una energía electromagnética que sale por el polo Sur y entra por el polo Norte. Según las observaciones científicas, probablemente el campo magnético terrestre sea el resultado de un fenómeno de dínamo autoinducida, cuyo componente primordial sea el núcleo de hierro macizo en suspensión y rodeado de un fluido de magma incandescente, que se halla en el interior de esa inmensa esfera en constante rotación que llamamos planeta Tierra. (Foto 3)</p>
<p>La hipótesis de que la Tierra se comporta como un enorme imán (dipolo magnético) fue presentada por primera vez en Inglaterra, en 1600, por el médico de la corte W. Gilbert. Aunque -como señalamos-, desde el siglo II los chinos ya usaban los imanes para la orientación de los planos y fueron los primeros en usarlos para la orientación en la navegación.</p>
<p>Los estudios geopaleontologicos mas recientes, muestran que los polos del campo geomagnético no siempre han estado en el mismo lugar. El campo magnético terrestre fluctúa continuamente y cada año va variando algunos grados; incluso, en varias ocasiones se ha llegado a invertir completamente su posición. La interacción entre magnetismo terrestre y los procesos biológicos se hace patente al haberse constatado que cuando se han producido inversiones completas del campo magnético terrestre, grandes grupos de seres vivos se han extinguido o han sufrido cambios singulares en su biología o morfología. (Foto 4)</p>
<p>De hecho, el campo geomagnético es uno los fenómenos naturales implicados en las habilidades de orientación en los seres vivos y ha estado presente desde mucho antes del surgimiento de la vida en la Tierra. Para numerosas especies de seres vivos, la capacidad de orientarse en un determinado espacio o territorio, y las posibilidades de migración o de navegación a lo largo de miles de kilómetros, son en gran medida responsables de su sobrevivencia.</p>
<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-2..jpg"><img title="Magnetosensores 2." src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-2.-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></strong></p>
<p><strong>El electromagnetismo en el ser humano</strong></p>
<p>Que la electricidad y el magnetismo están presentes en los seres vivos y consecuentemente en el ser humano, no hay duda alguna, ya que hoy sabemos que todas las células del organismo humano funcionan y se expresan mediante campos eléctricos y diferencias de potencial eléctrico; por lo que, como siempre que se mueve un flujo de electrones, se produce a su alrededor un campo magnético, queda patente que las células poseen un campo electromagnético e interactúan envueltas en un medio repleto de campos electromagnéticos de intensidades y frecuencias muy variadas. Esto se hace especialmente relevante en la actividad del cerebro, ya que las corrientes eléctricas y los campos electromagnéticos que genera la actividad neuronal, son las responsables del funcionamiento de todo organismo y no solo de los procesos asociados al pensamiento o a la memoria.</p>
<p>Al contrario de lo que se creía hasta hace unas décadas, la transmisión de impulsos nerviosos no es solo electroquímica sino sobre todo: electromagnética. Los  impulsos que se dan en  la sinapsis de dos células nerviosas están causados por un campo electromagnético. Cuando un elemento conductor de electricidad (neurotransmisor) se mueve  en un campo magnético, se produce una corriente eléctrica a través de las neuronas y los conductos nerviosos –axones-.</p>
<p>Aunque tiempo atrás estos fenomenos pudieran parecer algo muy poco común, es más que evidente que todas las células de todos los organismos vivos poseen electromagnetismo. En el interior de las células hay unas mitocondrias cuyos mecanismos de funcionamiento resultan muy similares a los de las pilas eléctricas (pilas de Volta). Todas las células vivas usan energía potencial electrostática para almacenar energía metabólica, realizar trabajo, producir cambios internos, e intercambiar señales con otras células. La intensa y continua actividad bioeléctrica o bioelectromagnética, no solo es un fenómeno interno de los procesos biológicos, sino que interactúa con el entorno, emitiendo y captando señales eléctricas, magnéticas y electromagnéticas, provenientes del exterior de la célula, del exterior del órgano y del exterior del propio organismo. (Foto 5)</p>
<p>Todas las células vivas mantienen una diferencia de potencial eléctrico que las hace sensibles a corrientes inducidas desde el exterior. A partir de dicha constatación, queda claro que nuestro cuerpo, nuestros órganos y nuestras células, actúan como antenas receptoras de las ondas electromagnéticas. Nuestro sistema nervioso (central y periférico) se encuentra conectado funcionalmente con la mayoría de las actividades vitales, no sólo por la actividad de un complicado sistema bioquímico y hormonal, sino a través de una constante actividad electromagnética o bioelectromagnetica. Es, por lo tanto, una estructura muy sensible, influenciable y fácilmente alterable por las emisiones eléctricas, magnéticas o electromagnéticas que inciden desde el exterior.</p>
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<p><strong>Del Electromagnetismo al Bioelectromagnetismo</strong></p>
<p>El electromagnetismo es el fenómeno físico en el que se manifiesta y propaga la energía eléctrica en forma de ondas y partículas al mismo tiempo. También recibe el nombre de electromagnetismo la rama de la física que estudia los fenómenos eléctricos y magnéticos y los unifica en una sola teoría, cuyos fundamentos fueron expuestos por Michael Faraday y James Clerk Maxwell. La teoría del electromagnetismo estableció la relación entre electricidad y magnetismo al descubrirse que cualquier corriente eléctrica genera un campo electromagnético, y asimismo, cualquier campo magnético en movimiento puede generar una corriente eléctrica.</p>
<p>El bioelectromagnetismo es el fenómeno mediante el cual los organismos vivos generan campos electromagnéticos e interactúan con otros campos eléctricos, magnéticos o electromagneticos. Los seres vivos en su funcionamiento biológico emiten pequeñas descargas y corrientes eléctricas que crean, por tanto, campos electromagnéticos.</p>
<p>A nivel académico al Bioelectromagnetismo a veces se le denomina parcialmente como bioelectricidad o biomagnetismo, y es una rama de las ciencias biológicas que estudia el fenómeno consistente en la presencia y actividad de <a title="Magnetismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Magnetismo">campos magnéticos</a> o <a title="Electricidad" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electricidad">eléctricos</a> en <a title="Ser vivo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ser_vivo">seres vivos</a>, aunque hoy tenemos claro que los dos conceptos en la práctica van fuertemente unidos, ya que toda <a title="Corriente eléctrica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Corriente_el%C3%A9ctrica">corriente eléctrica</a> produce un campo magnético y la presencia de campos magnéticos cercanos a un conductor eléctrico -en movimiento- induce la circulación de corrientes eléctricas por el conductor.</p>
<p>En el organismo humano existen numerosos ejemplos del fenómeno denominado Bioelectromagnetismo<strong>,</strong> y entre los más conocidos hallamos la intensa actividad bio-electro-química asociada al <a title="Potencial eléctrico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Potencial_el%C3%A9ctrico">potencial eléctrico</a> de las <a title="Membrana celular" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Membrana_celular">membranas celulares</a> y las <a title="Corriente eléctrica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Corriente_el%C3%A9ctrica">corrientes eléctricas</a> que fluyen en los axones, <a title="Nervio" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nervio">nervios</a> y <a title="Músculo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsculo">músculos</a> como consecuencia de su <a title="Potencial de acción" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Potencial_de_acci%C3%B3n">potencial de acción</a>. (Foto 6)</p>
<p>De la rama científica del Bioelectromagnetismo, se derivan otras dos: la <a title="Bioelectromagnética (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Bioelectromagn%C3%A9tica&amp;action=edit&amp;redlink=1">bioelectromagnética</a>, ciencia que se ocupa de los efectos de una fuente externa de electricidad o magnetismo sobre los organismos vivos, y la <a title="Magnetorrecepción" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Magnetorrecepci%C3%B3n">magnetorrecepción</a>, vinculada a la capacidad de percepción por parte de los seres vivos, del campo magnético terrestre -o de campos magnéticos artificiales-,.</p>
<p>La biología y la medicina, ha pasado muchas décadas ignorando sistemáticamente las cuestiones relacionadas con la actividad eléctrica y electromagnética en los procesos biológicos –centrándose casi exclusivamente en una visión mecanicista, en la que solo parecían ser relevantes los procesos moleculares y bioquímicos-. Con la aparición de numerosos estudios en esta área de la ciencia, el bioelectromagnetismo está empezando a analizarse como uno de los aspectos más vitales absolutamente de todos los <a title="Ser vivo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ser_vivo">seres vivos</a>.</p>
<p>En la práctica, podemos observar las células biológicas como circuitos eléctricos, con estructuras y funciones similares a las de los condensadores eléctricos, las resistencias, los transistores o los microchips presentes en los circuitos electrónicos. De hecho, las células recurren al manejo de gradientes de potencial eléctrico o electrostático para realizar funciones tan variadas como almacenar <a title="Energía metabólica (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Energ%C3%ADa_metab%C3%B3lica&amp;action=edit&amp;redlink=1">energía metabólica</a>, realizar trabajo, <a title="Transducción de señales" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transducci%C3%B3n_de_se%C3%B1ales">desencadenar cambios internos</a> adaptativos, e incluso intercambiarse señales e información entre células cercanas o muy alejadas.</p>
<p>También recibe el apelativo de bioelectromagnetismo, a<em> </em>la corriente eléctrica producida a nivel biológico, por diferencias de potenciales de acción, cuando estas son producidas -o están estrechamente vinculadas- con los <a title="Campo magnético" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_magn%C3%A9tico">campos magnéticos</a> que se generan a través del fenómeno del <a title="Electromagnetismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electromagnetismo">electromagnetismo</a>.</p>
<p>A nivel de laboratorio, el bioelectromagnetismo se estudia principalmente a través de sofisticadas técnicas de <a title="Electrofisiología" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electrofisiolog%C3%ADa">electrofisiología. Aunque como deciamos, el conocimiento de fenómenos bioelectromagneticos no es algo nuevo, pues ya a</a> finales del siglo XVIII, el <a title="Médico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9dico">médico</a> y <a title="Físico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%ADsico">físico</a> <a title="Italia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Italia">italiano</a> <a title="Luigi Galvani" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Luigi_Galvani">Luigi Galvani</a>, mientras diseccionaba una <a title="Rana" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rana">rana</a> en una mesa donde había realizado experimentos con <a title="Electricidad" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electricidad">electricidad</a>, registró por primera vez el fenómeno de la contracción por impulsos eléctricos del músculo de un cadáver. Galvani y sus contemporáneos consideraron que la activación muscular era resultado de un fluido eléctrico o sustancia presente en el propio <a title="Nervio" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nervio">nervio</a>. Galvani acuñó el término electricidad animal para denominar los fenómenos de electricidad en los animales, mientras que actualmente a este fenómeno se le denomina <a title="Galvanismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Galvanismo">galvanismo</a>, ya que se ha constatado que se trata de flujos eléctricos inducidos externamente por diferencias de potencial electrocelular o por descargas neuromusculares –axonicas- y no como pensaba Galvani, producidas por los propios músculos.</p>
<p>Las variaciones del magnetismo terrestre y las tormentas magnéticas solares, también parecen influir en los procesos biológicos, y de hecho, se han constatado numerosos episodios de observación de comportamientos extraños en ciertos animales que parecían reaccionar a las bruscas alteraciones geomagnéticas que preceden a los terremotos. A nivel humano, son conocidas algunas alteraciones de salud que se ven intensificadas en los periodos de incremento de la actividad solar -durante las horas o los días de tormentas solares-, habiéndose constatado un claro aumento de incidencias medicas relacionadas con infartos de miocardio y derrames cerebrales, e incluso el incremento de los intentos de suicidio.</p>
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<p><strong>Del bioelectromagnetismo a la magnetorrecepción</strong></p>
<p>los sucesivos descubrimientos y las continuas observaciones sobre los fenómenos asociados con el magnetismo de ciertos minerales o con los campos magnéticos como el que posee la tierra o el sol, unidas a las evidencias de que muchos animales poseen algún sistema sofisticado de magneto-percepción o magneto-localización -que permite por ejemplo a pájaros o cetáceos guiarse en las largas travesías migratorias-, plantea la interesante cuestión de si los seres humanos tenemos algún tipo de sensor específico para la percepción de los campos magnéticos naturales o artificiales. (Foto 7)</p>
<p>Durante décadas la ciencia más ortodoxa ha negado que el ser humano tuviera magnetorreceptores -sensores de los campos magnéticos- básicamente por el hecho de que en los mapeos anatómicos no se encontraban sensores susceptibles de responder a los estímulos inducidos por campos magnéticos naturales o artificiales.</p>
<p>A día de las evidencias son claras, ya que entre los componentes del complejo cerebro humano se ha constatado la presencia de magnetosomas, que son partículas de magnetita rodeadas de una membrana biológica, que permite la interacción con las neuronas y otras células sensibles. De hecho, la existencia de magnetosomas en los animales es algo que ya viene siendo conocido por la Biología desde hace unas décadas, constatándose que están implicados en las capacidades que permiten orientarse –a modo de brújula- a animales migratorios como las aves, las ballenas, los delfines o las tortugas marinas. En la práctica, se dan abundantes episodios de desorientación de animales posteriores a producirse perturbaciones magnéticas terrestres de gran intensidad. Las investigaciones sobre los magnetosomas en el cerebro humano llevadas a cabo desde los años 90, han revelado datos  interesantes como que en el cerebro de las personas afectadas de Alzheimer, existe una menor proporción de partículas magnetorreceptoras o magnetosomas.</p>
<p>La observación de la magneto-percepción en bacterias y pequeños animales, unido al descubrimiento de partículas de magnetita en los cerebros y los picos de las aves migratorias, hacía sospechar con la posibilidad de que muchos seres vivos hayan desarrollado -a lo largo del proceso evolutivo- mecanismos sensoriales que les permiten orientarse siguiendo las líneas de fuerza al campo magnético terrestre; siendo capaces de aprovechar dichas habilidades de magneto-percepción y magneto-localización, como herramienta de geo-localización en un determinado espacio.</p>
<p>Biólogos y científicos llevan años observando las habilidades magneto-sensoras o magneto-receptoras de seres vivos tan diversos como las bacterias magnetotácticas -presentes entre el agua y el lodo de algunos estanques, lagos y lechos marinos-, cuya estructura biológica integra minúsculos cristales de magnetita que les permiten permanecer siempre orientados en alineaciones según el eje magnético terrestre; observando que pierden la orientación norte-sur propia del planeta Tierra, si se les acerca un imán artificial, cuyo campo magnético sea superior al terrestre y cuyas líneas de fuerza estén en una polarización u orientación distinta al eje norte-sur magnético de la tierra.</p>
<p>Un caso muy especial, es el de una especie de cangrejos ciegos que salen y entran del mar -recorriendo una larga playa de arena- siempre orientándose en el eje norte-sur magnético de la Tierra. Cuando en su recorrido, los biólogos entierran bajo la arena una barra de acero imantada, cuyo norte-sur magnético está dispuesto atravesado en perpendicular al norte-sur magnético terrestre, los cangrejos que siguen el recorrido norte-sur magnético de la tierra, al llegar a la altura de la barra imantada, hacen un giro de 90° y siguen su camino guiados por el magnetismo emanado de la barra imantada. Curiosamente, van siguiendo el recorrido del campo magnético de la barra imantada, hasta el momento en que se alejan lo suficiente de ella como para que las líneas de fuerza de su campo magnético ya no les influya y en ese momento vuelven a recuperar la orientación norte-sur del magnetismo terrestre. (Foto <img src='https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-includes/images/smilies/icon_cool.gif' alt='8)' class='wp-smiley' /> Esta observación deja patente que en ausencia de ojos que les permitan orientarse en el espacio -mediante referencias visuales-, son sus magneto-sensores los que se encargan de la geo-localización espacial que les permite moverse en su territorio sin grandes dificultades (siempre y cuando la curiosidad de algún biólogo no les engañe falseando la posición u orientación de las líneas de fuerza del campo magnético terrestre).</p>
<p>Más sorprendente resulta un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Florida, publicado en la revista Current Science, en el que constatan como Las tortugas bobas (Caretta caretta) pueden hacer desde el momento en que nacen, lo que los humanos venimos intentando desde hace siglos, navegar miles de kilómetros en el océano hasta las playas de destino -sin puntos de referencia visual y sin adiestramiento por parte de tortugas adultas-, como si dispusieran de unos mapas geo-magnéticos internos, siguen rutas de miles de kilómetros desplazándose tanto longitudinalmente como en dirección de este a oeste. Los experimentos de laboratorio con crías de tortuga recién nacidas, corroboraron que dicha habilidad está asociada a su capacidad de percibir las débiles señales magnéticas del campo magnético terrestre.</p>
<p>En los cerebros de las abejas también se han localizado diminutas partículas de magnetita en áreas específicas, lo que les permitiría orientarse espacialmente cuando está nublado u oscurece y la posición del sol no le sirve de referente para ubicarse y poder alejarse de la colmena y volver a ella sin dificultades. Partículas de magnetita similares a las de las abejas, se han localizado en atunes o salmones, y sobre todo en los cerebros y picos de las aves migratorias y palomas mensajeras. Lo que explicaría sus capacidades de hacer migraciones recorriendo miles de kilómetros durante el día y las oscuras noches, pudiendo llegar con precisión a su lugar de destino. Los diferentes estudios en abejas y aves muestran que la habilidad de magneto localización no es el único sistema geo-referencial, sino que está imbricado en un sistema mucho más complejo en el que los animales con capacidad de orientarse sin perderse en largas distancias, procesan datos referenciales físicos o espaciales -como la orografía de un territorio, las formas de las montañas-, manejando también referencias astronómicas como la posición del sol, la luna o las estrellas en un momento dado. Al parecer recurren a sus técnicas de geolocalización -utilizando las diversas herramientas disponibles- en función de la complejidad de la situación en la que se encuentran en un determinado momento. En vuelos diurnos y cortos -de pocos kilómetros-, básicamente hacen uso de la memoria visual respecto a elementos físicos como árboles, carreteras, montañas, cursos de agua e incluso edificios y construcciones humanas. Al parecer, sólo cuando todas esas referencias no están disponibles -noche cerrada-, es cuando activan los procesadores neuronales basados en sus magnetorreceptores que les permitirían lo que podríamos llamar magneto-geo-localización.</p>
<p>Ahora sabemos que no sólo las bacterias, los insectos, los pájaros y otros animales de mediano tamaño poseen magnetosensores o magnetorreceptores que les permiten percibir y orientarse según las líneas de flujo del campo magnético terrestre. También Los grandes mamíferos como renos, caballos o vacas poseen algún tipo de mecanismos de magnetorecepción, que les permite percibir y orientarse según el sentido de flujo del magnetismo terrestre.</p>
<p>Esta hipótesis quedo corroborada en otoño del año 2008 por un grupo de geólogos y biólogos (geobiológos) alemanes y americanos, los cuales, analizando miles de fotografias de Google Earth, estudiaron el comportamiento y la posición predominante durante el pastoreo y el descanso, de miles de vacas, renos y ciervos, en zonas de pastos alrededor del mundo.</p>
<p>A partir de los estudios realizados en el primer estudio, en el año 2009 otro equipo de investigadores europeos observaron que las grandes líneas de transporte eléctrico -alto voltaje- parecían interferir con la habilidad de las vacas y los ciervos para responder normalmente al campo magnético de la tierra. (Foto 9)</p>
<p>Los investigadores descubrieron que cuando dichos animales están pastando, la mayor parte del tiempo tienden a orientarse mirando hacia el Norte o el Sur magnéticos. Aunque también observaron que cuando pastan cerca de tendidos de alta tensión, se modificaba dicho comportamiento. Al parecer el intenso flujo eléctrico y electromagnético de las líneas eléctricas cambia localmente el sentido del flujo del campo magnético de la tierra, así que los investigadores decidieron estudiar específicamente a vacas que suelen pastar cerca o debajo de estas líneas para observar sus reacciones.</p>
<p>En total, estudiaron a 1.699 vacas en 153 localidades de Bélgica, Alemania, Gran Bretaña y Holanda, además de 47 rebaños de ciervos en la República Checa. Aparentemente, bajo las líneas de alto voltaje el sentido de orientación de los rumiantes no sigue una orientación predominante y apunta en todas las direcciones.</p>
<p>El resultado de la investigación fue que las vacas que pastan cerca de las líneas de alta tensión no se orientan como lo hacen habitualmente, es decir, de Norte-Sur, sino que se colocan en las posiciones más disímiles y totalmente al azar. Aunque lo más curioso de dicha observación es, que si las líneas de alta tensión discurren orientadas Este-Oeste, las vacas cercanas tienden a alinearse predominantemente en esa dirección E-O.</p>
<p>Conclusión: el ganado bovino es capaz de percibir el campo magnético terrestre y los campos electromagnéticos artificiales.</p>
<p>Ante estas constataciones, los científicos se vieron en la necesidad de concluir que si las vacas cambian su comportamiento es porque se produce algún tipo de interacciones o cambios en el cerebro, y son esos cambios los que ahora quieren estudiar.</p>
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<p><strong>Magnetorrecepción</strong></p>
<p>Definición publicada en<strong> Wikipedia</strong> -la enciclopedia libre-</p>
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<p><strong>Magnetorrecepción</strong> es la capacidad que tienen algunos seres vivos de detectar la dirección y el sentido del campo magnético en el que se encuentran. Los primeros animales en los que se descubrió este sentido fueron las <a title="Paloma mensajera" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paloma_mensajera">palomas mensajeras</a>, para las cuales es un importante (pero no el único) medio de orientación. Se descubrió luego que también lo tienen otras <a title="Aves" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Aves">aves</a>, algunas <a title="Tortuga" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tortuga">tortugas</a> e insectos como las <a title="Abeja" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Abeja">abejas</a>, <a title="Hongo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hongo">hongos</a> y hasta ciertas <a title="Bacteria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bacteria">bacterias</a>.</p>
<p>Los seres humanos tienen depósitos de materiales magnéticos en el <a title="Hueso etmoides" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hueso_etmoides">hueso etmoides</a> de la nariz, y hay indicios de cierta capacidad de magnetorrecepción.</p>
<p>Se supone que tanto en las palomas mensajeras como en las <a title="Trucha" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trucha">truchas</a> como en ciertas bacterias, el sensor consiste en unos cristales de <a title="Magnetita" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Magnetita">magnetita</a>, un <a title="Óxido" href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93xido">óxido</a> de <a title="Hierro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hierro">hierro</a>, conectados con otros <a title="Orgánulo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Org%C3%A1nulo">orgánulos</a> <a title="Transductor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transductor">transductores</a> todavía no bien comprendidos.</p>
<p>Las bacterias magnetotáticas y los hongos contienen órganos llamados magnetosomas que contienen la magnetita. En las abejas, la magnetita está embutida en las membrana celular de ciertos grupos de neuronas y se cree que cuando se reorienta siguiendo al <a title="Campo magnético terrestre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_magn%C3%A9tico_terrestre">campo magnético terrestre</a>, induce corrientes que modifican la polarización celular. Los magnetorreceptores cuya acción como tal, ha sido demostrada, se encuentran en varias <a title="Bacteria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bacteria">bacterias</a> y <a title="Fitoplancton" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fitoplancton">fitoplancton</a>, que contienen cristales, bien de magnetita, bien de <a title="Greigita (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Greigita&amp;action=edit&amp;redlink=1">greigita</a> -un <a title="Sulfuro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sulfuro">sulfuro</a> de hierro que también es <a title="Ferrimagnetismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrimagnetismo">ferromagnético</a>-.</p>
<p>Más allá de los cristales magnéticos, se han postulado otros medios por los que los seres vivos perciben los campos magnéticos. Los <a title="Tiburón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tibur%C3%B3n">tiburones</a> y las <a title="Raya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Raya">rayas</a> -los llamados <a title="Elasmobranquio" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elasmobranquio">elasmobranquios</a>-, tienen canales en el interior de su cuerpo que funcionan a modo de cables eléctricos, y cuyo movimiento en principio podrían servir para detectar la orientación del campo magnético. Otro mecanismo propuesto se basa en reacciones bioquímicas. La influencia de campos magnéticos en reacciones químicas habitualmente es extremadamente débil, sin embargo, en muchas reacciones <a title="Redox" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Redox">redox</a> <a title="Fotoquímica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fotoqu%C3%ADmica">fotoquímicas</a> la <a title="Velocidad de reacción" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Velocidad_de_reacci%C3%B3n">velocidad de reacción</a> está determinada por procesos de <a title="Transferencia electrónica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transferencia_electr%C3%B3nica">transferencia electrónica</a>; en ciertos casos particulares, los electrones implicados interaccionan durante cierto tiempo con los espines nucleares, y esta interacción puede ser enormemente sensible a la orientación del campo magnético. Más recientemente se han observado las reacciones de <a title="Criptocromo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Criptocromo">criptocromos</a>, moléculas que se encuentran en los ojos de algunos pájaros migratorios, las drosophilas silvestres e incluso en la retina humana, que podrían servir como órganos magnetorreceptores.</p>
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<p><strong>¿Tiene el ser humano magnetorreceptores que le permiten percibir el campo magnético terrestre o los campos electromagnéticos artificiales?</strong></p>
<p>Resulta obvio que con tantos animales en la naturaleza que disponen de sensores de magnetorrecepción y habilidades de percepción del magnetismo terrestre, nos preguntemos si el ser humano también está dotado de esta sorprendente habilidad. La respuesta nos llega clara y contundente a raíz de una reciente investigación realizada por científicos de la escuela de medicina de la Universidad de Massachusetts, que han analizado las propiedades de una proteína encontrada la retina humana. Los resultados de la investigación sugieren que dicha proteína posee la habilidad de funcionar como un detector de campos magnéticos. (Foto 10)</p>
<p>Inicialmente, algunos aspectos de la percepción de los campos magnéticos en los animales, se había relacionado con los ya mencionados magnetosomas, y algunos estudios hacían referencia a una serie de proteínas especiales que poseían algunos animales magnetosensibles llamadas criptocromos, proteínas magnetoreceptoras que recientemente también se han localizado ubicadas en la retina del ojo humano. Este hallazgo resulta relevante, ya que si hasta la fecha se dudaba de la capacidad de percepción del magnetismo por parte de los seres humanos, era porque no se había encontrado ningún mecanismo claro que ejerciera de sensor a los campos magnéticos. El neurobiólogo Steven Reppert, del equipo de investigación médica que realizó el estudio, declaraba: &#8220;Se cree que esta proteína es importante en las migraciones animales. Tal vez esta proteína también cumple una función magneto-sensitiva importante en los humanos&#8221;.<a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-10.jpg"><img title="Magnetosensores 10" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/Magnetosensores-10-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" /></a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/magnetosensores-13.jpg"><br />
</a></p>
<p>Para comprobar si los seres humanos poseen realmente sensores a los campos magnéticos, se realizaron investigaciones insertando criptocromos de la retina humana en moscas de la fruta de laboratorio. Previamente habían comprobado las diferencias entre las moscas de la fruta salvajes (las cuales poseen sus criptocromos intactos) y las drosophilas que llevan muchas generaciones desarrollándose exclusivamente en laboratorios, en las cuales se ha observado que carecían de dichos criptocromos. Por lo que para realizar el experimento, en los ojos de las moscas de laboratorio -carentes de criptocromos- se insertaron las versiones humanas de dichas proteínas, que hacen la función de criptocromos.</p>
<p>Los investigadores partían del hecho de que los magneto receptores estuvieran ubicados en la retina -junto a otros receptores de percepción visual y de la luz-, implicaba que la habilidad de detectar campos magnéticos podría ayudarles también en algún modo de percepción visual espacial, deduciendo que tal vez los animales con sistemas de magneto-localización posean una especie de sistema de coordenadas basadas en las líneas de fuerza al campo magnético que percibirían superpuestas a los objetos que ven físicamente. El propio Reppert señalaba: &#8220;pudiera ser que esto ayudará a que los animales percibieran los objetos en el espacio-tiempo de un modo en el que no habíamos pensado anteriormente&#8221;.</p>
<p>Las moscas de laboratorio con la versión humana de la proteína que desarrolla los criptocromos magneto sensores, fueron ubicadas en un laberinto hecho con tubos en forma de T, en el que en cada uno de los tres extremos se colocó una bobina que los envolvía, de modo que cuando se aplicaba una corriente eléctrica en una de las tres bobinas, ésta generaba un campo magnético. Los científicos iban alternando la magnetización de las tres bobinas al tiempo que variaban la potencia del campo magnético generado. Llegando en algunos casos dicho campo magnético artificial a superar en ocho veces la intensidad del campo magnético de la Tierra.</p>
<p>Mientras que las moscas de laboratorio –sin criptocromos- no mostraron ninguna variación en su comportamiento en relación con la presencia o ausencia de campos magnéticos artificiales en algún tramo del laberinto en forma de T; las moscas que tenían insertados en sus retinas los criptocromos humanos, mostraban una clara sensibilidad a los campos magnéticos, evitando el tramo del laberinto magnetizado, de un modo similar al que se observa en dichas moscas cuando no se encuentran aclimatadas a un determinado magnetismo. Luego se entrenó a las moscas, recompensándolas con azúcar y nutrientes apetitosos si acudían a la zona del laberinto excitada con un campo magnético artificial (inducido por una bobina electrificada). Las evidencias del uso de sus magneto sensores quedaron patentes al observar que las moscas entrenadas, se dirigían raudas y veloces a los extremos del laberinto cuyas bobinas estaban excitados magnéticamente, aunque no se hubiese dispuesto azúcar y nutrientes en ellas, en un claro ejemplo de reflejo condicionado “pabloviano”. Un detalle interesante de esta investigación es que se observo que la proteína humana responsable de estos criptocromos o magnetosensores, sólo se activa en la gama cromática del azul del espectro de luz visible.</p>
<p>Al visualizar con detalle microscópico las imágenes con las formas de espirales, solenoides o bobinas entrecruzadas, que forman las proteínas de los criptocromos, nos hacen pensar en las bobinas de los sofisticados magnetómetros triaxiales o los de los detectores de campos electromagnéticos de baja frecuencia.</p>
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<p><strong>Magnetosensores y Radiestesia</strong></p>
<p>Una vez comprobado que tenemos en nuestro cerebro y cuerpo células sensibles a los campos magnéticos –magnetosomas- y sobre todo, que en las subcapas de nuestras retinas tenemos dispuestas unas proteínas –en forma de bobinas y espirales-, que ejercen la función de magnetosensores, podríamos inferir que en mayor o menor medida la mayoría de seres humanos poseemos la capacidad de “ver” las líneas de fuerza del campo magnético terrestre y posiblemente -de algún modo inconsciente- estemos percibiendo las variaciones del campo magnético en la vertical de zonas de intensa alteración de la energía terrestre -zonas geopatogenas- así como las denominadas líneas Hartmann; y ello estaría claramente relacionado con las habilidades de sensibilidad radiestésica –radiestesia etimologicamente significa: sensibilidad a las radiaciones- a las que recurrimos al realizar una prospección geobiológica. (Foto 11)</p>
<p>En este sentido, resulta interesante observar la estrecha relación entre la ubicación de los criptocromos en la retina ocular y el hecho de que en las experiencias clásicas de localización de redes que practicamos en geobiología, a menudo observamos que no disponemos de la misma sensibilidad &#8220;radiestésica&#8221;, si realizamos las pruebas con los ojos abiertos o con los ojos cerrados. Esta investigación sobre los criptocromos presentes en nuestra retina podría dar explicación a dicho fenómeno.</p>
<p>Aunque es muy probable que no sólo dispongamos en la retina de magnetosensores capaces de ayudarnos en la geolocalización espacial; el físico francés Yves Rocard, en los años 80 ya describrió la existencia de minúsculas partículas de magnetita, distribuidas en la mayoría de articulaciones del cuerpo humano. Siendo así, cada vez que movemos los brazos o las piernas, al agacharnos, levantarnos, desplazarnos, caminar, girar a la derecha o torcer a la izquierda, estaríamos modificando nuestra posición con respecto a las líneas de fuerza del campo magnético terrestre; por lo que las diminutas partículas de magnetita -repartidas como magnetosensores en todas las articulaciones del cuerpo- inducirían estímulos electromagnéticos, traducibles en señales eléctricas y serian percibidas por el sistema nervioso, las cuales -vía axones- llegarían a los procesadores neuronales e informarían al cerebro de nuestra posición, ubicación o movimientos precisos, incluso con los ojos cerrados. ¿Te has preguntado alguna vez como hace tu mente, cuando estás con los ojos cerrados, para saber exactamente si levantas del brazo o lo bajas -con respecto a la posición inicial-?</p>
<p>Las respuestas neuromusculares que sentimos cuando caminamos &#8220;varillas en mano&#8221; sobre un terreno por el que discurre una corriente de agua subterránea o una falla geológica, las asociábamos a esas ínfimas variaciones en la intensidad de polaridad de las líneas de fuerza del campo magnético terrestre, distorsionadas por la fricción del flujo de agua sobre las rocas, o por la rotura de las estructuras geofísicas del subsuelo.</p>
<p>Ahora conocemos que tenemos otros magnetosensores de los que no éramos conscientes, ubicados en la retina de nuestros ojos y que según las investigaciones citadas anteriormente, permiten a nuestro cerebro percibir las líneas de fuerza del campo magnético de la tierra e incluso posiblemente de un imán, de una bobina electrificada y porque no, de un transformador eléctrico, de una línea de alta tensión o de una antena de telefonía móvil. El mecanismo de percepción existe, y aunque no seamos conscientes de ello, posiblemente, nuestra mente y nuestro cerebro recurren de forma habitual y cotidiana a esos mecanismos de magnetopercepción. Estas constataciones también nos permiten entender porque se aconseja que cuando realizamos practicas radiestésicas no llevemos encima objetos metálicos –sobre todo ferromagneticos- o el móvil conectado en el bolsillo, ya que estarían distorsionando o alterando las líneas de fuerza del geomagnetismo terrestre, o que al generar ondas electromagnéticas –teléfono móvil- se estarían alterando las señales de magnetorrecepcion en nuestro cuerpo, y posiblemente falseando las reacciones radiestésicas.</p>
<p>Aparte de las implicaciones que estos descubrimientos tienen en las prácticas radiestésicas, la pregunta que surge a raíz de las evidencias citadas, es si podemos ser conscientes de esta habilidad -que ahora sabemos existe en nuestra fisiología- y si la respuesta es afirmativa, surgirá otra pregunta:</p>
<p>¿Qué podemos hacer para ser más conscientes y desarrollar al máximo dicha habilidad magneto-receptora visual?.</p>
<p>Posiblemente existan técnicas especificas para aprender a “visualizar los campos magnéticos” -o tal vez se pueden desarrollar en un futuro-; pero posiblemente, si nos abrimos a la práctica regular de técnicas que potencien las habilidades asociadas al hemisferio cerebral derecho (sensibilidad e intuición) como la relajación, la introspección y la meditación, se irán despertando progresivamente y haciéndose más conscientes, las capacidades de magnetorrecepcion y de sensibilidad a los campos magnéticos y a las radiaciones naturales y artificiales que nos rodean. (Foto 12)</p>
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<p><strong>Definición de Criptocromos en Wikipedia:<a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/magnetosensores-13.jpg"><img title="magnetosensores 13" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2013/07/magnetosensores-13-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></strong></p>
<p>Los criptocromos (del <a title="Idioma griego" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_griego">griego</a> κρυπτό χρώμα, &#8220;color oculto&#8221;) son una clase de <a title="Fotorreceptor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fotorreceptor">fotorreceptores</a> de luz azul de <a title="Plantae" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Plantae">plantas</a> y <a title="Animalia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Animalia">animales</a>. Constituyen una familia de <a title="Flavoproteína" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Flavoprote%C3%ADna">flavoproteínas</a> que regulan la <a title="Germinación" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Germinaci%C3%B3n">germinación</a>, elongación, <a title="Fotoperiodo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fotoperiodo">fotoperiodicidad</a>, y otras respuestas a los estímulos ambientales en las plantas superiores. Los criptocromos también están involucrados en el <a title="Ritmo circadiano" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ritmo_circadiano">ritmo circadiano</a> de plantas y animales, y en la <a title="Magnetocepción (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Magnetocepci%C3%B3n&amp;action=edit&amp;redlink=1">detección de campos magnéticos</a> en algunas especies. (Foto 13)</p>
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		<title>De la geobiología a la medicina del hábitat</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Nov 2012 21:26:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biohabitabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Geobiología]]></category>

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		<description><![CDATA[Del estudio de las radiaciones y su influencia en la salud a los Criterios de Biohabitabilidad  Mariano Bueno La salud, el entorno y el hábitat están estrechamente relacionados, y de hecho la geobiología, que estudia la relación entre las radiaciones procedentes de la tierra y la evolución de los seres vivos, surgió a partir de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/8_equilibrio_biomagnetico1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1534" title="8_equilibrio_biomagnetico[1]" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/8_equilibrio_biomagnetico1.jpg" alt="" width="240" height="165" /></a>Del estudio de las radiaciones y su influencia en la salud a los Criterios de Biohabitabilidad</h2>
<p><strong> </strong><strong>Mariano Bueno</strong></p>
<p>La salud, el entorno y el hábitat están estrechamente relacionados, y de hecho la geobiología, que estudia la relación entre las radiaciones procedentes de la tierra y la evolución de los seres vivos, surgió a partir de la necesidad de investigar y conocer mas afondo dichas sinergias y establecer un puente entre el saber antiguo y sus intuitivos conocimientos –a menudo perdidos u olvidados- y las más recientes investigaciones científicas. También se la ha llamado &#8220;medicina del hábitat&#8221; por la importancia que da a la vivienda, a los materiales de construcción, a su ubicación correcta o incorrecta, sana o malsana, y porque, entre otras cosas, advierte por qué motivos nuestro hogar puede ser causa de muchos de nuestros padecimientos y nos enseña a remediarlos. Y es que, en nuestras viviendas existen un gran numero de factores de riesgo poco conocidos y pueden darse un sinfín de errores que luego pagamos muy caros, porque el precio es el detrimento de nuestra salud física y en ocasiones, mental.</p>
<p>El nombre de geobiología se debe a que en un principio centró su interés en el estudio de las relaciones entre los seres vivos –especialmente el ser humano– y las radiaciones terrestres y el conjunto de energías emanadas de la tierra. Pero los investigadores descubrieron pronto que no sólo nos perturban o afectan las radiaciones naturales provenientes del suelo, sino que existe una larga serie de factores que poco a poco se han ido revelando como verdaderos enemigos de la salud pública: la contaminación eléctrica o electromagnética artificial, los compuestos químicos o radiactivos de determinados materiales de construcción y más recientemente, las radiofrecuencias o las microondas de la telefonía móvil. Por todo ello la geobiología se ha ido convirtiendo en una ciencia cada vez más pluridisciplinar y compleja que debe ir derivando hacia nomenclaturas mas amplias como por ejemplo: “ciencia de la Biohabitabilidad”.</p>
<p>La geobiología basa sus postulados en sistemáticos trabajos de investigación realizados por médicos, investigadores y científicos desde principios del siglo XX, y sobre todo en un ingente trabajo de campo en viviendas, lugares de trabajo o terrenos donde construir, llevado a cabo durante décadas por cientos de “prospectores geobiológicos”, que ha permitido constatar a partir de dicha experiencia y de la práctica geobiológica cotidiana, las estrechas relaciones que existen entre el lugar donde se vive y el estado de salud de los moradores .</p>
<p>Las primeras constataciones científicas sobre los trastornos de salud provocados por las radiaciones terrestres se llevaron a cabo a principios del siglo XX –Peire, Cody, Von Pol…–, siguieron constatándose en los años 50 –Hartmann, Endros, Curry…– y seguimos comprobándolas día a día la mayoría de quienes nos dedicamos a investigar sus efectos o a realizar tareas de prospección de viviendas.(imagen cama prospección)<a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/libro-robert-endros1.png"><img class="alignleft size-medium wp-image-1532" title="libro robert endros" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/libro-robert-endros1-196x300.png" alt="" width="196" height="300" /></a></p>
<p>Se trata de una labor que plantea muchas cuestiones y retos y que a menudo no resulta fácil de conceptualizar, dada la complejidad de las interacciones y sinergias de los diferentes factores estudiados y las notables diferencias de sensibilidad personal de un individuo a otro. Pero, a pesar de las grandes dificultades, resulta innegable la valiosa labor social que la mayoría de profesionales e interesados en la geobiología están realizando, ayudando a un cada vez mayor número de personas a hallar soluciones reales a sus problemas derivados de la exposición prolongada a radiaciones naturales o artificiales y promoviendo una verdadera salud preventiva al aconsejar la búsqueda de los buenos sitios para la edificación de viviendas y al priorizar la elección tanto de los materiales de construcción como de los sistemas constructivos acordes con los criterios de la bioconstrucción –sanos para los moradores de la vivienda y sanos para el entorno–.</p>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/lineas-h.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1529" title="lineas h" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/lineas-h-300x284.jpg" alt="" width="300" height="284" /></a></p>
<p>Sobre la base de las primeras hipótesis geobiológicas, el doctor Ernst Hartmann, de la universidad alemana de Heidelberg, inició en los años cincuenta una serie de estudios, de extraordinario rigor científico, midiendo la resistencia eléctrica en diferentes personas y lugares. Las importantes variaciones registradas al cambiar de lugar al sujeto examinado, le permitieron comprobar la existencia y la orientación de la red señalada anteriormente por Peyré, pero también precisar y corregir algunos datos: las líneas de esa red o malla geomagnética son en realidad bandas –es decir, tienen cierta anchura, unos 21 cm– y sus separaciones son habitualmente de unos 2,5 m en el sentido norte/sur y de 2 m en el sentido este/oeste; estas cifras varían según la constitución del suelo, al tiempo que la densidad y nocividad de las desde entonces llamadas líneas Hartmann aumentan en presencia de fallas geológicas, venas de agua, líneas de alta tensión o durante los cambios atmosféricos.</p>
<p>Posteriores estudios, entre los que destacan los del físico francés Lucien Romani, han aportado nuevas precisiones sobre el tema, sin contradecir sus datos básicos, e incluso se ha detectado la existencia de otras redes (como la de Curry, dispuesta en sentido oblicuo a los puntos cardinales, con bandas de unos 80 cm de anchura y separaciones de 3,5 a 16 m).</p>
<p>El sistemático trabajo del doctor Hartmann y sus seguidores han permitido a muchos otros investigadores realizar serios trabajos que ponen en evidencia la realidad de la existencia de unas zonas patógenas para la vida humana. Al propio tiempo se han ido poniendo a punto el instrumental, los protocolos y la metodología de trabajo básicos para determinar la presencia y la incidencia de estas perturbaciones, lo que, además del interés científico, tiene el de permitirnos actuar en beneficio de la salud de quienes se ven afectados cotidianamente por exposición prolongada a dichas radiaciones</p>
<p>La literatura geobiológica recoge un gran número de investigaciones llevadas a cabo por dichos investigadores, las cuales ofrecen evidencias claras de la estrecha relación entre las radiaciones emitidas por la tierra y el padecimiento de todo tipo de trastornos y patologías por parte de las personas (y también de plantas y animales) (imagen arbol con tumores) que permanecen largos periodos de tiempo en determinados lugares en los que se constataba la presencia de alteraciones geofísicas, gas radón o se descubrían diversas redes energéticas como las líneas Peire, Hartmann o Curry.</p>
<p>En los años 80 el ingeniero Alemán Robert Endros publicó el libro “las radiaciones y su influencia en los seres vivos”, en donde recogía cientos de estudios e investigaciones describiendo los mecanismo de interacción entre las diversas radiaciones terrestres (partículas ionizantes alfa o beta, radiación gamma, microondas, alteraciones de los neutrones térmicos, de la radiación infrarroja, etc.) y los procesos biológicos como el funcionamiento normal o anormal de las glándulas endocrinas como las suprarrenales, la tiroides o la hipófisis.<a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/libro-robert-endros.png"><img class="alignleft size-medium wp-image-1530" title="libro robert endros" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/libro-robert-endros-196x300.png" alt="" width="196" height="300" /></a></p>
<p>En las últimas décadas se han ido publicando investigaciones muy vinculadas a las áreas que investiga la geobiología, como la llevada a cabo en el año 93, por Raúl de la Rosa y los doctores Javier y Manuel Nuñez de Murga realizaron una experiencia con ciertas similitudes en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Valencia. A varios grupos de ratones se les inoculó una sustancia cancerígena que provoca la muerte de los roedores en un lapso preestablecido de 14,1 días –tumor ascítico de Ehrlich–.</p>
<p>Varios grupos de ratones fueron situados en zonas alteradas y otros en zonas sanas; además se les aplicaba, durante dos horas diarias, imanes permanentes –magnetoterapia–, exponiendo algunos grupos al polo norte del imán y otros al polo sur. Los grupos de control fueron situados en zonas neutras y no se les aplicó magnetoterapia.</p>
<p>El resultado de esta investigación resulta clarificador, ya que, mientras los ratones de los grupos de control morían a los previstos 14 días de media, tanto los ratones ubicados en zonas sanas como los situados en zonas telúricamente alteradas, que fueron sometidos a magnetoterapia, consiguieron vivir una media de días significativamente más alta, 19 días de vida media los situados en zonas sanas y 17 días los ubicados en zonas alteradas. Estos datos estadísticos muestran un incremento de supervivencia de casi el 40 % con respecto a los ratones de control –en el caso de los ubicados en zona sana y con dos horas de magnetoterapia al día– y de un 20 % –en los ubicados en zonas telúricamente alteradas–. También fueron registradas en el estudio una serie de pautas de comportamiento habitual, como quietud, percepción del olor, aseo espontáneo, acción motora, alimentación y acción de escarbar (ver gráfico).</p>
<p>  <a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/investigacion-valencia31.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1522" title="investigacion valencia3" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/investigacion-valencia31-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>Las conclusiones del estudio son que la imanterapia puede resultar una buena ayuda para mejorar las constantes vitales de los animales –se supone que incluidos los seres humanos–, aunque la presencia de ciertas radiaciones terrestres en zonas telúricamente alteradas se superponen a sus efectos, causando patrones negativos en todas las pautas estudiadas.</p>
<p>El resultado de la investigación mostró que los ratones ubicados en zona neutra tenían el índice de pervivencia mayor, retrasando significativamente el desarrollo de tumores con respecto a los ratones de control y sobre todo a los expuestos en zonas de intensa alteración telúrica.</p>
<p>En el controvertido terreno de las incidencias sobre la salud de la contaminación electromagnética se han publicado numerosos informes e investigaciones que no dejan lugar a dudas que los campos electromagnéticos artificiales interactúan con la biología y el electromagnetismo corporal, creando diversas alteraciones tanto del sistema inmunológico (disminución de la producción de melatonina) como neuronal, predisponiendo al cuerpo a padecer con mayor probabilidad enfermedades degenerativas, tumores y serias disfunciones del sistema inmunológico, tal como muestran las conclusiones preliminares del estudio <em>REFLEX</em> de la Unión Europea (2004). El estudio fue financiado por la Unión Europea, Suiza y Finlandia. En dicho estudio, doce laboratorios experimentaron a doble ciego sobre el ADN de células humanas y animales expuestas a ELF (50 Hz) y a las radiofrecuencias de la telefonía móvil (1800 MHz- pulsadas o no en 217 Hz). Para la telefonía móvil las dosis utilizadas de energía (TAS) fueron de 0´3 a 1 W/Kg, inferiores pues al umbral de 2W /kg recomendado por la <em>Comisión Internacional</em><em> para la Protección contra las Radiaciones No Ionizantes.</em> El estudio mostro con claridad que<strong><em> “los campos electromagnéticos generados por los teléfonos móviles provocan rupturas del ADN y aumentan las aberraciones cromosómicas en determinadas condiciones de energía y de duración de exposición”. </em></strong>Recientemente, un<strong> e</strong>studio alemán realizado por J. Schüz y colaboradores (2006)<strong> </strong>subraya el<strong><em> aumento de gliomas</em></strong> (2´2 veces más) en los que sólo utilizan teléfonos portátiles después de 10 años de uso. <em>(Cellular phones, cordless phones, and the risks of glioma and meningioma. Am. J. Epidemiol. 2006.Online ISSN 1476-6256)</em>. (foto antena movil)</p>
<p>En el Congreso Brasileño de Geobiología y Biología de la Construcción celebrado en Sao Paulo en septiembre del 2006, entre las numerosas ponencias presentadas, destacó la exposición del trabajo fin de carrera de la Ingeniera Eléctrica Adilza Condessa Dode –Belo Horizonte 2003- que mostró las claras correlaciones entre el incremento de tumores cerebrales y la exposición a emisiones de microondas cercanos al cerebro, que supone el uso de teléfonos celulares y sobre todo el grave problema que ha generado la proliferación y proximidad de los domicilios de antenas de telefonía móvil (ver gráfico Telefonía móvil y cancer).<a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/t.-movil-y-cancer.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1525" title="t. movil y cancer" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/t.-movil-y-cancer-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>En este mismo contexto, se enmarca la ya conocida resolución de Salzburgo del año 2000, sobre instalaciones de emisoras de telefonía móvil, que fija los límites de exposición a microondas de telefonía móvil (0,01 µW/cm<sup>2</sup>) a partir de los cuales se observan posibles daños para la salud de las personas expuestas a dichas radiaciones. Recientemente – febrero 2006– la resolución de Benevento, firmada por un nutridísimo grupo de científicos e investigadores, señala que: “las evidencias acumuladas indican que hay efectos adversos para la salud como resultado de las exposiciones laboral y publica a los campos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos, o CEM, en los niveles de exposición actuales”; y anima a los gobiernos a que: “adopten una normativa marco de pautas para la exposición publica y laboral a campos electromagnéticos (CEM) que reflejen el Principio de Precaución, como algunos países lo han hecho ya”. (La resolución de Benevento podéis hallarla traducida al castellano en la web: <a href="http://www.ecologistasenaccion.org/">www.ecologistasenaccion.org</a> )</p>
<p>Las dudas planteadas hasta ahora por los científicos más reticentes a aceptar los riesgos de la contaminación electromagnética basándose en que no existía una explicación clara sobre los mecanismos que inducirían alteraciones biológicas han sido aclaradas por el Dr. Richard Gautier que ha desarrollado una síntesis en forma de diagrama (ver gráfico: diagrama de los mecanismos vinculados…) que sintetiza los mecanismos de interacción biológica vinculados a los campos electromagnéticos (CEM).<a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/cancer-y-salud.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1526" title="cancer y salud" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2012/11/cancer-y-salud-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>Referente a las investigaciones relacionadas directamente con la geobiología está el estudio realizado en 2005 por prestigiosos catedráticos e investigadores como el Dr. Darío Acuña Castroviejo, el Dr. Jesús Fernández Tresguerres y el Dr. Tomas Ortiz Alonso, junto al profesor José Luís Bardasano, realizado con personas que durmieron durante un mes en una cama y colchón convencional y otro mes en una cama y colchón hechas de materiales naturales como la madera (tratada con productos ecológicos),el látex, el algodón la lana merina. El estudio muestra evidencias claras de que dormir evitando la exposición a radiaciones y campos electromagnéticos, aumenta la capacidad antioxidante del organismo y reduce la presencia en la sangre de radicales libres, incrementando de forma notable la autoregeneración de la persona que duerme en la cama que protege de la contaminación electromagnética.</p>
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		<title>Edificios eficientes en la cuenca mediterránea: Banco de Sangre y Tejidos de Barcelona</title>
		<link>https://antiguaweb.mariano-bueno.com/2011/10/30/edificios-eficientes-en-la-cuenca-mediterranea-banco-de-sangre-y-tejidos-de-barcelona/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Oct 2011 18:17:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioconstrucción]]></category>
		<category><![CDATA[Biohabitabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Otros temas]]></category>

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		<description><![CDATA[El Banco de Sangre y Tejidos de Barcelona, es un edificio de reciente construccion en el que hemos colaborado con Habitat Saludable -que dirige Elisabet Silvestre- y el grupo de arquitectos de SAS -que dirige Joan Sabate-, realizando el estudio de Geobiología y Biohabitabilidad. &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; El Banco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El <strong>Banco de Sangre y Tejidos de Barcelona</strong>, es un edificio de reciente construccion en el que hemos colaborado con <strong>Habitat Saludable</strong> -que dirige <strong>Elisabet Silvestre</strong>- y el grupo de arquitectos de <strong>SAS </strong>-que dirige <strong>Joan Sabate</strong>-, realizando el estudio de <strong>Geobiología</strong> y <strong>Biohabitabilidad</strong>.</p>
<p><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/10/Banc-de-Sang.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1135" title="Banc de Sang" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/10/Banc-de-Sang-300x290.jpg" alt="" width="300" height="290" /></a></p>
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<p><strong>El <a href="http://www.bancsang.net/es/index.html" target="_blank">Banco de Sangre y Tejidos </a>(BST) es una empresa pública del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña. Desde su nuevo centro corporativo se suministran componentes sanguíneos a todos los hospitales y clínicas de Cataluña. El edificio ha sido diseñado para lograr grandes ahorros energéticos en comparación con otros inmuebles de parecidas características y ha obtenido el <a href="http://www.construarea.com/suscripcion_rss/detalle/-/asset_publisher/M9co/content/endesa-entrego-los-premios-a-las-promociones-inmobiliarias-mas-sostenibles-en-el-marco-de-bmp" target="_blank">Premio Endesa Meeting Point Promoción Immobiliaria más Sostenible del año 2009</a>.</strong></p>
<p>La demanda final de energía térmica del edificio, zona de oficinas, es de 8 kWh/m2 año de calor y 24 kWh/m2 año de frío, lo que lo sitúa entre uno de los más eficientes de la cuenca mediterránea. El BST ahorra casi un millón y medio de kWh anuales (1.445.600 kWh) equivalente al consumo anual de 429 viviendas La reducción anual de emisiones de CO2 será de 963 Tm anuales lo que equivale a las generadas por 669 viviendas. La suma de todas las estrategias empleadas en el edificio del <a href="http://www.bancsang.net/es/index.html" target="_blank">Banco de Sangre y Tejidos </a>(BST) permite ahorrar un 72,12% del consumo energético de climatización (84% en el de la producción de frío) respecto al que requeriría un edificio convencional del mismo uso.</p>
<ul>
<li><strong><a href="http://ecourbano.es/pro_home.asp?id_pro=147&amp;cat=8" target="_blank">Leer análisis en Ecourbano &gt;&gt;</a></strong></li>
<li><strong><a href="http://ecourbano.es/faq.asp?cat=8&amp;cat2=&amp;id_pro=147" target="_blank">Las claves del proyecto &gt;&gt;</a></strong></li>
</ul>
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<p><a href="http://www.ecourbano.es/">http://www.ecourbano.es/</a></p>
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		<title>Vida y Escuelas sin Wifi ¡URGENTE!</title>
		<link>https://antiguaweb.mariano-bueno.com/2011/10/10/vida-y-escuelas-sin-wifi-%c2%a1urgente/</link>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2011 19:57:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros temas]]></category>
		<category><![CDATA[Radiaciones artificiales]]></category>
		<category><![CDATA[Salud global]]></category>

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		<description><![CDATA[    &#8220;No se olvide de apagar el wi-fi por la noche&#8221; Entrevista a: Agustín Bocos,  abogado ambientalista La Contra de  La Vanguardia 10/10/2011 &#8211; 00:00  Foto: Kim Manresa Ima Sanchís Fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20111010/54228364832/no-se-olvide-de-apagar-el-wi-fi-por-la-noche.html Mas informacion:  http://www.escuelasinwifi.org/t1/t1.html Pionero Una exposición prolongada y continuada en el tiempo a las radiaciones que emite el wi-fi tiene efectos nocivos en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<h2><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/10/Agustin-Bocos-wifi-NO3.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1062" title="Agustin Bocos wifi NO" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/10/Agustin-Bocos-wifi-NO3-300x232.jpg" alt="" width="300" height="232" /></a>&#8220;No se olvide de apagar el wi-fi por la noche&#8221;</h2>
<h3>Entrevista a: Agustín Bocos,  abogado ambientalista</h3>
<h4>La Contra de  La Vanguardia 10/10/2011 &#8211; 00:00</h4>
<p> Foto: Kim Manresa</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Ima Sanchís </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Fuente: <a href="http://www.lavanguardia.com/lacontra/20111010/54228364832/no-se-olvide-de-apagar-el-wi-fi-por-la-noche.html">http://www.lavanguardia.com/lacontra/20111010/54228364832/no-se-olvide-de-apagar-el-wi-fi-por-la-noche.html</a></span></strong></p>
<p><strong>Mas informacion:  <a href="http://www.escuelasinwifi.org/t1/t1.html">http://www.escuelasinwifi.org/t1/t1.html</a></strong></p>
<p><strong>Pionero</strong></p>
<p>Una exposición prolongada y continuada en el tiempo a las radiaciones que emite el wi-fi tiene efectos nocivos en la salud. En casi todos los colegios el acceso a internet se hace a través de wi-fi. Se estima que los niños están un mínimo de 6 horas al día expuestos a estas radiaciones, 132 horas al mes, 1.188 horas al año. La Organización para la Defensa de la Salud, la Fundación Vivo Sano y la Fundación para la Salud Geoambiental han lanzado una campaña nacional para retirar el wi-fi de los colegios. Bocos es uno de los pocos abogados especializados en contaminación electromagnética en España, fundador de Juristas Contra el Ruido y profesor de máster en Derecho Ambiental.</p>
<p><strong>¿Por qué hay que retirar el wi-fi de los colegios?</strong><br />
Emiten radiaciones electromagnéticas a una potencia muy elevada; las consecuencias son nocivas para todos, pero en especial para los niños, más vulnerables porque están en pleno desarrollo.</p>
<p><strong>Inglaterra, Francia y Suecia los están retirando.</strong><br />
Sí, de escuelas, museos, bibliotecas y lugares públicos. La tecnología inalámbrica no está revisada por sanidad ni por ningún organismo que nos pueda decir qué potencia emite y cómo se controla esa emisión.</p>
<p><strong>¿Hay estudios?</strong><br />
Existe un informe de acceso público, Bioiniciative, que resume más de 2.000 estudios internacionales. En la resolución del Consejo de Europa de mayo se recogen las conclusiones de este informe: los estudios vinculan la exposición prolongada a radiaciones electromagnéticas con ciertos tumores.</p>
<p><strong>Radiaciones malignas, pero necesarias.</strong><br />
Para conectarse existen otros sistemas que permiten disfrutar de internet a través de la red eléctrica.</p>
<p><strong>¿Qué dice la OMS?</strong><br />
Ha clasificado oficialmente este tipo de radiaciones como posible cancerígeno.</p>
<p><strong>Si sumamos las radiaciones de los wi-fi de un edificio, debemos estar todos fritos.</strong><br />
Mi consejo es utilizar cable. Ya hay estudios que relacionan la hiperactividad, las cefaleas y el mal dormir infantil con estas ondas. ¿Para qué correr riesgos, si existen tecnologías alternativas sin riesgo?</p>
<p><strong>Es el progreso.</strong><br />
En todo caso, hay que apagarlo por la noche, es lo mínimo.</p>
<p><strong>¿Qué le llevó a dedicarse a estos temas?</strong><br />
Hace doce años, junto a un refugio de perros y gatos, en medio del campo, instalaron una antena de telefonía móvil. Me llamaron porque los animales estaban muy nerviosos, se autolesionaban y querían escapar.</p>
<p><strong>¿Ganó el caso?</strong><br />
Sí, no tenían ni permiso. El siguiente caso, hace diez años, fue el del colegio García Quintana de Valladolid, en el que estaba personalmente implicado.</p>
<p><strong>¿Sus hijos?<br />
</strong>Sí. Hubo cinco casos de leucemia. Cerca del colegio había un edificio plagado de antenas de telefonía en la azotea. Presentamos un escrito al Ayuntamiento explicando que había estudios que vinculaban la leucemia infantil con la radiación electromagnética. Queríamos saber la potencia de esas antenas.</p>
<p><strong>El alcalde debió de preocuparse.</strong><br />
Se negó a recibirnos, dijo que éramos &#8220;unos padres histéricos&#8221;. Pusimos una querella criminal por una supuesta prevaricación y contra las operadoras por contaminación ambiental. Ganamos, pero una niña murió.</p>
<p><strong>¿Ha ocurrido en otros colegios?</strong><br />
Ahora mismo en un colegio de Pinto, en Madrid, hay varios casos, y en el Dos Hermanas, en Sevilla, hay cuatro casos.</p>
<p><strong>Mala solución tienen, si queremos hablar por teléfono.</strong><br />
Se están investigando tecnologías alternativas de telefonía móvil sin microondas en Japón y EE.UU. Mientras, hay que utilizar el móvil con cautela, con el altavoz o con aparatitos que evitan las radiaciones, porque si te lo pones en el cerebro eres tú la antena.</p>
<p><strong>Empiezan a aparecer casos de hipersensibilidad a las ondas electromagnéticas.</strong><br />
Y ya hay una sentencia que concede una incapacidad por ello, la Seguridad Social va a pagar a esa persona una pensión de por vida. Es el primer caso, pero me temo que va a haber muchos más.</p>
<p><strong>La potencia que emiten estos aparatos ¿está controlada?</strong><br />
España permite 400 microvatios por centímetro cuadrado. Castilla-La Mancha, 0,1 microvatios; Catalunya, 200. En Nueva Zelanda, el nivel permitido es de 0,01, y en Nueva Gales del Sur, Australia, 0,001. Es como decir que en un lugar se puede ir a 200 kilómetros por hora y en otro a 100.000.</p>
<p><strong>¿Y no tienen problemas de cobertura?</strong><br />
No. Entonces, ¿por qué someter a la población a tanta potencia si no se necesita? La normativa española no protege en absoluto a los ciudadanos, los niveles son muy altos, y si quisiéramos saber qué cantidad de radiación estamos recibiendo, sólo lo conseguiríamos poniendo una denuncia.</p>
<p><strong>Uf.</strong><br />
No existe un sistema de control permanente y fiable que permita a los ciudadanos saber en todo momento las radiaciones a las que están expuestos.</p>
<p><strong>Sería necesario.</strong><br />
La contaminación electromagnética se está incrementando a pasos de gigante en muy poco tiempo y no sabemos qué va a pasar, probablemente lo sepamos cuando las consecuencias sean irreversibles. La propia UE está instando a los estados a que reduzcan los niveles. Hoy se estipula que por encima de 0,1 hay peligro de daño sobre la salud.</p>
<p><strong>¿Alguna iniciativa ciudadana?</strong><br />
La Universidad Politécnica de Madrid ha ideado un sistema de control permanente y de acceso libre para todos los ciudadanos de Leganés a través de internet y de una pantalla gigante en el Ayuntamiento.</p>
<p><strong>¿En qué punto está?</strong><br />
Las operadoras pusieron un recurso, y se dictaminó la suspensión cautelar. Yo defiendo a la federación de vecinos, y hemos recurrido. Esperemos que estos sistemas se generalicen, porque los ciudadanos tenemos derecho a saber.</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p><strong> Para mas informacion</strong>:    <a href="http://www.escuelasinwifi.org/t1/t1.html">http://www.escuelasinwifi.org/t1/t1.html</a></p>
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		<title>El uso de móviles puede ser cancerígeno, según la OMS</title>
		<link>https://antiguaweb.mariano-bueno.com/2011/06/08/el-uso-de-moviles-puede-ser-cancerigeno-segun-la-oms/</link>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 21:41:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Radiaciones artificiales]]></category>
		<category><![CDATA[Salud global]]></category>

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		<description><![CDATA[El centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer ha clasificado los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como &#8220;posibles cancerígenos para el hombre &#8221; http://www.lavanguardia.com/salud/20110531/54163688700/el-uso-de-moviles-puede-ser-cancerigeno-segun-la-oms.html Lyon (EFE).- La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) vincularon hoy el uso de teléfonos móviles con un &#8220;posible&#8221; riesgo de cáncer cerebral [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><strong>El centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer ha clasificado los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como &#8220;posibles cancerígenos para el hombre &#8221; </strong></h3>
<p><a href="http://www.lavanguardia.com/salud/20110531/54163688700/el-uso-de-moviles-puede-ser-cancerigeno-segun-la-oms.html">http://www.lavanguardia.com/salud/20110531/54163688700/el-uso-de-moviles-puede-ser-cancerigeno-</a><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/06/Tabaco-Wifi.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-983" title="Tabaco Wifi" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/06/Tabaco-Wifi-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><a href="http://www.lavanguardia.com/salud/20110531/54163688700/el-uso-de-moviles-puede-ser-cancerigeno-segun-la-oms.html">segun-la-oms.html</a></p>
<p>Lyon (EFE).- La Organización Mundial de la Salud (<strong>OMS</strong>) y la <strong>Agencia Internacional de Investigación del Cáncer</strong> (IARC) vincularon hoy el uso de teléfonos<strong> móviles</strong> con un &#8220;posible&#8221; riesgo de <strong>cáncer cerebral</strong> en seres humanos.</p>
<p>Ambas organizaciones anunciaron en Lyon que los campos electromagnéticos generados por las radiofrecuencias de ese tipo de dispositivos se consideran &#8220;posiblemente carcinogénicos para los humanos&#8221; y se clasifican, por ello, en la categoría &#8220;2B&#8221;.</p>
<p>La OMS y la IARC basaron su decisión de esa clasificación en las evidencias obtenidas sobre el impacto de esos campos electromagnéticos en el origen de gliomas, un tipo maligno de cáncer cerebral.</p>
<p>Aunque no cuantificó el riesgo, el grupo de trabajo OMS-IARC se refirió a que un estudio, con datos hasta 2004, detectó un <strong>incremento</strong> del <strong>40 %</strong> en el riesgo de <strong>gliomas</strong> entre los usuarios más frecuentes de móvil, es decir, los que los empleaban de media treinta minutos al día en un período de diez años.</p>
<p>No obstante, matizó que las evidencias del riesgo de glioma y de neuroma acústico son &#8220;limitadas&#8221; para los usuarios de móviles, lo que significa que hay una &#8220;asociación positiva&#8221; creíble entre la exposición al agente y el cáncer, pero que no se pueden excluir otros factores en el desarrollo de éste.</p>
<p>El responsable del grupo de trabajo constituido por la OMS y la IARC, Jonathan Samet, de la University of Southern California, declaró que las pruebas reunidas hasta ahora &#8220;son lo suficientemente sólidas para la clasificación del tipo &#8217;2B&#8217;&#8221;.</p>
<p>Esta categoría es una de las que la IARC utiliza para identificar los factores medioambientales que pueden aumentar el riesgo de cáncer en seres humanos y entre los que hay sustancias químicas, exposiciones laborales y agentes físicos y biológicos, entre otros.</p>
<p>Desde 1971, la IARC ha analizado más de 900 agentes, de los cuales unos 400 han sido identificados como carcinógenos o potencialmente carcinógenos para los seres humanos. El grupo &#8220;2B&#8221; incluye los agentes de los que se tiene una &#8220;evidencia limitada de carcinogénesis en humanos&#8221; y el &#8220;2A&#8221; aquellos que son &#8220;probablemente carcinógenos&#8221; para los humanos.</p>
<p>En el primer grupo, el &#8220;1&#8243;, la IARC incluye a los agentes para los que se tiene &#8220;evidencia suficiente&#8221; de que son carcinógenos para los seres humanos.</p>
<p>La conclusión del grupo de trabajo que hoy expuso sus resultados en Lyon es que &#8220;podría haber algún riesgo y que, por lo tanto, tenemos que vigilar de cerca el vínculo entre los móviles y el riesgo de cáncer&#8221;, añadió Samet.</p>
<p>Christopher Wild, director de la IARC, añadió que &#8220;dadas las potenciales consecuencias de estos resultados y de esta clasificación para la salud pública, es importante que se investigue más a largo plazo el uso intensivo de móviles&#8221;. &#8220;A falta de esa información, es importante tomar medidas pragmáticas para reducir la exposición a aparatos como los manos libres o de envío de mensajes de texto&#8221;, agregó Wild.</p>
<p>A mediados de mayo, el Consejo de Europa ya presentó un <a title="El Consejo de Europa estudia prohibir móviles y wi-fi en los colegios" href="http://www.lavanguardia.com/tecnologia/aplicaciones/20110516/54155560290/el-consejo-de-europa-estudia-prohibir-moviles-y-wi-fi-en-los-colegios.html">informe en el que alertaba sobre el uso de teléfonos móviles y redes inalámbricas </a>(wi-fi) por sus efectos perjudiciales para la salud de los niños y los bebés. Un comité del Consejo confeccionó una hoja de ruta que incluía la prohibición de este tipo de tecnologías en colegios y escuelas de Europa, entre otras propuestas.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<h2><strong>El Consejo de Europa estudia prohibir móviles y wi-fi en los colegios</strong></h2>
<h2><strong>El organismo considera que las señales electromagnéticas ponen en riesgo la salud infantil </strong></h2>
<p><strong>Tecno</strong> | 16/05/2011 &#8211; 18:58h</p>
<p><a href="http://www.lavanguardia.com/tecnologia/aplicaciones/20110516/54155560290/el-consejo-de-europa-estudia-prohibir-moviles-y-wi-fi-en-los-colegios.html">http://www.lavanguardia.com/tecnologia/aplicaciones/20110516/54155560290/el-consejo-de-europa-estudia-prohibir-moviles-y-wi-fi-en-los-colegios.html</a></p>
<p>MADRID (Portaltic/EP).- El <strong>Consejo de Europa</strong> ha elaborado un informe en el que alerta sobre el uso de <strong>teléfonos móviles</strong> y <strong>redes inalámbricas</strong> (<strong>wi-fi</strong>) por sus efectos perjudiciales para la <strong>salud</strong> de los <strong>niños</strong> y los bebés. Un comité ha confeccionado una hoja de ruta que incluye la prohibición de este tipo de tecnologías en colegios y escuelas de Europa, entre otras propuestas. </p>
<p>Los estudios sobre el efecto de la exposición a señales electromagnéticas se contradicen unos a otros. La Organización Mundial de la Salud ha asegurado que no suponen un riesgo para las personas, pero el Consejo de Europa ha impulsado una investigación en la que asegura que sí hay peligro y apunta a los menores como el segmento de población más vulnerable.</p>
<p>Los datos que han hecho saltar la alarma han sido obtenidos por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), que asegura que sí existe un riesgo para la salud por la exposición a campos electromagnéticos. El Consejo de Europa ha citado los estudios de esta agencia para justificar sus temores en un informe denominado &#8216;<a href="http://assembly.coe.int/main.asp?Link=/documents/workingdocs/doc11/edoc12608.htm" target="_blank">Los peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos en el entorno</a>&#8216;.</p>
<p>&#8220;Según la AEMA, hay indicios suficientes o niveles de evidencia científica de efectos biológicos nocivos, suficientes para invocar la aplicación del principio de precaución y de medidas eficaces, preventivas urgentes&#8221;, explica el Comité del Medio Ambiente, Agricultura y asuntos Locales y Regionales.</p>
<p>El organismo europeo asegura que &#8220;hay suficientes pruebas de los efectos potencialmente nocivos de los campos electromagnéticos sobre la fauna, la flora y la salud humana&#8221;. Por este motivo, el Consejo de Europa considera necesario &#8220;reaccionar y protegerse contra los riesgos ambientales y de salud potencialmente graves&#8221;.</p>
<p>En este sentido, la Consejo cita diversos estudios que indican que las señales pueden provocar cáncer y podrían afectar a los cerebros en desarrollo de los menores. Por ello, propondrá a los estados miembros que tomen medidas en relación al uso de teléfonos móviles y redes wi-fi. Entre las medidas propuestas está la prohibición del uso de móviles y redes inalámbricas en escuelas infantiles y colegios. El Consejo considera esta medida un acto de prevención y protección para los más pequeños.</p>
<p>Además de la prohibición de estas tecnologías en los colegios, se ha recomendado que se fijen nuevos límites en los niveles de exposición a las ondas que emiten los equipos móviles. El Consejo también ha incluido entre sus propuestas un sistema de etiquetado para los dispositivos en los que se alerte sobre la existencia de la emisión electromagnética.</p>
<p>Para completar la información también se proponen &#8220;campañas de información específicas dirigidas a los profesores, padres y niños para alertar sobre los riesgos específicos del uso temprano, imprudente y prolongado de los teléfonos móviles y otros dispositivos que emiten microondas&#8221;.</p>
<p>Nuevos planes de información para la población y nuevas investigaciones sobre las consecuencias de estas tecnologías son otras de las propuestas del organismo continental, que pretende concienciar sobre las consecuencias de la exposición a este tipo de señales. </p>
<p>El Consejo de Europa no puede obligar a los estados miembros a acatar estas medidas, pero sus propuestas suelen ser bien recibidas y se suelen seguir sus consejos.</p>
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		<title>Viviendas biocompatibles</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jun 2011 12:26:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ejemplos de casas sanas y ecológicas]]></category>
		<category><![CDATA[Geobiología]]></category>

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		<description><![CDATA[Lorena Farras Pérez Las edificaciones esconden trampas invisibles perjudiciales para la salud Son amenazas invisi­bles, que pasan des­apercibidas, pero no así sus efectos, espe­cialmente a largo pla­zo. Los materiales constructi­vos, las pinturas, los aparatos electrónicos o los factores am­bientales externos son sólo algu­nas de las trampas para la salud que poseen la mayoría de las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/06/grafico-Casas-Biocompatibles-La-Vanguardia.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-909" title="grafico Casas Biocompatibles La Vanguardia" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/06/grafico-Casas-Biocompatibles-La-Vanguardia-300x178.jpg" alt="" width="300" height="178" /></a>Lorena Farras P</strong><strong>é</strong><strong>rez</strong></p>
<h3><strong>Las edificaciones esconden trampas invisibles perjudiciales para la salud</strong></h3>
<p>Son amenazas invisi­bles, que pasan des­apercibidas, pero no así sus efectos, espe­cialmente a largo pla­zo. Los materiales constructi­vos, las pinturas, los aparatos electrónicos o los factores am­bientales externos son sólo algu­nas de las trampas para la salud que poseen la mayoría de las vi­viendas y edificios de oficinas. A mediados de mayo, el Col-legi d&#8217;Arquitectes de Catalu­nya (COAC) organizó un congre­so sobre Bioarquitectura en el que se habló sobre arquitectura, clima y salud. Se dieron a cono­cer datos muy significativos, co­mo que el 10% de<em> </em>los cánceres de pulmón tienen su origen en el mal ambiente del aire interior de los edificios. La cifra puede resul­tar excesiva, pero hay que tener en cuenta que cada vez pasamos más horas en espacios cerrados, con lo que las viviendas o bien los puestos de trabajo se convierten en una segunda piel para las per­sonas. ¿Qué se puede hacer para evitar que las construcciones sean tan poco saludables, tan po­co biocompatibles?</p>
<p>Mariano Bueno es uno de los principales expertos en este te­ma en España. Bueno señala cuá­les son los principales puntos que tener en cuenta. Uno de ellos es el entorno de la vivienda. &#8220;Se ha constatado que las personas que habitan en zonas con vegeta­ción abundante viven unos cinco años y medio más que los que residen en zonas degradadas o sin vegetación&#8221;, asegura. La explica­ción es que &#8220;la vegetación regula la calidad del aire ambiental&#8221;, añade. La elección del emplaza­miento es un punto clave. Si se puede es mejor evitar las zonas con calles muy transitadas o bien cercanas a industrias o, al menos, orientar y organizar la vivienda en función de ello. En este senti­do, la estancia que precisa de ma­yor protección es el dormitorio, donde se pasa un mayor número de horas. Pero Bueno explica que ha visto &#8220;casos con más contami­nación electromagnética en el dormitorio que en el exterior, donde había antenas de telefonía móvil o de telecomunicaciones&#8221;. Para evitarlo, Bueno recomienda vigilar los enchufes, las radios despertadores y los móviles enci­ma la mesilla de noche.</p>
<p>La contaminación electromag­nética debida a líneas de alta ten­sión o antenas de telefonía móvil o de telecomunicaciones es la que más mala fama tiene, pero la naturaleza posee también sus propias amenazas. Antes de cons­truir un edificio, Bueno reco­mienda analizar mediante estu­dios geobiológicos las energías que emanan del suelo, especial­mente allí donde hay fallas o cursos de agua subterráneos, por la toxicidad del gas radón.</p>
<p> Otro factor muy importante son los materiales que se usan pa­ra construir el hogar o bien los que introducimos en su interior. Bueno explica que lo mejor es op­tar por &#8220;los materiales menos pro­cesados, más naturales, como la madera, pero los recubrimientos de estos materiales son todavía más importantes&#8221;. El experto se refiere a pinturas o barnices, que tienen una elevada toxicidad.</p>
<p> La calidad del aire interior tam­bién es vital, según Bueno. &#8220;Hoy en día pecamos de ventilar poco, de no realizar el adecuado mante­nimiento de aparatos, como el ai­re condicionado -que puede ser un importante caldo de cultivo de bacterias, hongos y otros mi­crobios-, y, además, limpiamos con productos de elevada toxici­dad&#8221;, advierte. Las amenazas no son pocas y algunas son de difícil solución, pero las hay que son só­lo cuestión de hábitos.</p>
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<p><strong>La estancia que precisa </strong><strong>de mayor protecci</strong><strong>ó</strong><strong>n y cuidados es el </strong><strong>dormitorio, ya que es donde </strong><strong>se pasa m</strong><strong>á</strong><strong>s tiempo.</strong></p>
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<p> <a href="mailto:lorena.farras@gmail.com">lorena.farras@gmail.com</a></p>
<p>Publicado en LA Vanguardia 5-6-2011</p>
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		<title>Una Casa Mas Sana</title>
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		<pubDate>Mon, 23 May 2011 21:17:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geobiología]]></category>

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<p><img class="alignleft size-medium wp-image-837" title="Una cas mas sana Clara" src="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/05/Una-cas-mas-sana-Clara-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></p>
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<p>la revista Clara en su edición de febrero de 2009 sintetizo 10 consejos para disfrutar de una casa mas sana</p>
<h2>Ver: <a href="https://antiguaweb.mariano-bueno.com/wp-content/uploads/2011/05/unacasamassana.pdf">unacasamassana</a></h2>
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